08 Junio 2008 Seguir en 
El debate crece en la medida que el conflicto Gobierno-campo se extiende. En el mundo empresarial las opiniones están divididas. Los dirigentes provinciales miran con recelo los movimientos de las cámaras que los representan a nivel nacional. Por caso, en la Federación Económica de Tucumán (FET) hay referentes que, al momento de consensuarse el apoyo al agro, sugirieron su malestar respecto de la postura asumida por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) o de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), muy cercanos al Gobierno nacional. De hecho, ambas instituciones mantuvieron reuniones -en los últimos días- con encumbrados funcionarios kirchneristas, y reclamaron al sector agropecuario que desistan de la medida de fuerza.Puertas adentroLos empresarios tucumanos esperaban un apoyo nacional y decidido en favor del campo. No obstante, pese a las posiciones ambiguas, ninguno de los referentes de esa federación planteó el hecho de desafiliarse de las centrales empresarias argentinas. Incluso el paro del agro marcó diferencias internas en el seno de la misma FET. Hay dirigentes asociados a la entidad que no pueden expresar un apoyo decidido al campo, por depender sus actividades -en cierta medida- del Estado. Es el caso de los empresarios del transporte de pasajeros, que reciben subsidios estatales, y de los de la construcción, quienes temen eventuales represalias (pérdidas de contrato de obras públicas) si se exponen públicamente del lado del campo. Entre los industriales también se evidencia una situación similar, aunque las diferencias no son tan comentadas como en la FET. Así la dirigencia empresarial, tanto la nacional como la tucumana, parece navegar entre dos aguas: el reclamo de sus asociados frente a las políticas impositivas oficiales y la necesidad de sostener un ambiente de diálogo con las autoridades.








