Ahora, las cosas han cambiado para ella y para muchas mujeres que no admiten que los kilos de más las obliguen a resignar la moda o la elegancia. "En este negocio no sólo tienen maniquíes con los que pude identificarme físicamente, sino que también venden ropa que me queda perfecta", añadió María Silvia mientras exploraba los percheros de un local de Mendoza al 600. El comercio es uno de los pocos -otro está ubicado en Mendoza al 700- que decidió mostrar los talles grandes en maniquíes más gorditos que los habituales.
"Las remeras y buzos vienen en todos los talles, hasta XXL y los pantalones alcanzan el talle 60 porque pensamos que todas las mujeres deben vestir a la moda", explicó Angela García, encargada del negocio.Angela comentó que las ventas de los talles grandes aumentó desde que pusieron los maniquíes grandes en las vidrieras. Además, dijo, se sumaron a la clientela las mayores de 40 años.
"Hemos comprobado la presencia de estos maniquíes ayudó a levantar la autoestima de las clientas. Ellas mismas nos dicen que se sienten tenidas en cuenta e incluidas en la sociedad", subrayó la vendedora. "Me siento muy bien cuando entro a un local y las vendedoras no se asustan cuando les digo qué talle soy", contó Juliana López, una estudiante de Derecho de 25 años. La joven admitió que al verse incluida en las vidrieras, por medio de los maniquíes "XL" se sintió muy reconfortada.
"A algunas personas les llaman la atención los maniquíes grandes, y hasta les parecen graciosos. Lo cierto es que con ellos les hemos abierto las puertas a las clientas que buscan talles grandes y no los encuentran en otros comercios", dijo Angela.
Sólo hubo una denuncia por falta de ropa grande
En la Dirección de Comercio Interior sólo se hizo una denuncia por falta de talles grandes en un comercio. La presentación fue realizada la semana pasada por una joven, que manifestó que no pudo cambiar un traje que le habían regalado porque no tenían otro de un talle más grande, según informó a LA GACETA el subdirector de Comercio Interior, Marcelo Rubinstein. La denuncia está siendo tramitada por la repartición.
Rubinstein indicó que la ley tucumana norma la fabricación de ropa, lo cual no tiene mucho sentido -dijo- ya que el 95% de las prendas que se venden en Tucumán son fabricadas en Buenos Aires.
Rubinstein explicó, además, que los talles no son uniformes en todas las marcas.
Por otra parte, las normas IRAM que establecen qué dimensiones deben tener los distintos talles de ropa, fueron creadas hace varias décadas y las medidas antropomórficas responden a personas europeas, no argentinas.
Los más gorditos cuentan, desde hace unas semanas, con una herramienta que les permite denunciar a los comercios en los que no reciben igual trato que el resto de la clientela.
Se trata del artículo 8 bis de la Ley de Defensa del Consumidor. Este ítem señala: "los proveedores deberán garantizar condiciones de atención y trato digno y equitativo a los consumidores y usuarios.
Deberán abstenerse de desplegar conductas que coloquen a los consumidores en situaciones vergonzantes, vejatorias o intimidatorias. No podrán ejercer sobre los consumidores extranjeros diferenciación alguna sobre precios, calidades técnicas o comerciales sobre los bienes y servicios que comercialice (...). Tales conductas, además de las sanciones previstas en la presente ley, podrán ser pasibles de la multa civil". Las multas pueden ir desde los $ 100 hasta los $ 5 millones.







