Fiesta del puente de Brooklyn

Cumple 125 años uno de los símbolos de "La gran manzana", sobre el East River. Los tensores de acero, los cables principales y las columnas estilo neogótico son originales. Cinco días de celebraciones.

belleza. El puente que une Manhattan con Brooklyn ha inspirado a cineastas, poetas y artistas como ninguna otra edificación en el mundo. REUTERS
belleza. El puente que une Manhattan con Brooklyn ha inspirado a cineastas, poetas y artistas como ninguna otra edificación en el mundo. REUTERS
24 Mayo 2008
NUEVA YORK.- Desde hace 125 años, los elegantes pilares neogóticos del puente de Brooklyn se alzan hacia el cielo de Nueva York. Tensado por una red de cables de acero, ha sido el primer puente colgante de Estados Unidos, milagro de la técnica del siglo XIX. Fue diseñado por el ingeniero de origen alemán John Augustus Röbling y terminado, tras su muerte, por su hijo Washington.

El regalo
El gigantesco puente sobre el East River, que une Manhattan con Brooklyn desde el 24 de mayo de 1883, ha inspirado a artistas, cineastas y poetas como pocas edificaciones en el mundo. Con un espectáculo de fuegos artificiales, una serenata del compositor de cine y teatro Marvin Hamlisch y una instalación de luz, el jueves comenzaron los cinco días de festejos. El regalo de cumpleaños, una renovación por valor de U$S 300 millones, llegará en 2009. Se tratará de un cambio cosmético, ya que los tirantes de acero, los cables principales y, por supuesto, los dos pilares, son los originales. La seguridad sigue siendo perfecta.
El puente no trajo mucha suerte a los dos Röbling a lo largo de los 13 años de construcción. John sufrió el aplastamiento de un pie mientras realizaba mediciones y pocas semanas después murió de tétanos. Washington tenía 32 años cuando se hizo cargo de la obra. Para anclar los dos pilares en el lecho del río experimentó con cajones neumáticos, una técnica hasta entonces poco probada. Pero debido a la actividad del buceo enfermó gravemente y quedó lisiado. Siguió los avances del proyecto desde la ventana de su casa mediante binoculares. Su mujer, Emily, transmitía las órdenes cada día. Cuando se inauguró, ella fue la primera que atravesó el puente en un coche tirado por caballos. La siguieron ese mismo día miles de neoyorquinos que agitaban banderas y el propio presidente, Chester Arthur. Antes se cobraba peaje. Hoy lo cruzan gratuitamente 126.000 automovilistas por día. El paso peatonal en la parte superior es utilizado a la vez por inumerables ciclistas, corredores y skaters. (DPA)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios