Se reajusta la demanda en los súper pequeños y medianos
En los grandes supermercados que operan en la provincia aún no se observa una retracción del consumo, tendencia que sí se registra en los establecimientos pequeños y medianos. En algunos casos, todavía se perciben los efectos del paro agropecuario. Insisten en que el Estado no debe dejar libres las fuerzas del mercado.
04 Mayo 2008 Seguir en 
En marzo último, la consultora AC Nielsen había anticipado que se cortó la racha ascendente que venían registrando las ventas de productos de la canasta básica. De acuerdo con esa medición, en el tercer mes del año el consumo de alimentos y bebidas en supermercados mantuvo un crecimiento importante frente a marzo de 2007 pero perdió casi dos puntos y medio de expansión respecto del promedio de los últimos meses. De hecho, las ventas en las grandes cadenas cerraron marzo con una suba interanual del 11,3%, frente al 13,7% que habían registrado en el bimestre diciembre 2007-enero 2008. La caída fue más pronunciada en el interior, donde el rubro venía creciendo a una tasa superior al 17%, y el mes pasado bajó al 13,2%.
"El consumo venía muy bien, pero el conflicto del campo tuvo un impacto importante. No sólo porque derivó en un aumento de precios sino también porque afectó la confianza de los consumidores, y la incertidumbre es la principal enemiga del consumo", dijo el director de la consultora, Fernando Subán.
“No estamos viendo retracción en el consumo, sino que mantiene; todavía no tenemos medido abril, pero me refiero a marzo con relación a febrero”, reveló a LA GACETA el encargado de Relaciones Institucionales del híper Libertad, Sergio Finzi.
En los supermercados pequeños y medianos que operan en la provincia la situación se presenta distinta. “Esta ocurriendo como antes, después de 2001, cuando los sueldos quedaron retrasados. Obviamente que hoy la situación no es igual que en ese momento, pero ahora también la gente comenzó a volcarse a las segundas marchas para que su dinero le alcance, frente al incremento sostenido de los precios que se viene observando”, señaló el presidente de la Cámara de Supermercadistas de Tucumán, Guillermo Saccomani.
Según Finzi, la preferencia de los consumidores por las segundas marcas no necesariamente tiene que ser un indicador del efecto del aumento del costo de vida. “Las segundas marcas forman parte de estrategias comerciales de las empresas para incrementar sus contrafoertas, sin disminuir la calidad.
Subsidios
Saccomani se quejó porque el Gobierno favorece a grandes empresas expendedoras de alimentos con subsidios a la harina, al pollo y al aceite, que no son generalizados para toda la cadena comercial. “Eso impacta en los costos de los comercios más chicos y, en consecuencia, en los consumidores, que ven reducido su poder adquisitivo”, apuntó.
Otro problema es que observan los supermercadistas pequeños y medianos es que todavía no se normalizó del todo el suministro de alimentos que se había interrumpido por el paro agropecuario, que se desarrolló durante 21 días y que concluyó hace un mes. “Hay problemas para conseguir mercaderías. Por ejemplo, está suspendida la entrega de harina y está cupificada la venta de aceite. Al no haber esos productos, la tendencia de esos precios es alcista”, recalcó Saccomani.
"El consumo venía muy bien, pero el conflicto del campo tuvo un impacto importante. No sólo porque derivó en un aumento de precios sino también porque afectó la confianza de los consumidores, y la incertidumbre es la principal enemiga del consumo", dijo el director de la consultora, Fernando Subán.
“No estamos viendo retracción en el consumo, sino que mantiene; todavía no tenemos medido abril, pero me refiero a marzo con relación a febrero”, reveló a LA GACETA el encargado de Relaciones Institucionales del híper Libertad, Sergio Finzi.
En los supermercados pequeños y medianos que operan en la provincia la situación se presenta distinta. “Esta ocurriendo como antes, después de 2001, cuando los sueldos quedaron retrasados. Obviamente que hoy la situación no es igual que en ese momento, pero ahora también la gente comenzó a volcarse a las segundas marchas para que su dinero le alcance, frente al incremento sostenido de los precios que se viene observando”, señaló el presidente de la Cámara de Supermercadistas de Tucumán, Guillermo Saccomani.
Según Finzi, la preferencia de los consumidores por las segundas marcas no necesariamente tiene que ser un indicador del efecto del aumento del costo de vida. “Las segundas marcas forman parte de estrategias comerciales de las empresas para incrementar sus contrafoertas, sin disminuir la calidad.
Subsidios
Saccomani se quejó porque el Gobierno favorece a grandes empresas expendedoras de alimentos con subsidios a la harina, al pollo y al aceite, que no son generalizados para toda la cadena comercial. “Eso impacta en los costos de los comercios más chicos y, en consecuencia, en los consumidores, que ven reducido su poder adquisitivo”, apuntó.
Otro problema es que observan los supermercadistas pequeños y medianos es que todavía no se normalizó del todo el suministro de alimentos que se había interrumpido por el paro agropecuario, que se desarrolló durante 21 días y que concluyó hace un mes. “Hay problemas para conseguir mercaderías. Por ejemplo, está suspendida la entrega de harina y está cupificada la venta de aceite. Al no haber esos productos, la tendencia de esos precios es alcista”, recalcó Saccomani.








