Se terminó el recreo; vienen los exámenes

La organización de la cumbre embriagó de felicidad al alperovichismo, pero su suerte está atada a la del kirchnerismo. Es hora de asumir los grandes desafíos de la provincia. Por Fernando Stanich - Redacción LA GACETA.

03 Julio 2008
"Excelente 10 te felicito. Sigue trabajando así". Seguramente, la sensación que el gobernador José Alperovich experimentó mientras acompañaba a Cristina Fernández de Kirchner hasta las escalinatas del Tango 01 se asemejó al éxtasis de un estudiante frente a la clásica frase escrita en tinta roja. No es para menos: la organización de la Cumbre del Mercosur fue un golpe de efecto tremendo frente a la opinión pública y frente al siempre esquivo poder kirchnerista. Pero la embriaguez del éxito circunstancial no debe soslayar a la sobriedad. Tucumán vivió, durante dos días, sumido en una ficción.
Alperovich lo sabe. Su gestión nunca superó el traumático "N.M." (Necesita Mejorar) en materia de obras de infraestructura. Y ya cursa el quinto año. El pavimento nuevo en la calzada de enfrente del hotel blindado en el que se alojaron los huéspedes lució precioso, pero se debieron "yapar" paredes para improvisar los salones de reunión porque la provincia no tiene un centro de convenciones. Y eso que en los anuncios ya fue levantado en cinco sitios distintos.
El gobernador consiguió lo que se propuso: deslumbrar a Cristina. Ella misma se lo agradeció ante quien quiso escucharla: en los pasillos del hotel, en el aeropuerto, en la cena de gala. Pero ahora, ¿qué?
La primavera de las rosas salmón que enamoraron a Cristina ya se esfumó, pero los desafíos que enfrenta el oficialismo aún subyacen regados como minas antipersonales. Sólo basta que alguien las detone para que estallen. Alperovich dejó de ser el dueño de su destino desde el mismo momento en el que apostó sus cartas por un póquer de K. Hoy camina con los ojos vendados por el sendero lineal que trazó el kirchnerismo. Lo peligroso es que no aparecen en el horizonte huellas que se bifurquen. Y él tampoco muestra decisión a la hora de explorar una vía alternativa.
¿Hasta cuándo? Ni siquiera el gobernador lo sabe. La galantería alperovichista no cesa. Las elevadas notas con las que aprobó en los comienzos de la semana la materia "Seducción K" -no es optativa dentro de la currícula kirchnerista- podrían convertirse en un aplazo en menos de 10 días. Ni siquiera podrá revolear por el aire las hojas. El miércoles 9 de Julio deberá dar otra muestra más de conocimientos ante la Casa Rosada: el kirchnerismo es exigente como titular de cátedra. Llenar de militantes el hipódromo no es una asignatura en la que el alperovichismo haya tenido dificultades de comprensión, pero sí sobrevuela el temor a que una chispa active de nuevo el irresuelto conflicto con el campo. Nadie osaría desilusionarla, aunque los nervios previos a la prueba suelen incidir en el resultado final.
Aún faltan 11 días para el inicio de las vacaciones de invierno, pero a la Provincia ya no le alcanza para aprobar "Calidad Institucional". Al oficialismo legislativo le cuesta interpretar lo que los libros dicen sobre independencia de poderes y el rol de los Parlamentos. Hoy reprobará el semestre: convalidará la decisión tomada el viernes por el PE para dar un nuevo subsidio por $ 750.000 al hotel que cobijó a los presidentes, pero 48 horas después de la partida de los jefes de Estado y con las obras ya consumadas ¿O se podrán despintar paredes y retirar ladrillos?
El promedio de notas es bajo y las perspectivas no son alentadoras. Como un adolescente frente a sus padres, el oficialismo dudará de exhibir la libreta de calificaciones.

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