27 Junio 2008 Seguir en 
Pekin.- Corea del Norte entregó a China una declaración detallando sus programas nucleares, y dio un primer paso hacia la renuncia de sus ambiciones en ese campo que fue saludado por la comunidad internacional, aunque no faltaron las reservas, particularmente de Washington.
Beijing, que acoge la llamada mesa a seis bandas de conversaciones entre EEUU, China, Corea del Norte, Corea del Sur, Rusia y Japón, confirmó que había recibido el documento, cuyo contenido no fue develado aunque, al parecer, no contiene información sobre armamento.
En respuesta, el presidente George W. Bush ordenó levantar las sanciones contra Corea del Norte, uno de los integrantes del famoso “eje del mal” junto en un principio con Irak e Irán, y notificó al Congreso su intención de retirarlo de la lista de Estados que apoyan el terrorismo tras un período de 45 días de observación. Su presencia en la lista le impide beneficiarse de las ayudas estadounidenses y de los préstamos de organismos internacionales. Vale señalar que de aquel “eje del mal” descripto en 2001 sólo queda ahora Irán; cuatro años después Washington agregó a la lista a Bielorrusia, Myanmar, Zimbabwe y Cuba.
El objetivo último
De todos modos, Bush advirtió a Pyongyang que no se equivoque y que continúe cumpliendo las condiciones de su desnuclearización. Además, durante esos 45 días, Estados Unidos verificará rigurosamente junto a sus aliados la información brindada. “Nuestro objetivo último sigue siendo claro: una península de Corea estable y pacífica, donde la gente esté libre de opresión, libre de hambre y de enfermedades, y libre de armas nucleares. El camino hacia esa meta sigue siendo largo, pero hoy hemos dado un paso importante en la dirección correcta”, explicó. El negociador chino del dossier nuclear norcoreano, Wu Dawei, afirmó que las partes acordaron en que la declaración sea verificada.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Mashiko Komura, pidió a Estados Unidos que tenga el coraje de reconsiderar su política hacia Corea del Norte si finalmente la declaración no es satisfactoria. Bush aseguró que no olvidará nunca a los japoneses secuestrados por Corea del Norte, ante el temor de Tokio de que este asunto sea sacrificado en aras de la desnuclearización. Corea del Sur calificó el gesto de su vecino de punto de partida crucial con miras a un desarme completo. (AFP-NA)
Beijing, que acoge la llamada mesa a seis bandas de conversaciones entre EEUU, China, Corea del Norte, Corea del Sur, Rusia y Japón, confirmó que había recibido el documento, cuyo contenido no fue develado aunque, al parecer, no contiene información sobre armamento.
En respuesta, el presidente George W. Bush ordenó levantar las sanciones contra Corea del Norte, uno de los integrantes del famoso “eje del mal” junto en un principio con Irak e Irán, y notificó al Congreso su intención de retirarlo de la lista de Estados que apoyan el terrorismo tras un período de 45 días de observación. Su presencia en la lista le impide beneficiarse de las ayudas estadounidenses y de los préstamos de organismos internacionales. Vale señalar que de aquel “eje del mal” descripto en 2001 sólo queda ahora Irán; cuatro años después Washington agregó a la lista a Bielorrusia, Myanmar, Zimbabwe y Cuba.
El objetivo último
De todos modos, Bush advirtió a Pyongyang que no se equivoque y que continúe cumpliendo las condiciones de su desnuclearización. Además, durante esos 45 días, Estados Unidos verificará rigurosamente junto a sus aliados la información brindada. “Nuestro objetivo último sigue siendo claro: una península de Corea estable y pacífica, donde la gente esté libre de opresión, libre de hambre y de enfermedades, y libre de armas nucleares. El camino hacia esa meta sigue siendo largo, pero hoy hemos dado un paso importante en la dirección correcta”, explicó. El negociador chino del dossier nuclear norcoreano, Wu Dawei, afirmó que las partes acordaron en que la declaración sea verificada.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Mashiko Komura, pidió a Estados Unidos que tenga el coraje de reconsiderar su política hacia Corea del Norte si finalmente la declaración no es satisfactoria. Bush aseguró que no olvidará nunca a los japoneses secuestrados por Corea del Norte, ante el temor de Tokio de que este asunto sea sacrificado en aras de la desnuclearización. Corea del Sur calificó el gesto de su vecino de punto de partida crucial con miras a un desarme completo. (AFP-NA)







