19 Junio 2008 Seguir en 
LA HABANA.- La médica Hilda Molina, acusada por Fidel Castro de prestarse al chantaje de EEUU contra Cuba para poder salir del país, desmintió lo que calificó de ataque diabólico contra ella. “Si ese exorcismo calumnioso le está brindando a Fidel Castro esa paz urgente que necesita, pues ojalá que le llegue la paz”, dijo Molina, de 65 años, que desde 1994 trata infructuosamente de viajar a la Argentina.
“¡Excelente material para el chantaje imperialista contra Cuba!”, escribe Castro en el prólogo fechado el 4 de junio para la edición cubana del libro “Fidel, Bolivia y algo más”. Alude al caso pero no hace referencia explícita a Molina. No obstante, la neurocirujana replicó que esa afirmación es un intento de volcar los sentimientos antinorteamericanos contra una familia indefensa que lucha por su reunificación. “Es demencial mezclar los sagrados derechos maternales con política e ideología; es demencial decir que es chantaje la lucha de hijos, madres, abuelas, por el derecho de estar juntos”, refutó.
Rebuscada teoría
Molina fundó el estatal Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), que dirigió hasta 1994. Castro escribe que fue destituida porque se había descubierto que quería convertirse en propietaria del centro tras la caída de la URSS. “Ella inventa la teoría de que fue destituida por su oposición al empleo de células madre de origen humano en las investigaciones”, argumenta. “Es absurda esta afirmación”, respondió Molina y aseguró que no fue destituida. “Ahí está mi renuncia”, apuntó. Además, reiteró que se enfrentó con Castro porque se oponía a que el centro sirva para atender sólo a extranjeros. Molina renunció también como parlamentaria y miembro del partido.
La referencia de Castro a Molina surge menos de un mes después de que la madre de la médica, Hilda Morejón, viajó a Buenos Aires para ver a su nieto y bisnietos, luego de que el gobierno, que desde febrero encabeza Raúl Castro, le concedió el permiso denegado por dos años. Molina no ha tenido hasta ahora la misma suerte, y tiene poca esperanza de que algún día pueda viajar a Buenos Aires para conocer a sus nietos, estar con su familia y regresar.
El hijo de la médica también desmintió al veterano líder
Castro menciona en el prólogo también a Roberto Quiñones, hijo de Molina y médico, que emigró tras casarse con la argentina Verónica Scarpati. Castro dice que es un profesional “nada brillante” que violó normas éticas que prohíben relaciones sexuales con pacientes o acompañantes, en relación con su matrimonio con Scarpati, cuyo hermano era tratado en el centro donde trabajaba.
“Inconsistente moralmente, se fue”, señala. Sin embargo, Quiñones se casó en Cuba y nadie lo criticó por una relación totalmente oficializada. Según su madre, la decisión de su hijo de no volver a Cuba obedeció a un pedido que ella le hizo poco antes de renunciar.
El propio Quiñones defendió su matrimonio. Explicó que había pedido permiso para casarse a la Juventud Comunista, al Partido Comunista y a Seguridad del Estado, y que no hubo problemas. “Luego nos vinimos a la Argentina, donde formé mi familia, afirmó. También se mostró sorprendido por las declaraciones de Castro sobre el presunto chantaje. “Es la primera vez que oímos algo así; si tiene pruebas, debería mostrarlas”, declaró. (DPA y AFP-NA)
“¡Excelente material para el chantaje imperialista contra Cuba!”, escribe Castro en el prólogo fechado el 4 de junio para la edición cubana del libro “Fidel, Bolivia y algo más”. Alude al caso pero no hace referencia explícita a Molina. No obstante, la neurocirujana replicó que esa afirmación es un intento de volcar los sentimientos antinorteamericanos contra una familia indefensa que lucha por su reunificación. “Es demencial mezclar los sagrados derechos maternales con política e ideología; es demencial decir que es chantaje la lucha de hijos, madres, abuelas, por el derecho de estar juntos”, refutó.
Rebuscada teoría
Molina fundó el estatal Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), que dirigió hasta 1994. Castro escribe que fue destituida porque se había descubierto que quería convertirse en propietaria del centro tras la caída de la URSS. “Ella inventa la teoría de que fue destituida por su oposición al empleo de células madre de origen humano en las investigaciones”, argumenta. “Es absurda esta afirmación”, respondió Molina y aseguró que no fue destituida. “Ahí está mi renuncia”, apuntó. Además, reiteró que se enfrentó con Castro porque se oponía a que el centro sirva para atender sólo a extranjeros. Molina renunció también como parlamentaria y miembro del partido.
La referencia de Castro a Molina surge menos de un mes después de que la madre de la médica, Hilda Morejón, viajó a Buenos Aires para ver a su nieto y bisnietos, luego de que el gobierno, que desde febrero encabeza Raúl Castro, le concedió el permiso denegado por dos años. Molina no ha tenido hasta ahora la misma suerte, y tiene poca esperanza de que algún día pueda viajar a Buenos Aires para conocer a sus nietos, estar con su familia y regresar.
El hijo de la médica también desmintió al veterano líder
Castro menciona en el prólogo también a Roberto Quiñones, hijo de Molina y médico, que emigró tras casarse con la argentina Verónica Scarpati. Castro dice que es un profesional “nada brillante” que violó normas éticas que prohíben relaciones sexuales con pacientes o acompañantes, en relación con su matrimonio con Scarpati, cuyo hermano era tratado en el centro donde trabajaba.
“Inconsistente moralmente, se fue”, señala. Sin embargo, Quiñones se casó en Cuba y nadie lo criticó por una relación totalmente oficializada. Según su madre, la decisión de su hijo de no volver a Cuba obedeció a un pedido que ella le hizo poco antes de renunciar.
El propio Quiñones defendió su matrimonio. Explicó que había pedido permiso para casarse a la Juventud Comunista, al Partido Comunista y a Seguridad del Estado, y que no hubo problemas. “Luego nos vinimos a la Argentina, donde formé mi familia, afirmó. También se mostró sorprendido por las declaraciones de Castro sobre el presunto chantaje. “Es la primera vez que oímos algo así; si tiene pruebas, debería mostrarlas”, declaró. (DPA y AFP-NA)







