18 Junio 2008 Seguir en 
BAGDAD.- Al menos 51 personas murieron y 75 resultaron heridas, entre ellas varias mujeres y niños, en un atentado con coche bomba en el norte de Bagdad, el más mortífero desde hace más de un mes en Irak. La explosión se escuchó en cinco kilómetros a la redonda en momentos en que el ejército estadounidense y el gobierno iraquí se congratulan por la mejoría alcanzada en la seguridad del país.
El coche bomba estalló a las 17.30, a una hora de gran afluencia de gente, en una terminal de ómnibus del barrio chiíta de Al Huriya, próximo a un mercado muy concurrido. Los heridos fueron llevados a unos diez hospitales de la capital iraquí. Unos 15 ómnibus y un edificio de tres pisos se incendiaron por causa de la explosión y varias casas quedaron seriamente dañadas.
Este ataque es el más mortífero en Irak desde el doble atentado que el 1 de mayo provocó la muerte de 35 personas en Baquba. En Bagdad, un ataque suicida con bomba había causado la muerte de 68 personas el 7 de marzo, pero la acción más mortífera en 2008 se produjo el 1 de febrero, cuando dos mujeres kamikazes mataron a 98 personas al hacer estallar sus bombas en un mercado de animales en la capital. Bagdad se mantuvo en calma relativa en los últimos meses, lo que el Ejército estadounidense atribuye a su estrategia de despliegue de más tropas a partir de febrero de 2007.
También ayer, la explosión de una motocicleta bomba en el barrio de Al Sulej, algo más al sur de Al Huriya, costó la vida a cuatro milicianos implicados en la lucha contra Al Qaeda. Hirió además a otros tantos milicianos y a dos civiles. La bomba de fabricación casera estalló en un puesto de control a cargo de activistas de "Hijos de Irak", un grupo apoyado por el gobierno iraquí y armado por Estados Unidos para combatir la célula iraquí de la organización que lidera Osama bin Laden. Estos milicianos son blanco frecuente de al Qaeda desde que en 2006 se pusieron de parte del ejército estadounidense.
Ultimátum para Al Sadr
Los soldados norteamericanos e iraquíes están desplegados en gran número desde el sábado en Amara, una gran ciudad del sur del país, para una operación dirigida en particular contra el ejército del Madhi, del líder radical chiíta Moqtada al Sadr. El primer ministro Nuri al Maliki dio hasta mañana a los milicianos chiítas para deponer las armas antes de una intervención militar masiva. (AFP)
El coche bomba estalló a las 17.30, a una hora de gran afluencia de gente, en una terminal de ómnibus del barrio chiíta de Al Huriya, próximo a un mercado muy concurrido. Los heridos fueron llevados a unos diez hospitales de la capital iraquí. Unos 15 ómnibus y un edificio de tres pisos se incendiaron por causa de la explosión y varias casas quedaron seriamente dañadas.
Este ataque es el más mortífero en Irak desde el doble atentado que el 1 de mayo provocó la muerte de 35 personas en Baquba. En Bagdad, un ataque suicida con bomba había causado la muerte de 68 personas el 7 de marzo, pero la acción más mortífera en 2008 se produjo el 1 de febrero, cuando dos mujeres kamikazes mataron a 98 personas al hacer estallar sus bombas en un mercado de animales en la capital. Bagdad se mantuvo en calma relativa en los últimos meses, lo que el Ejército estadounidense atribuye a su estrategia de despliegue de más tropas a partir de febrero de 2007.
También ayer, la explosión de una motocicleta bomba en el barrio de Al Sulej, algo más al sur de Al Huriya, costó la vida a cuatro milicianos implicados en la lucha contra Al Qaeda. Hirió además a otros tantos milicianos y a dos civiles. La bomba de fabricación casera estalló en un puesto de control a cargo de activistas de "Hijos de Irak", un grupo apoyado por el gobierno iraquí y armado por Estados Unidos para combatir la célula iraquí de la organización que lidera Osama bin Laden. Estos milicianos son blanco frecuente de al Qaeda desde que en 2006 se pusieron de parte del ejército estadounidense.
Ultimátum para Al Sadr
Los soldados norteamericanos e iraquíes están desplegados en gran número desde el sábado en Amara, una gran ciudad del sur del país, para una operación dirigida en particular contra el ejército del Madhi, del líder radical chiíta Moqtada al Sadr. El primer ministro Nuri al Maliki dio hasta mañana a los milicianos chiítas para deponer las armas antes de una intervención militar masiva. (AFP)







