Pese a todo, Mugabe mantuvo las riendas del poder en Zimbabwe

Sin rival a la vista, el presidente se proclamó ganador de la segunda vuelta electoral.

CONTRA VIENTO Y MAREA. Robert Mugabe, de 84 años, dice que se halla en el poder por derecho divino. REUTER
CONTRA VIENTO Y MAREA. Robert Mugabe, de 84 años, dice que se halla en el poder por derecho divino. REUTER
29 Junio 2008
HARARE.- El jefe de Estado de Zimbabwe, Robert Mugabe, confirmó ayer su victoria como único candidato de la elección presidencial de la víspera y preparaba ya su investidura, indiferente ante el anuncio de sanciones estadounidenses y ante las expresiones de condena por parte de la comunidad internacional. El escrutinio no puede sino confirmar la victoria de Mugabe, de 84 años y desde 1980 en el poder. La comisión electoral, la misma que necesitó cinco semanas para anunciar los resultados de la primera vuelta de las generales del 29 de marzo, en las que había ganado el opositor Morgan Tsvangirai, dijo que el escrutinio había terminado. Tsvangirai, de 56 años, aventajaba en casi cinco puntos a Mugabe en la primera vuelta, pero se retiró hace unos días de la carrera debido al asesinato de varios de sus partidarios y principales dirigentes y a las amenazas contra su propia vida.
Mugabe, que se considera en el poder por derecho divino, prestará juramento el hoy, antes de partir a Egipto para la cumbre de la Unión Africana (UA), anunció una fuente gubernamental. También hoy se dará a conocer el resultado del comicio.
Tsvangirai, líder del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) afirmó que hubo una intimidación masiva y que el resultado de los comicios no refleja más que el miedo de los votantes. La derrota del régimen en las elecciones de marzo dejó el control del Parlamento en manos de la oposición.
Pese a todo, el Consejo de Seguridad de la ONU fue incapaz de ponerse de acuerdo para declarar ilegítimas estas elecciones. Sudáfrica, poco amiga de criticar a su vecino, se opuso. La oposición cargó contra el presidente sudafricano, Thabo Mbeki, por proteger un Estado paria.

En bancarrota
Hasta 1990, Zimbabwe gozaba de una economía sólida y pujante. Tras 28 años en el cargo, Mugabe gobierna con mano dura un país en bancarrota, donde cuatro de sus 12 millones de habitantes pasan hambre; el desempleo roza el 85% y la hiperinflación es la más alta del mundo: 100.000% según la medición de marzo. Las necesidades económicas y la represión política obligaron en los últimos años a cinco millones de zimbabwenses, en su mayoría con buena formación, a abandonar su patria. De ellos, tres millones buscaron suerte en Sudáfrica, donde son víctimas de una ola de violencia xenófoba. Para explicar la crisis alimentaria que padece el que alguna vez fuera granero del sur de Africa, Mugabe apunta a los períodos de sequía. Sus detractores, por el contrario, atribuyen la hambruna a una reforma que transformó un país especialmente fértil de exportador a importador de alimentos. De los 300.000 blancos que vivían en Zimbabwe, muchos de ellos granjeros, quedan hoy apenas unas pocas decenas de miles. La única actividad que mantiene un desarrollo positivo es la explotación del platino. (DPA)

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