07 Julio 2008 Seguir en 
TOYAKO, Japón.- La crisis alimentaria mundial, la suba del precio del petróleo y el cambio climático son los temas clave que se debatirán durante la cumbre que llevan a cabo los ocho países más industrializados del mundo (G8), que comenzó hoy en Japón.
Los presidentes de Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia, Japón, Rusia y Estados Unidos fueron recibidos por el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, en un lujoso hotel de la isla de Hokkaido.
El encuentro se produce en momentos en que la escalada de precios del crudo y de los víveres genera una de las peores crisis de la historia. Además, según deduce el diario español "El País", la mayoría de esos Gobiernos se encuentra debilitada, por la baja popularidad que sufren sus representantes.
Esta mañana, los líderes del Grupo almorzaron y conversaron con siete jefes de Estado africanos mientras, afuera del lugar de la reunión, un grupo de activistas acusaba al club de naciones ricas de no cumplir con las promesas de mayor ayuda para el continente más pobre.
La pobreza en Africa, que encabeza el temario en el inicio de la cumbre de tres días, está íntimamente ligada al alza de los precios de los alimentos y el petróleo, y a la polémica sobre cómo combatir el calentamiento global.
Sin combustible
Max Lawson, asesor de la organización humanitaria británica Oxfam, opinó que la cumbre es posiblemente la más importante del grupo en una década. "El mundo está enfrentando múltiples crisis, problemas económicos muy serios, tanto para los países ricos como para los pobres. Pero son las personas pobres quienes sufren más", declaró.
En la cumbre de 2005, en Escocia, el G8 acordó duplicar la asistencia para 2010 a U$S 50.000 millones, la mitad de los cuales estaría destinada a Africa. Sin embargo, un reporte del Comité de Progreso -establecido para controlar la implementación de los compromisos- señaló que el Grupo está a U$S 40.000 millones de su objetivo.
"Hay buenos planes que se están desarrollando. El problema es que estos proyectos no están siendo apoyados por un financiamiento serio. Es como si el G8 hubiera construido un automóvil pero no le cargó combustible. Es hora de que eso cambie", acotó Oliver Buston, portavoz del grupo activista ONE.
Marchas anti cumbre
Varios críticos e incluso países miembros sugieren que el G8 (formado en 1975 después de la primera crisis del petróleo) debería ampliarse para sumar grandes naciones en desarrollo y representar mejor el actual panorama mundial.
"Soy de los que consideran que no tiene sentido que nos sigamos reuniendo de a ocho para solucionar los grandes problemas del mundo sin invitar a China, con sus 1.300 millones de habitantes o a la India, con sus 1.000 millones", había dicho el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, antes de viajar.
Sin embargo, Estados Unidos se opuso a esa propuesta. "No estamos a favor de una ampliación", sentenció Gordon Johndroe, portavoz del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca.
Por otro lado, las protestas anti-G8 se han convertido en un suceso regular en el evento anual, y hoy cientos de manifestantes de Japón y otros países marcharon bajo una copiosa lluvia hacia la sede de la cumbre.
Las fuertes medidas de seguridad intentaron que se mantuvieran a varios kilómetros de distancia del lugar de reunión. Un grupo trató de tomar un camino no autorizado pero debió retroceder ante decenas de policías protegidos con escudos. (Reuters-DPA-Especial)
Los presidentes de Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia, Japón, Rusia y Estados Unidos fueron recibidos por el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, en un lujoso hotel de la isla de Hokkaido.
El encuentro se produce en momentos en que la escalada de precios del crudo y de los víveres genera una de las peores crisis de la historia. Además, según deduce el diario español "El País", la mayoría de esos Gobiernos se encuentra debilitada, por la baja popularidad que sufren sus representantes.
Esta mañana, los líderes del Grupo almorzaron y conversaron con siete jefes de Estado africanos mientras, afuera del lugar de la reunión, un grupo de activistas acusaba al club de naciones ricas de no cumplir con las promesas de mayor ayuda para el continente más pobre.
La pobreza en Africa, que encabeza el temario en el inicio de la cumbre de tres días, está íntimamente ligada al alza de los precios de los alimentos y el petróleo, y a la polémica sobre cómo combatir el calentamiento global.
Sin combustible
Max Lawson, asesor de la organización humanitaria británica Oxfam, opinó que la cumbre es posiblemente la más importante del grupo en una década. "El mundo está enfrentando múltiples crisis, problemas económicos muy serios, tanto para los países ricos como para los pobres. Pero son las personas pobres quienes sufren más", declaró.
En la cumbre de 2005, en Escocia, el G8 acordó duplicar la asistencia para 2010 a U$S 50.000 millones, la mitad de los cuales estaría destinada a Africa. Sin embargo, un reporte del Comité de Progreso -establecido para controlar la implementación de los compromisos- señaló que el Grupo está a U$S 40.000 millones de su objetivo.
"Hay buenos planes que se están desarrollando. El problema es que estos proyectos no están siendo apoyados por un financiamiento serio. Es como si el G8 hubiera construido un automóvil pero no le cargó combustible. Es hora de que eso cambie", acotó Oliver Buston, portavoz del grupo activista ONE.
Marchas anti cumbre
Varios críticos e incluso países miembros sugieren que el G8 (formado en 1975 después de la primera crisis del petróleo) debería ampliarse para sumar grandes naciones en desarrollo y representar mejor el actual panorama mundial.
"Soy de los que consideran que no tiene sentido que nos sigamos reuniendo de a ocho para solucionar los grandes problemas del mundo sin invitar a China, con sus 1.300 millones de habitantes o a la India, con sus 1.000 millones", había dicho el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, antes de viajar.
Sin embargo, Estados Unidos se opuso a esa propuesta. "No estamos a favor de una ampliación", sentenció Gordon Johndroe, portavoz del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca.
Por otro lado, las protestas anti-G8 se han convertido en un suceso regular en el evento anual, y hoy cientos de manifestantes de Japón y otros países marcharon bajo una copiosa lluvia hacia la sede de la cumbre.
Las fuertes medidas de seguridad intentaron que se mantuvieran a varios kilómetros de distancia del lugar de reunión. Un grupo trató de tomar un camino no autorizado pero debió retroceder ante decenas de policías protegidos con escudos. (Reuters-DPA-Especial)







