El turno de la obediencia debida
Alperovich hace todo lo posible para quedar bien posicionado ante los Kirchner. Entre los diputados oficialistas de la provincia no hubo voces disidentes. Desprendimientos que prenuncian ruidos en el peronismo. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
06 Julio 2008 Seguir en 
La movilización del campo erosionó al kirchnerismo en grado notable. El oficialismo ganó el primer round en la Cámara de Diputados, pero con un altísimo costo político. Hasta el 10 de marzo pasado, nadie imaginaba un escenario como el que se dibujó en las dos últimas jornadas. La discusión pública por las retenciones móviles impuestas por la Resolución 125 se extendió durante 19 horas ininterrumpidas y exhibió la fractura de la coalición gobernante en la Argentina. Los engranajes parlamentarios están en marcha y el pase del expediente al Senado no acalla la controversia. Las organizaciones rurales reorientaron la estrategia y mantuvieron sus puntos de coincidencia contra viento y marea. Al final del túnel se abre el camino que conduce la Corte Suprema de Justicia de la Nación. La solución legislativa proyectada por el kirchnerismo no diluyó el descontento del agro, ni desdibujó la imagen de debilidad de la administración cristinista.
La opción entre la obediencia a los intereses del electorado de las provincias y a los de la Casa Rosada se resolvió en favor de Néstor y de Cristina Kirchner. Sin embargo, lo ajustado de la votación (129 a 122) revela un mayor grado de libertad política que el que era dable esperar. La televisación en directo y en forma ininterrumpida del debate puso en blanco sobre negro las distintas posiciones de los bloques políticos .
Cada vez que en Tucumán se diseñaba una lista de aspirantes a diputados nacionales, en el alperovichismo se decía que el Presidente (por Kirchner) la armaba. Es decir, que él seleccionaba. Pero, en realidad, quien escogió los nombres de los candidatos, desde 2005 en adelante, no fue otro que el gobernador, José Alperovich. La excepción de Stella Maris Córdoba -una cristinista de la primera hora- confirma la regla. Ella asistió a la cena que se ofreció el lunes en Casa de Gobierno a los presidentes de siete países por invitación de Cristina. El protocolo oficial la había ignorado olímpicamente.
No obstante, los ocho diputados votaron ayer a favor de la Resolución 125 y de sus modificaciones en particular, por lo cual Alperovich quedó otra vez en sintonía con los deseos del oficialismo nacional. Lealtad por partida doble. Todos contentos. Gerónimo Vargas Aignasse no se privó de pagar un duro precio por justificar la iniciativa rechazada por los sojeros en Tucumán. Beatriz Rojkés de Alperovich y Córdoba se perfilan para disputar las bancas de senadores nacionales en 2009 dentro del partido gobernante. Por eso, era impensable que surgiera una disidencia dentro del bloque tucumano, que ató sus chances al proyecto del gobierno federal. Saltar el cerco es para sus miembros una tarea suicida.
Los maltrechos
El radical José Ignacio García Hamilton votó por la negativa. "Hicimos concesiones y nos siguen pegando", refería un experimentado operador parlamentario del peronismo a uno de sus homólogos tucumanos. No entendía por qué los dirigentes del ruralismo seguían objetando lo aprobado.
El bloque mayoritario salió muy maltrecho de la votación, lo que preocupó en alto grado a sus jefes, porque aún les quedan tres años y medio de gobierno. La endeblez política alarmó. El oficialismo ganó, pero debió escuchar exposiciones de tono urticante, provenientes de distintos opositores. Uno de estos, el demócrata mendocino Omar Bruno de Marchi, irritó sobremanera cuando exhortó a Néstor a que deje gobernar a Cristina. De Marchi, como otros adversarios del régimen kirchnerista, cree que el ex presidente complica la labor de su esposa con sus permanentes acciones políticas.
Las divergencias de los bonaerenses Felipe Solá y Graciela Camaño y del entrerriano Jorge Busti con el kirchnerismo -sólo por citar algunas- prenuncian un reacomodamiento político dentro del mundo justicialista. Esta lectura se basa en un diagnóstico extendido entre los peronistas: la oposición real a Kirchner se gesta dentro del PJ. El ex presidente se recostó en la estructura pejotista, a la que había despreciado hasta que las papas empezaron a quemar.
La visita de Kirchner a la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) marcó una reconciliación histórica de la generación setentista con la ortodoxia gremial. La UOM bonaerense se baleó con la JP que integraba Kirchner hacia el 20 de junio de 1973, según refieren los periodistas Fernando Amato y Cristian Boyanovsky Bazán en "Setentistas: de La Plata a la Casa Rosada", en una reciente investigación publicada por Editorial Sudamericana.
Ese día regresó Juan Domingo Perón al país, por segunda vez, en medio de una balacera infernal.
Entre lo partidario y lo patrio
Cristina volverá el miércoles 9 de julio para una celebración que oscilará entre lo patrio y lo partidario, y San Miguel de Tucumán será por unas horas capital de la República.
Alperovich gasta y la Legislatura, en una verdadera muestra de oscurantismo, aprueba lo gastado por ley (que no especifica cifra alguna de lo que se invirtió en las obras de mejoramiento y de puesta en escena de la Cumbre del Mercosur). La decisión merece figurar en el Libro de Récords de Guinness, porque el órgano destinado a controlar constitucionalmente hacia dónde van los dineros públicos optó por mirar al costado. La Legislatura actuó mal y levantó la mano como quería el Ejecutivo.
El Gobierno admite que la devolución de los fondos por parte de la Nación probablemente no equilibre lo que se erogó, pero argumenta que en forma indirecta se restituyen los desembolsos. Planes sociales, subsidios, jubilaciones y obras públicas ingresarían por ese concepto. A esa explicación se adiciona otra de mayor valor político: el gobierno de Alperovich hará todo lo posible para quedar bien con Cristina. La movilización que prepara el aparato estatal conducido por legisladores, intendentes y comisionados comunales tiende a rodear del mayor calor popular a la presidenta. Esta afrontará un desafío adicional: el malestar de los ruralistas con la ley que establece las retenciones móviles a la soja. Los productores del "yuyito" denostado por Cristina también están fastidiados con el Gobierno provincial, como lo acreditó el acto realizado en forma paralela a la Cumbre del Mercosur.
Fuera de la estructura alperochivista se registran movimientos subterráneos para agrupar dirigentes peronistas identificados con los símbolos históricos del partido. En Banda del Río Salí se dio el primer paso en esa dirección.







