Un peligroso rumbo pírrico

Antes de la Cumbre, el Gobierno tenía un perfil más sólido que después del costoso debate en Diputados. Ahora se suma como un error la inasistencia de Cristina al Tedéum. Por Angel Anaya - Columnista.

08 Julio 2008
BUENOS AIRES.- El escenario que con amplitud han mostrado los medios porteños sobre las turbulentas recepciones de diputados kirchneristas en Tucumán fieles al centralismo, ha obligado a la Presidenta a reconsiderar su anunciado acto del 9 de Julio, en condiciones muy diferentes a las de la cumbre del Mercosur. Cuando se resolvió el viaje, en la Casa  Rosada se ignoraba que en la Cámara de Senadores el debate por revisión de la media sanción de Diputados se iniciaría posteriormente, lo cual puede provocar un clima político más adverso en la provincia, pues la pírrica victoria parlamentaria oficialista estará todavía por consumarse. A ello se suma el deseo presidencial de no concurrir al Tedeum del vicepresidente del episcopado nacional y arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, ausencia que ha sido observada como un grave error ante una sociedad reconocida tradicionalmente católica.
Días atrás, en la cumbre regional, el gobierno kirchnerista tenía un perfil más sólido que después del costoso debate de Diputados, donde la oposición logró configurar un bloque fertilizado por las concesiones oficialistas sobre la marcha en un constante goteo entre la Presidenta y el paciente armador Agustín Rossi. Sin embargo, Néstor Kirchner sostiene que debe concurrir Cristina, pues si no lo hiciera el resultado podría ser mucho peor. Otro símbolo del infatigable rey Pirro, que siempre venció pero quedó finalmente sin tropa para regresar al Epiro.

La sombra de Cobos
Las concesiones sobre la marcha en la Cámara Baja alcanzaron para los siete votos de mayoría, más no para quebrar al ruralismo que el 1 de noviembre se quedará sin lo que le ofrecieron, pues sus efectos no alcanzan para la seguridad de la siembra próxima. “Volveremos a tratar entonces”, debió aceptar Rossi, seguramente convencido de que no habían dividido al frente rural. En el Senado los números iniciales se observan más concretos, pero siempre, claro está, que no se haga ni un mínimo retoque a la alambicada media sanción de Diputados, pues de lo contrario debería regresar a la Cámara de origen.
Se ha filtrado dudosamente que el senador Carlos Reutemann se plegaría al oficialismo, aunque eso sí, con una iniciativa complementaria que provocaría ese reverso, en cuyo caso se sumaría un nuevo factor de desgaste pírrico para regresar a las urgentes demandas de la economía y el frente externo que el propio ex presidente confesó en un atril sindical. Un tanto ilusoria es la maniobra de aislar al vicepresidente Cobos de la gestión senatorial, confiando en la maniobrabilidad de Miguel Angel Pichetto, el fiel soldado que juró estar en su banca para lo que mande el presidente, pues la única función concreta del vice es votar en caso de empate, y quedar en guardia como presidente suplente o sucesor en el sillón de Rivadavia, que ya es bastante en una crisis en la que asegura que no ha de renunciar. (De nuestra Sucursal)

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