La alta inflación volvió más selectivo el consumo argentino
El aumento sostenido de precios se convirtió en la principal preocupación de los argentinos. El Gobierno no encuentra aún mecanismos efectivos que permitan combatirla, mientras los expertos alertan sobre un crecimiento de los niveles de pobreza. El consumidor espera que la situación aclare y trata de atesorar ahorros.
04 Mayo 2008 Seguir en 
Definida como el aumento sostenido y generalizado del nivel de precios de bienes y servicios y factores de producción a lo largo del tiempo, la inflación se fue convirtiendo en la principal amenaza para el bolsillo argentino, sin distinción de clases sociales. Y el enfrentamiento entre el campo y el Gobierno modificó profundamente el escenario de decisiones, tanto de empresarios, como de consumidores y ahorristas. Con una inflación que cruza el umbral de lo aceptable para las expectativas de la población, los niveles medios y medios altos de ingreso, que son los que poseen capacidad de ahorro, comienzan a vislumbrar que sus ingresos pueden verse comprometidos a futuro y por eso minimizan la compra de bienes durables, el hasta ahora mecanismo de cobertura inflacionaria por excelencia, según el análisis que hizo en abril la Fundación Mercado sobre las expectativas de confianza en distintos aglomerados urbanos, incluido Tucumán.
Con la escalada de precios, hay una tendencia entre las familias a guardar algo de dinero por lo que pudiera llegar a suceder en el corto plazo con la economía. Una prueba palpable de esa conducta se evidenció con la salida de Martín Lousteau del Ministerio de Economía. Quienes tenían ahorros salieron con fuerza a comprar dólares, sólo para preservar el valor del dinero disponible.
El consumo, que ha sido una de las estrellas del crecimiento de la mano de la expansión de las exportaciones de commodities, comienza a hacerse más selectivo y únicamente ofertas verdaderamente atractivas de financiamiento a tasas irreales continúan impulsando la compra de artículos, más allá de las necesidades básicas, para el gran conjunto de los habitantes, observa la directora de la Fundación Mercado, Susana Nuti. La economista consultada por LA GACETA agrega que los niveles de ingresos medios altos y altos están muy atentos a las formas alternativas de mantener sus stocks y se están mostrando más cautos al momento de gastar.
Según la Fundación, el mes pasado consolidó el proceso de ajuste de la demanda, anticipando los resultados de un debate político acerca del enfriamiento de la demanda. Mientras se analizan medidas para combatir la inflación, rechazando desde la esfera oficial las alternativas que pudieran “enfríar” la economía, la demanda ya comenzó su propio proceso de ajuste, determinando un enfriamiento “de hecho” como reacción a los niveles preocupantes de inflación y a las expectativas de la evolución futura de los precios. “En el corto plazo, existen posibilidades de concretar compras de durables como automóviles, pero no por apelar a las cuotas, sino para congelar precios que comienzan a evidenciar inflación en dólares”, plantea. Este fenómeno se evidencia más en el consumo premium, de aquellos sectores de mayor poder adquisitivo, acota el economista Oscar Liberman. “Esta situación de alta inflación lleva a esta franja social a acelerar su inversión y eso mantiene el pulso del consumo de bienes durables por estos días”, señala el experto de la Fundación Mercado.
Lo que se viene
Pero en el mediano plazo, las perspectivas propician más ahorro y menos consumo como protección a los precios futuros. El consumo, motor de la demanda en los últimos años, ya acusa el golpe de la pérdida de poder adquisitivo y del comportamiento precautorio de los agentes en un clima de creciente incertidumbre. En este sentido, desde la política económica hay escasas respuestas, indica un informe de Ecolatina. “La brecha entre demanda y oferta internas crece, y con tasas de interés reales fuertemente negativas, lo racional es adelantar consumo e incluso desahorrar; los depósitos empiezan a caer en términos reales, el fondeo del sistema financiero se condiciona y el proceso de cobertura está comenzando a llegar al mercado cambiario”, vislumbra la consultora.
Nuti agrega que si el Gobierno nacional persiste en negar la inflación real, sólo acarreará más desconfianza, y por lo tanto una secuela de conductas de precaución y aun de especulación que poco contribuyen a incrementar la oferta, que es uno de los grandes problemas causados por la insuficiente inversión. “Claro, la inversión puede ser temeraria pero no irracional, y ante un ambiente de marchas y contramarchas, órdenes y contraórdenes, prefiere asentar su posición en otros lares donde, como dijo alguien con mucho tino, las oportunidades no se transformen en crisis”, sostiene la especialista.
Con la escalada de precios, hay una tendencia entre las familias a guardar algo de dinero por lo que pudiera llegar a suceder en el corto plazo con la economía. Una prueba palpable de esa conducta se evidenció con la salida de Martín Lousteau del Ministerio de Economía. Quienes tenían ahorros salieron con fuerza a comprar dólares, sólo para preservar el valor del dinero disponible.
El consumo, que ha sido una de las estrellas del crecimiento de la mano de la expansión de las exportaciones de commodities, comienza a hacerse más selectivo y únicamente ofertas verdaderamente atractivas de financiamiento a tasas irreales continúan impulsando la compra de artículos, más allá de las necesidades básicas, para el gran conjunto de los habitantes, observa la directora de la Fundación Mercado, Susana Nuti. La economista consultada por LA GACETA agrega que los niveles de ingresos medios altos y altos están muy atentos a las formas alternativas de mantener sus stocks y se están mostrando más cautos al momento de gastar.
Según la Fundación, el mes pasado consolidó el proceso de ajuste de la demanda, anticipando los resultados de un debate político acerca del enfriamiento de la demanda. Mientras se analizan medidas para combatir la inflación, rechazando desde la esfera oficial las alternativas que pudieran “enfríar” la economía, la demanda ya comenzó su propio proceso de ajuste, determinando un enfriamiento “de hecho” como reacción a los niveles preocupantes de inflación y a las expectativas de la evolución futura de los precios. “En el corto plazo, existen posibilidades de concretar compras de durables como automóviles, pero no por apelar a las cuotas, sino para congelar precios que comienzan a evidenciar inflación en dólares”, plantea. Este fenómeno se evidencia más en el consumo premium, de aquellos sectores de mayor poder adquisitivo, acota el economista Oscar Liberman. “Esta situación de alta inflación lleva a esta franja social a acelerar su inversión y eso mantiene el pulso del consumo de bienes durables por estos días”, señala el experto de la Fundación Mercado.
Lo que se viene
Pero en el mediano plazo, las perspectivas propician más ahorro y menos consumo como protección a los precios futuros. El consumo, motor de la demanda en los últimos años, ya acusa el golpe de la pérdida de poder adquisitivo y del comportamiento precautorio de los agentes en un clima de creciente incertidumbre. En este sentido, desde la política económica hay escasas respuestas, indica un informe de Ecolatina. “La brecha entre demanda y oferta internas crece, y con tasas de interés reales fuertemente negativas, lo racional es adelantar consumo e incluso desahorrar; los depósitos empiezan a caer en términos reales, el fondeo del sistema financiero se condiciona y el proceso de cobertura está comenzando a llegar al mercado cambiario”, vislumbra la consultora.
Nuti agrega que si el Gobierno nacional persiste en negar la inflación real, sólo acarreará más desconfianza, y por lo tanto una secuela de conductas de precaución y aun de especulación que poco contribuyen a incrementar la oferta, que es uno de los grandes problemas causados por la insuficiente inversión. “Claro, la inversión puede ser temeraria pero no irracional, y ante un ambiente de marchas y contramarchas, órdenes y contraórdenes, prefiere asentar su posición en otros lares donde, como dijo alguien con mucho tino, las oportunidades no se transformen en crisis”, sostiene la especialista.









