10 Julio 2008 Seguir en 
Suele ocurrir que muchos lugares bendecidos por la naturaleza no son tenidos en cuenta por sus propios habitantes. Ha sido muy frecuente observar que sitios emblemáticos de nuestra provincia, que en algún momento aparecieron como marcas de identidad y de aspiraciones de la comunidad de vivir mejor, terminan en el abandono.
Estas idas y venidas han marcado a Yerba Buena. En 1970 nació una idea y rápidamente se convirtió en un sueño que parecía concretable: la construcción de un imponente estadio en la zona de La Olla, camino a Horco Molle, ya que se manejaba la posibilidad de ser subsede del Campeonato Mundial de Fútbol que iba a tener lugar en la Argentina en 1978. La obra, según el anteproyecto, iba a erigirse en un predio de 40 hectáreas que la Provincia le había donado a la entonces comuna de Yerba Buena para que las destinara a actividades deportivas y culturales. Se contemplaba la construcción de un estadio con capacidad para 70.000 personas sentadas y una playa de estacionamiento para 10.000 vehículos. Las instalaciones deportivas iban a estar conformadas por cuatro canchas auxiliares para fútbol; igual cantidad de canchas para basquetbol; natatorios olímpicos y populares; canchas de voley, tenis y hockey; pistas para atletismo, ciclismo y otras actividades. También se preveía una adecuada parquización con comodidades para camping de familias y de escuelas, y la construcción de dos edificios que servirían de hospedaje para delegaciones deportivas y escolares.
Ese proyecto no se concretó; por esa razón, cumplido el término de más de 20 años de cesión, las tierras regresaron a la Provincia.
El 7 de octubre 1970 la Sociedad Hill Terán donó a la comuna rural de Yerba Buena 20.291 metros cuadrados. El predio fue llamado el Parque Botánico “Percy Hill”, que en ese entonces tenía unos 200 árboles característicos de 21 especies diferentes. Nueve años después de la cesión de las tierras, un estudio del Instituto Lillo y las crónicas de LA GACETA alertaron respecto de que se estaban echando abajo especies valiosas como el cedro, pero nada pasó. Y con el transcurso de los años, la depredación y la tala indiscriminada de ejemplares dañaron este pulmón verde de la “Ciudad Jardín”. El parque quedó convertido en basural y zona de pastoreo, y reinaban en él la oscuridad y la inseguridad.
En 1995 se determinó que recuperar la reserva demandaría más de dos décadas, razón por la que se la cerró con portones. En diciembre de 1996, se inauguraron los trabajos, encarados por el Rotary Club, que consistieron en una cerca metálica transparente y en pequeñas plazas periféricas en las veredas; se restauraron las caminerías originales y se remozó el interior de la reserva sin modificar el sotobosque. Se reflotó el sistema de iluminación artificial y se llevó a cabo una clasificación de las especies vegetales. En agosto de 1999, nuestro diario informaba que el “Percy Hill” estaba nuevamente abandonado.
En estos días, la Municipalidad de Yerba Buena anunció la firma de un convenio con la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT para concretar la reapertura del parque “Percy Hill”, que es el único pulmón natural que le queda a la ciudad vecina. En el proyecto contempla una nueva iluminación, y la instalación de baños para guardaparques y visitantes. Este valioso parque natural le fue obsequiado a la Yerba Buena hace 38 años. Sería auspicioso que tras esta nueva recuperación, esa comunidad valore lo que tiene y lo cuide.
Estas idas y venidas han marcado a Yerba Buena. En 1970 nació una idea y rápidamente se convirtió en un sueño que parecía concretable: la construcción de un imponente estadio en la zona de La Olla, camino a Horco Molle, ya que se manejaba la posibilidad de ser subsede del Campeonato Mundial de Fútbol que iba a tener lugar en la Argentina en 1978. La obra, según el anteproyecto, iba a erigirse en un predio de 40 hectáreas que la Provincia le había donado a la entonces comuna de Yerba Buena para que las destinara a actividades deportivas y culturales. Se contemplaba la construcción de un estadio con capacidad para 70.000 personas sentadas y una playa de estacionamiento para 10.000 vehículos. Las instalaciones deportivas iban a estar conformadas por cuatro canchas auxiliares para fútbol; igual cantidad de canchas para basquetbol; natatorios olímpicos y populares; canchas de voley, tenis y hockey; pistas para atletismo, ciclismo y otras actividades. También se preveía una adecuada parquización con comodidades para camping de familias y de escuelas, y la construcción de dos edificios que servirían de hospedaje para delegaciones deportivas y escolares.
Ese proyecto no se concretó; por esa razón, cumplido el término de más de 20 años de cesión, las tierras regresaron a la Provincia.
El 7 de octubre 1970 la Sociedad Hill Terán donó a la comuna rural de Yerba Buena 20.291 metros cuadrados. El predio fue llamado el Parque Botánico “Percy Hill”, que en ese entonces tenía unos 200 árboles característicos de 21 especies diferentes. Nueve años después de la cesión de las tierras, un estudio del Instituto Lillo y las crónicas de LA GACETA alertaron respecto de que se estaban echando abajo especies valiosas como el cedro, pero nada pasó. Y con el transcurso de los años, la depredación y la tala indiscriminada de ejemplares dañaron este pulmón verde de la “Ciudad Jardín”. El parque quedó convertido en basural y zona de pastoreo, y reinaban en él la oscuridad y la inseguridad.
En 1995 se determinó que recuperar la reserva demandaría más de dos décadas, razón por la que se la cerró con portones. En diciembre de 1996, se inauguraron los trabajos, encarados por el Rotary Club, que consistieron en una cerca metálica transparente y en pequeñas plazas periféricas en las veredas; se restauraron las caminerías originales y se remozó el interior de la reserva sin modificar el sotobosque. Se reflotó el sistema de iluminación artificial y se llevó a cabo una clasificación de las especies vegetales. En agosto de 1999, nuestro diario informaba que el “Percy Hill” estaba nuevamente abandonado.
En estos días, la Municipalidad de Yerba Buena anunció la firma de un convenio con la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT para concretar la reapertura del parque “Percy Hill”, que es el único pulmón natural que le queda a la ciudad vecina. En el proyecto contempla una nueva iluminación, y la instalación de baños para guardaparques y visitantes. Este valioso parque natural le fue obsequiado a la Yerba Buena hace 38 años. Sería auspicioso que tras esta nueva recuperación, esa comunidad valore lo que tiene y lo cuide.







