La igualdad política de los negros

Barack Obama aparece como un representante de la gente de color que, desde hace tiempo, quiere llegar a la presidencia de los EE.UU. Por Matthew Bigg - Columnista de la agencia Reuter.

06 Julio 2008
Para los estadounidenses negros, el camino hacia la inclusión política que le ha permitido al candidato demócrata Barack Obama intentar seriamente llegar a la Casa Blanca ha sido largo y difícil.
Después de que la Proclamación de la Emancipación terminó con la esclavitud en 1863, una serie de leyes y enmiendas a la Constitución de Estados Unidos le permitieron a Hiram Revels en 1970 ser electo senador por Mississippi y convertirse en el primer legislador afroamericano en la historia del país.
Pero desde entonces sólo un pequeño número de estadounidenses negros han ingresado al Senado de Estados Unidos o se han convertido en gobernadores estatales, mientras que la mayoría de los que encontraron espacio en la carrera hacia la presidencia no tenían posibilidades serias de ganar.
El estadounidense negro con menos posibilidades en una carrera presidencial fue Frederick Douglass. Nacido en la esclavitud de Maryland en 1818, Douglass aprendió a leer por su cuenta, algo ilegal para negros en ese entonces, luchó contra su amo y fue azotado reiteradas veces. Douglass escapó hacia Nueva York en 1838, donde se convirtió en un destacado académico, en editor de un periódico y en un ferviente defensor de la abolición de la esclavitud y de los derechos de las mujeres.
Su autobiografía se convirtió en best-seller y asesoró al presidente Abraham Lincoln durante la guerra civil y pronunció un emotivo discurso en el funeral de Lincoln.
Pero cuando Victoria Woodhull en 1872 se postuló a presidente por el “Partido por la Igualdad de Derechos” y lo nombró como su candidato a vicepresidente, Douglass, quien apoyaba al presidente en ejercicio Ulysses Grant, nunca reconoció estar en la lista de Woodhull y nunca hizo campaña.
En las décadas posteriores al fin de la guerra civil, dos estadounidenses negros fueron electos para ocupar bancas en el Senado de EE.UU. antes de que una serie de leyes marcara el comienzo de una era de limitación del sufragio, segregación y linchamientos, lo que sofocó la participación de los negros en la política.
En 1932, en 1936 y en 1940, James Ford, un organizador laboral, se postuló como candidato a vicepresidente del Partido Comunista.
Aunque el partido consiguió menos del 1% de los votos en 1932, algunos negros, incluyendo a prominentes intelectuales, se sintieron atraídos por su compromiso para acabar con la discriminación racial como parte de su campaña por la igualdad para todos los trabajadores oprimidos.
Hasta ese momento, la mayoría de los estadounidenses se habría reído de la idea de un candidato negro por considerarla tirada de los pelos.
Pero un cambio comenzó cuando, a pesar de la violenta oposición, el movimiento por los derechos civiles se puso como objetivo que en el sur los negros obtengan el derecho al sufragio. Después de leyes clave en 1964 y en 1965, los negros pudieron votar en grandes números.
El reverendo Jesse Jackson, quien luchó junto Martin Luther King por los derechos civiles, ganó las primarias en cinco Estados durante su campaña a la candidatura por el Partido Demócrata en 1984 y en al menos 11 Estados en un segundo intento en 1988, cuando se lo consideró brevemente el favorito.
Obama está “corriendo la vuelta final de una maratón” que duró décadas, dijo Jackson.
El acceso de las minorías a la política ya está afianzado, gane o no Obama, considera Jackson, un argumento en parte respaldado por el número cada vez mayor de estadounidenses negros que se han postulado a presidente en elecciones recientes.

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