EEUU reprochaa Morales por los virulentos ataques a Washington

Reacción por una expulsión en el Chapare.

28 Junio 2008
Washington.- El gobierno estadounidense expresó su preocupación por los actos de violencia "sin sentido" de Bolivia contra Estados Unidos, en referencia a la expulsión de la agencia de cooperación norteamericana Usaid del trópico de Cochabamba por parte de campesinos y alcaldes, avalada por el presidente Evo Morales.
Las declaraciones del presidente Morales fueron inapropiadas, inamistosas y lamentables, declaró ayer la vocera del Departamento de Estado, Heide Bronke. Poco antes, en un acto en Chuquisaca, Morales había dicho que saludaba la decisión del movimiento campesino de expulsar a la Usaid de la principal región cocalera del país. "Ahora siento al Chapare no solamente libre de analfabetismo, sino territorio libre del imperialismo norteamericano", dijo. Los cocaleros comenzaron el miércoles a retirar los logotipos de Usaid del Chapare, una zona donde el programa invirtió millones de dólares desde la década de 1980, cuando Bolivia aprobó una ley para eliminar la coca excedentaria destinada al narcotráfico. El argumento central para esa expulsión es que Usaid y otros programas con recursos económicos estadounidenses complotan contra el gobierno.

Zona roja
Usaid, según su portal de internet, informó que desde que comenzaron los programas de desarrollo alternativo, los cultivos de coca en el Chapare, una zona roja del narcotráfico, bajaron de 43.000 hectáreas en 1989 a 8.300 en 2006, aunque no da cifras de cuánto dinero desembolsó. La ley boliviana establece que las extensiones legales de coca no deben superar las 12.000 hectáreas para usos tradicionales, como infusión, masticación y ritos religiosos, pero un reciente informe de la ONU establece que los plantíos subieron a 28.900 hectáreas.

Sombrío panorama
Según Bronke, las declaraciones de Morales no reflejan la manera en que Estados Unidos entiende las relaciones bilaterales y la realidad de la ayuda que ofrece para el desarrollo y para la lucha contra el narcotráfico en Bolivia. Asimismo, la funcionaria destacó el desasosiego de Washington ante los actos de violencia contra Estados Unidos en Bolivia, y enfatizó que especialmente tras las protestas del 9 de junio, el gobierno estadounidense está muy preocupado por la protección de la embajada y de su personal. Ese día, miles de pobladores se movilizaron sobre la sede diplomática en protesta por la decisión de EEUU de otorgar refugio político al ex ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, acusado de genocidio por la Justicia boliviana por la represión de la rebelión popular que expulsó del poder en 2003 a Gonzalo Sánchez de Lozada. El embajador Philip Goldberg, llamado a consultas por la Casa Blanca hace dos semanas, sigue en Washington. (DPA-Télam)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios