La crisis no respetó al bloque regional
La Presidenta habló de especuladores de alimentos en el discurso que pronunció durante el plenario del Mercosur. Parece que no tendrá fin la disputa con los agricultores. Por Angel Anaya - Columnista.
03 Julio 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Era previsible que la carcasa protectora de la Cumbre del Mercosur no fuera suficiente para protegerlo de la fuerte crisis que ha cumplido ya 113 días de confrontaciones crecientes en la realidad argentina. La propia Presidenta pro tempore se encargó de abrir la brecha cuando no pudo cerrar su mensaje sin la frase sobre los especuladores financieros convertidos en especuladores de alimentos.
Hace años ya que la organización regional, de pretendida unión aduanera, está padeciendo el perenne mal sudamericano que retacea fidelidad al acuerdo fundador de Asunción. Bastaba ver al ostentoso Chávez como orador gesticulante del evento tucumano apelar a su histrionismo para advertir que, más allá de la eficiencia del escenario del acto, lograda pulcramente por el gobierno local, no había un espíritu de comunidad, salvo en la reacción frente a la actitud discriminatoria de la Unión Europea sobre la inmigración.
El reproche es que ellos olvidaron que nuestra región fue la puerta del cielo siglos atrás, algo que la reflexión nos hace pensar que ahora es al revés.
La prensa continental y su comunicación en tiempo real, mostraba entretanto lo que ocurría en Buenos Aires. Mensajes cruzados como espadas flamígeras y una crisis sin final previsible que obliga al jefe del peronismo legal y ex presidente, a ausentarse hasta el Chaco para recordar otro aniversario de la muerte de Perón.
La urbe porteña no es confiable y se debe entrar y salir de palacio como por el túnel futbolístico de las canchas domingueras.
La caótica babel porteña
Un extendido error informativo afirma que el 1,1 millón de firmas que tuvieron entrada en el Congreso por parte de la Comisión de Enlace tienen por fin oponerse a la polémica Resolución 125.
En realidad, esa es la motivación, más no el contenido de la demanda constitucional (artículo 39 de la Constitución Nacional), en la que se solicita el restablecimiento de la facultad de imponer impuestos al Poder Legislativo.
Pero no es esa la concesión que el kirchnerismo está dispuesto a conferir, a juzgar por las reincidencias presidenciales del binomio del poder en las retenciones móviles, que el bloque oficialista acaba de reiterar.
Seguirá, pues, la crisis, más allá de que la decisión final parlamentaria arroje uno u otro resultado.
Lo que parece seguro es que ninguno de los dos bandos troyanos cesará de confrontar, ya sea apelando a la negativa al diálogo consensual, ya violentando normas que regulan las movilizaciones.
Entretanto, la situación pendular del radicalismo “K” suma a la confusión una cuota más de inquietudes a la ciudadanía que observa, en reserva contestataria, la indefensión de sus derechos más elementales ante grupos autónomos que, como los trabajadores del subterráneo, la dejan sorpresivamente a pie en la babel federal sobrecargada de leyes y reglamentos, pero carente de autoridad ejecutiva. (De nuestra Sucursal)







