04 Mayo 2008 Seguir en 
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) no sólo tiene problemas para calcular la inflación, sino también para determinar cuántos son los pobres que hay en los 31 centros urbanos de la Argentina. El informe oficial debía ser difundido el pasado 19 de marzo; hasta ahora, brilla por su ausencia y el organismo no informado cuándo se sabrá esa cifra que corresponde al segundo semestre del año pasado.
De todas maneras, algunos estudios de consultoras privadas sugieren que en ese período hubo un incremento en el nivel de pobreza. Además de corregir la canasta básica total, para calcularla se requiere imputar el crecimiento del ingreso de los hogares. Esto tiene tres componentes: la corrección por variación demográfica, el aumento del empleo y la evolución de las remuneraciones. En el apéndice se detallan las fuentes y los supuestos adoptados para la imputación. Debe adelantarse, sin embargo, que el crecimiento interanual del ingreso familiar per capita resultante es de casi 22%, señala un informe de la Sociedad de Estudios Laborales. La consultora, dirigida por el experto Ernesto Kritz, llegó a la conclusión de que en el segundo semestre de 2007, la incidencia de la pobreza en la población fue de 30,3%, es decir un incremento de dos puntos sobre el primer semestre y de 3,4 puntos respecto del segundo semestre de 2006 . Esto significa que unos 10,8 millones de personas están en una situación de privación, de los cuales 3,5 millones (10%) son indigentes.
En la misma línea, el economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina, afirma a LA GACETA que por cada tres puntos que crezca la inflación por encima de los ingresos de los hogares, la pobreza aumentará un punto sobre la población total. En otras palabras, habrá 350.000 argentinos que bajarán su nivel de vida. “El panorama es preocupante porque se observa que la inflación no está controlada y la dirigencia política parece negarse a aceptarla”, indica Colina. Y agrega: “la población no tiene mecanismos de protección efectivos para los problemas que ocasiona la inflación”.
En consecuencia, dice el experto de Idesa, “el actual panorama inflacionario terminará golpeando con mayor fuerza, a los sectores pobres y de clase media argentina, que son los que tienen un ingreso fijo que no crece al ritmo de la inflación o que poseen salarios generados en una economía informal”.
De todas maneras, algunos estudios de consultoras privadas sugieren que en ese período hubo un incremento en el nivel de pobreza. Además de corregir la canasta básica total, para calcularla se requiere imputar el crecimiento del ingreso de los hogares. Esto tiene tres componentes: la corrección por variación demográfica, el aumento del empleo y la evolución de las remuneraciones. En el apéndice se detallan las fuentes y los supuestos adoptados para la imputación. Debe adelantarse, sin embargo, que el crecimiento interanual del ingreso familiar per capita resultante es de casi 22%, señala un informe de la Sociedad de Estudios Laborales. La consultora, dirigida por el experto Ernesto Kritz, llegó a la conclusión de que en el segundo semestre de 2007, la incidencia de la pobreza en la población fue de 30,3%, es decir un incremento de dos puntos sobre el primer semestre y de 3,4 puntos respecto del segundo semestre de 2006 . Esto significa que unos 10,8 millones de personas están en una situación de privación, de los cuales 3,5 millones (10%) son indigentes.
En la misma línea, el economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina, afirma a LA GACETA que por cada tres puntos que crezca la inflación por encima de los ingresos de los hogares, la pobreza aumentará un punto sobre la población total. En otras palabras, habrá 350.000 argentinos que bajarán su nivel de vida. “El panorama es preocupante porque se observa que la inflación no está controlada y la dirigencia política parece negarse a aceptarla”, indica Colina. Y agrega: “la población no tiene mecanismos de protección efectivos para los problemas que ocasiona la inflación”.
En consecuencia, dice el experto de Idesa, “el actual panorama inflacionario terminará golpeando con mayor fuerza, a los sectores pobres y de clase media argentina, que son los que tienen un ingreso fijo que no crece al ritmo de la inflación o que poseen salarios generados en una economía informal”.









