Rescatan a un hombre que pasó 179 horas sepultado en China

Los rescatistas le proporcionaban agua y glucosa con un sorbete para mantenerlo vivo. Advierten de fraudes en ciertos sitios que juntan fondos para las víctimas. Pánico por el rumor de un nuevo sismo.

SUJETANDO UNA LAPICERA. Un estudiante sepultado sostiene todavía el bolígrafo con que escribía cuando sucedió el sismo. REUTERS
SUJETANDO UNA LAPICERA. Un estudiante sepultado sostiene todavía el bolígrafo con que escribía cuando sucedió el sismo. REUTERS
20 Mayo 2008
PEKIN, China.- Ocho días después del fuerte terremoto en el suroeste de China, los rescatistas encontraron un sobreviviente que permaneció 179 horas sepultado bajo los escombros.

El hombre, de 31 años, estaba en las ruinas de una central hidroeléctrica de la que era director en la ciudad de Yingxiu, cerca del epicentro del terremoto, que fue en el distrito de Wenchuan.

Tras el sismo, los equipos de rescate le proporcionaron agua y glucosa mediante un sorbete para mantenerlo vivo. Después de 30 horas de trabajo, lograron sacarle de las ruinas. Se estima que aún hay miles de personas sepultadas en la zona de la catástrofe.

Por otro lado, Pekín advirtió a quienes deseen donar dinero para las víctimas del terremoto que tengan cuidado con los fraudes que se cometen en la red, especialmente a través de mensajes de texto por celulares, reproduce el diario español "El Mundo".

Desde que ocurrió la catástrofe, los teléfonos móviles se han llenado de textos del estilo: "Mi familia estuvo en el terremoto, y papá y mamá necesitan dinero con urgencia. Depositen el dinero que puedan en la cuenta de un amigo". Luego, se comprueba que el caso es falso.

Los donativos procedentes de dentro y fuera del país alcanzaron los U$S 1.550 millones.

Pánico
Anoche, la advertencia de un nuevo sismo volvió a desatar el pánico en la población. Como consecuencia, muchas personas atemorizadas pasaron la noche a la intemperie.

Constantemente, la radio y la televisión emiten la posibilidad de que se registren fuertes sismos de entre 6 y 7 grados en la escala Richter. Existe también el peligro de deslizamientos de tierra o del derrumbe de edificios dañados.

Como medida preventiva, los hospitales llevaron a sus pacientes a las calles. Cuando los habitantes de Chengdu intentaban abandonar la ciudad en autos, quedaron atrapados en un gran embotellamiento. Muchos durmieron en parques.

Además, por temor a una inundación, la destruida ciudad de Beichuan volvió a ser evacuada. Las autoridades temen que un nuevo sismo y las fuertes lluvias produzcan la ruptura de una presa natural que cause una riada de grandes dimensiones.

Hasta el momento, las autoridades elevaron la cifra oficial de muertos a 40.000 aunque, si se tienen en cuenta los sepultados y desaparecidos, la cantidad de víctimas ascendería a 71.000, calculan los funcionarios.

Más de 40.000 heridos están siendo tratados y los daños en la región se valoran en 9.600 millones de euros.

El Ministerio de Medio Ambiente advirtió a la población de la contaminación del agua subterránea como consecuencia de los cadáveres, los desechos de medicinas y el empleo repetitivo de medios de desinfección para prevenir las epidemias.

Hasta el momento no han aparecido brotes grandes de enfermedades o amenazas para la salud pública. (DPA-Especial)

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