"Nunca esperé salir con vida de allí", dijo Ingrid Betancourt
En sus primeras declaraciones, luego de ser rescatada, la franco-colombiana agradeció a Dios y a los soldados. Al arribar al aeropuerto, tuvo un largo y emocionado abrazo con su madre, su marido, amigos y familiares que fueron a recibirla.
02 Julio 2008 Seguir en 
Ingrid Betancourt, la ex candidata presidencial colombiana, quien se encontraba secuestrada por las FARC en 2002, llegó al aeropuerto militar de Catam, ubicado cerca de la capital de Colombia.
Bien descendió del avión, Betancourt se fundió en un emocionado y largo abrazo con su madre, Yolanda Pulecio. También la recibieron su esposo, Juan Carlos Lecompte, familiares y amigos.
Aún vestida con chaleco y sombrero militar camuflado, habló junto al resto de los rehenes liberados. Agradeció a "Dios y a la Virgen" por su rescate, luego a su madre, "a todos los colombianos" que "rechazaron que la única solución era esperar", y "a todos los que en el mundo entero nos acompañaron e hicieron que nos sintiéramos vivos".
"No más llanto", dijo al iniciar sus palabras, que pronunció sin dejarse llevar por la emoción, para agradecer al Ejército por la operación a la que calificó de "perfecta".
Contó que el comandante que logró infiltrarse en la FARC le comunicó que serían trasladados en helicópteros a un lugar mejor lugar de cautiverio y que probablemente verían al nuevo jefe de la guerrilla Alfonso Cano.
Contó que cuando subieron al helicópteros fueron esposados. Ya en el interior de la aeronave, los guerrilleros que las acompañaban fueron reducidos y el jefe del operativo les dijo: "¡Somos del Ejército nacional. Están libres!"
Recalcó que en ese momento el helicóptero casi se cae, porque comenzaron a saltar, gritar y llorar de la alegría. "Es un milagro que quiero compartir con todos ustedes", afirmó emocionada.
La paz
En otro tramo de su discurso, afirmó que el Ejército llevará a Colombia hacia la paz y agradeció al presidente Alvaro Uribe porque "se jugó" por ellos. La franco-colombiana consideró que el operativo desplegado por las fuerzas militares "fue perfecto". LA GACETA.com ©
Bien descendió del avión, Betancourt se fundió en un emocionado y largo abrazo con su madre, Yolanda Pulecio. También la recibieron su esposo, Juan Carlos Lecompte, familiares y amigos.
Aún vestida con chaleco y sombrero militar camuflado, habló junto al resto de los rehenes liberados. Agradeció a "Dios y a la Virgen" por su rescate, luego a su madre, "a todos los colombianos" que "rechazaron que la única solución era esperar", y "a todos los que en el mundo entero nos acompañaron e hicieron que nos sintiéramos vivos".
"No más llanto", dijo al iniciar sus palabras, que pronunció sin dejarse llevar por la emoción, para agradecer al Ejército por la operación a la que calificó de "perfecta".
Contó que el comandante que logró infiltrarse en la FARC le comunicó que serían trasladados en helicópteros a un lugar mejor lugar de cautiverio y que probablemente verían al nuevo jefe de la guerrilla Alfonso Cano.
Contó que cuando subieron al helicópteros fueron esposados. Ya en el interior de la aeronave, los guerrilleros que las acompañaban fueron reducidos y el jefe del operativo les dijo: "¡Somos del Ejército nacional. Están libres!"
Recalcó que en ese momento el helicóptero casi se cae, porque comenzaron a saltar, gritar y llorar de la alegría. "Es un milagro que quiero compartir con todos ustedes", afirmó emocionada.
La paz
En otro tramo de su discurso, afirmó que el Ejército llevará a Colombia hacia la paz y agradeció al presidente Alvaro Uribe porque "se jugó" por ellos. La franco-colombiana consideró que el operativo desplegado por las fuerzas militares "fue perfecto". LA GACETA.com ©







