04 Mayo 2008 Seguir en 
"En cierto sentido, hay una retracción del consumo, que hasta el año pasado era sostenido, pero luego es como que la gente se fue acomodando, como que ya no le sobraba tanto dinero". El concepto pertenece al consultor de empresas José Mario Laks, que opinó que en ciertas franjas de la población el consumo puede mostrar variaciones al alza, pero más que nada como forma de preservar el capital en un contexto inflacionario.
Dejó en claro que este aumento sostenido de los precios no responde a las explicaciones tradicionales de principios de los 90, cuando se decía que la inflación se originaba en la emisión monetaria y/o en el déficit fiscal, que hoy no está presente. "Hablamos de un problema estructural, vinculada con la elasticidad misma de la demanda. Cuando la demanda es más elástica, la gente prefiere productos sustitutos, como por ejemplo pollo por carne. En cambio, cuando la demanda es inelástica, aumentan los precios, pero se mantiene el consumo, como es el caso actual. En este tipo de situaciones, la intervención del Estado es vital", precisó el experto.
Laks aseguró que, en el actual contexto inflacionario de la economía argentina, el Estado no está ejerciendo una intervención efectiva. "Está faltando un aliento a la reinversión para abastecer la demanda sin que aumenten los precios. Pero es evidente que el Gobierno no está dispuesto a ceder beneficios fiscales a los formadores de precios", estimó. A través de un esquema de estímulos fiscales, se presupone que se alienta a las empresas a reinvertir sus ganancias. "Acá la inversión no se premia ni se proponen negocios atractivos para que los formadores de precios no se tienten a aumentar esos precios para sostener la demanda", añadió. Aclaró que estas medidas arrojan resultados en el mediano y en el largo plazo. "por decreto no se frena la inflación", sentenció.
El consultor insistió en que el Estado no puede dejar que la mano invisible del mercado actúe por sí sola. "Las reglas económicas se cumplen bajo ciertos presupuestos", recalcó Laks.
Evidenció que si el dólar cuesta lo mismo que en 2002, "no debería haber motivos para que las cosas importadas cuesten más, pero cuestan más".
"Entonces -agregó-, hay un punto en la formación de precios en que se trasladanlos incrementos de componentes íntegros. La presión del Estado en esos ámbitos es importante. No es malo que el Estado le meta presión a los formadores de precios". Reconoció, sin embargo, que la metodología empleada por el Gobierno nacional para controlar a los que inician la escalada inflacionaria no está dando los resultados esperados.
Dejó en claro que este aumento sostenido de los precios no responde a las explicaciones tradicionales de principios de los 90, cuando se decía que la inflación se originaba en la emisión monetaria y/o en el déficit fiscal, que hoy no está presente. "Hablamos de un problema estructural, vinculada con la elasticidad misma de la demanda. Cuando la demanda es más elástica, la gente prefiere productos sustitutos, como por ejemplo pollo por carne. En cambio, cuando la demanda es inelástica, aumentan los precios, pero se mantiene el consumo, como es el caso actual. En este tipo de situaciones, la intervención del Estado es vital", precisó el experto.
Laks aseguró que, en el actual contexto inflacionario de la economía argentina, el Estado no está ejerciendo una intervención efectiva. "Está faltando un aliento a la reinversión para abastecer la demanda sin que aumenten los precios. Pero es evidente que el Gobierno no está dispuesto a ceder beneficios fiscales a los formadores de precios", estimó. A través de un esquema de estímulos fiscales, se presupone que se alienta a las empresas a reinvertir sus ganancias. "Acá la inversión no se premia ni se proponen negocios atractivos para que los formadores de precios no se tienten a aumentar esos precios para sostener la demanda", añadió. Aclaró que estas medidas arrojan resultados en el mediano y en el largo plazo. "por decreto no se frena la inflación", sentenció.
El consultor insistió en que el Estado no puede dejar que la mano invisible del mercado actúe por sí sola. "Las reglas económicas se cumplen bajo ciertos presupuestos", recalcó Laks.
Evidenció que si el dólar cuesta lo mismo que en 2002, "no debería haber motivos para que las cosas importadas cuesten más, pero cuestan más".
"Entonces -agregó-, hay un punto en la formación de precios en que se trasladanlos incrementos de componentes íntegros. La presión del Estado en esos ámbitos es importante. No es malo que el Estado le meta presión a los formadores de precios". Reconoció, sin embargo, que la metodología empleada por el Gobierno nacional para controlar a los que inician la escalada inflacionaria no está dando los resultados esperados.









