04 Mayo 2008 Seguir en 
El consumo en la Argentina está sintiendo el impacto de la aceleración inflacionaria que está mucho más arriba que la que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Las familias toman una actitud más precautoria a la hora de endeudarse frente a un escenario en el que el Gobierno aún no dio con la clave para frenar la suba de precios. Según los analistas consultados por LA GACETA, los temores sobre el impacto de la inflación en la economía hogareña se generaron hacia fines de febrero, cuando aún el paro del campo ni siquiera figuraba en los papeles. "Los niveles de ingresos medios altos y altos están muy atentos a las formas alternativas de mantener sus stocks y se están mostrando más cautos al momento de gastar", plantea Susana Nuti, directora de la Fundación Mercado. Cubrirse en un escenario inflacionario resulta tormentoso para cualquiera que tenga ciertos ahorros. El investigador del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina, puntualiza que algunos activos financieros se volvieron poco tentadores porque se ajustan por una inflación que está distorsionada. A otros, agrega, les cuesta volcarse a los plazo fijo que rinden poco en comparación con la inflación real. Frente a esta situación se observó un fenómeno de cobertura de capital: la población se volcó hacia el dólar o hacia el euro, sólo por el hecho de mantener el valor de sus ahorros. "La población no tiene verdaderos mecanismos de protección frente a la inflación y las mayores consecuencias la pagarán la clase media y los sectores más pobres", afirma Colina.
Según el economista de la Fundación Mercado, Oscar Liberman, los sectores sociales con menores ingresos se volcaron nuevamente a segundas y terceras marcas. Son, además, los que intentan aprovechar las canastas de ofertas que lanzan algunos comercios. Liberman coincide con Colina en cuanto a que la clase media se va al dólar cada vez que hay inflación. Y acota que en los sectores con mayor poder adquisitivo, la clave pasa por adelantar la compra de bienes durables. En el corto plazo, dice una encuesta efectuada por la fundación en varios aglomerados urbanos del país -entre ellos Tucumán- existen posibilidades de concretar compras de durables como automóviles pero no por apelar a las cuotas, sino para congelar precios que comienzan a evidenciar inflación en dólares. Pero en el mediano plazo, las perspectivas propician más ahorro y menos consumo como protección a los precios futuros. En medio de esto, aparece como primer tema en la agenda la resolución del conflicto con el sector agropecuario, ya que un nuevo proceso de desabastecimiento puede agravar notablemente la situación y las perspectivas de la población.
Según el economista de la Fundación Mercado, Oscar Liberman, los sectores sociales con menores ingresos se volcaron nuevamente a segundas y terceras marcas. Son, además, los que intentan aprovechar las canastas de ofertas que lanzan algunos comercios. Liberman coincide con Colina en cuanto a que la clase media se va al dólar cada vez que hay inflación. Y acota que en los sectores con mayor poder adquisitivo, la clave pasa por adelantar la compra de bienes durables. En el corto plazo, dice una encuesta efectuada por la fundación en varios aglomerados urbanos del país -entre ellos Tucumán- existen posibilidades de concretar compras de durables como automóviles pero no por apelar a las cuotas, sino para congelar precios que comienzan a evidenciar inflación en dólares. Pero en el mediano plazo, las perspectivas propician más ahorro y menos consumo como protección a los precios futuros. En medio de esto, aparece como primer tema en la agenda la resolución del conflicto con el sector agropecuario, ya que un nuevo proceso de desabastecimiento puede agravar notablemente la situación y las perspectivas de la población.









