10 Junio 2008 Seguir en 
LA PAZ.- Cientos de policías dispersaron ayer violentamente unos 20.000 manifestantes que, con piedras y cartuchos de dinamita, atacaron la sede de la embajada estadounidense en La Paz, en repudio al asilo político que Washington otorgó a un ex ministro prófugo. Es la primera vez que la embajada estadounidense en Bolivia es blanco de una protesta.
Una multitud proveniente de El Alto, ciudad vecina de La Paz, reprobó la protección que se le concedió a Carlos Sánchez Berzaín. Fue ministro de Defensa del presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, cuando este fue forzado a renunciar en octubre de 2003, tras la sangrienta represión policial contra una pueblada en defensa de los recursos energéticos. Por esos episodios, Sánchez de Losada y Sánchez Berzaín -que residen actualmente en Miami- son juzgados por genocidio en Bolivia, que reclama la extradición de ambos.
Durante cinco horas, los manifestantes bajaron de El Alto a La Paz por las tres rutas que unen las dos ciudades, que juntas reúnen una población de casi 2 millones de habitantes. En la capital recibieron el apoyo de estudiantes paceños y al grito de “¡justicia, justicia!” rompieron cuatro vallados policiales y cercaron la embajada con la intención de quemar el edificio.
Contra el racismo
La policía empleó gases, perros y camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes, que intentaron arriar la bandera estadounidense del mástil del patio de la sede diplomática. Paralelamente, miles de alteños participaban ayer de un paro cívico de 24 horas que incluía una marcha a favor de la unidad de Bolivia y contra el racismo y la decisión estadounidense de dar asilo a Sánchez Berzaín. “Hoy perdimos una batalla, pero volveremos mañana u otro día para quemar la embajada”, dijo el concejal alteño Roberto de la Cruz.
El presidente, Evo Morales, había solicitado al gobierno de Estados Unidos que coopere para que Sánchez Berzaín responda ante la Justicia por la masacre.
Por su parte, el embajador estadounidense, Philip Goldberg, pidió respeto a los procedimientos judiciales de su país y afirmó que serán los tribunales norteamericanos los que resuelvan la extradición. (Télam)
Una multitud proveniente de El Alto, ciudad vecina de La Paz, reprobó la protección que se le concedió a Carlos Sánchez Berzaín. Fue ministro de Defensa del presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, cuando este fue forzado a renunciar en octubre de 2003, tras la sangrienta represión policial contra una pueblada en defensa de los recursos energéticos. Por esos episodios, Sánchez de Losada y Sánchez Berzaín -que residen actualmente en Miami- son juzgados por genocidio en Bolivia, que reclama la extradición de ambos.
Durante cinco horas, los manifestantes bajaron de El Alto a La Paz por las tres rutas que unen las dos ciudades, que juntas reúnen una población de casi 2 millones de habitantes. En la capital recibieron el apoyo de estudiantes paceños y al grito de “¡justicia, justicia!” rompieron cuatro vallados policiales y cercaron la embajada con la intención de quemar el edificio.
Contra el racismo
La policía empleó gases, perros y camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes, que intentaron arriar la bandera estadounidense del mástil del patio de la sede diplomática. Paralelamente, miles de alteños participaban ayer de un paro cívico de 24 horas que incluía una marcha a favor de la unidad de Bolivia y contra el racismo y la decisión estadounidense de dar asilo a Sánchez Berzaín. “Hoy perdimos una batalla, pero volveremos mañana u otro día para quemar la embajada”, dijo el concejal alteño Roberto de la Cruz.
El presidente, Evo Morales, había solicitado al gobierno de Estados Unidos que coopere para que Sánchez Berzaín responda ante la Justicia por la masacre.
Por su parte, el embajador estadounidense, Philip Goldberg, pidió respeto a los procedimientos judiciales de su país y afirmó que serán los tribunales norteamericanos los que resuelvan la extradición. (Télam)







