15 Abril 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La victoria de Silvio Berlusconi volvió a abrir un signo de interrogación en la relación entre la Argentina e Italia, que precisamente pasó por uno de sus peores momentos durante el anterior mandato de "Il Cavaliere". El nuevo gobierno del centroderechista planteará un desafío a la administración de Cristina Kirchner, que todavía tiene pendiente la profundización de las relaciones con los países centrales. De hecho, ya entabló un intercambio con otro exponente europeo ubicado en sus antípodas ideológicas: el presidente francés Nicolas Sarkozy, pero el caso de Italia es distinto porque tiene antecedentes negativos.
El quiebre en la relación obedeció al apoyo irrestricto que les dio Berlusconi a los bonistas italianos durante el proceso de reestructuración de la deuda en default encarado por la Argentina cuando gobernaba Néstor Kirchner. Las asperezas hicieron eclosión en noviembre de 2004, cuando Kirchner inauguró una planta pesquera propiedad de un empresario italiano en Puerto Madryn. "Qué distinta su actitud con respecto a la que tiene el gobierno italiano sobre la deuda argentina", dijo Kirchner entonces.
No sorprendió que el Gobierno argentino pusiera lo que estaba a su alcance para que Romano Prodi se alzara con el triunfo frente al magnate de las comunicaciones en la elección de abril de 2006.
Kirchner fue uno de los primeros mandatarios extranjeros en felicitar a Prodi por su victoria, hecho que ahora contrasta con la demora en saludar a Berlusconi. "Se perdió un aliado en Europa", reconoció una fuente oficial tras la caída de Prodi, que sin resignar el reclamo por los bonistas que quedaron en el tendal causado por la deuda en cesación de pagos dio un fuerte impulso a la relación bilateral. Pero ese gobierno duró apenas 20 meses.
Una victoria de Veltroni, que fundó el Partido Democrático para esta elección luego de haber surgido desde los Demócratas de Izquierda (DI), hubiera caído bastante mejor en la Casa Rosada. El DI está afiliado a la socialdemocracia, que es hacia donde Kirchner espera orientar al PJ.
El quiebre en la relación obedeció al apoyo irrestricto que les dio Berlusconi a los bonistas italianos durante el proceso de reestructuración de la deuda en default encarado por la Argentina cuando gobernaba Néstor Kirchner. Las asperezas hicieron eclosión en noviembre de 2004, cuando Kirchner inauguró una planta pesquera propiedad de un empresario italiano en Puerto Madryn. "Qué distinta su actitud con respecto a la que tiene el gobierno italiano sobre la deuda argentina", dijo Kirchner entonces.
No sorprendió que el Gobierno argentino pusiera lo que estaba a su alcance para que Romano Prodi se alzara con el triunfo frente al magnate de las comunicaciones en la elección de abril de 2006.
Kirchner fue uno de los primeros mandatarios extranjeros en felicitar a Prodi por su victoria, hecho que ahora contrasta con la demora en saludar a Berlusconi. "Se perdió un aliado en Europa", reconoció una fuente oficial tras la caída de Prodi, que sin resignar el reclamo por los bonistas que quedaron en el tendal causado por la deuda en cesación de pagos dio un fuerte impulso a la relación bilateral. Pero ese gobierno duró apenas 20 meses.
Una victoria de Veltroni, que fundó el Partido Democrático para esta elección luego de haber surgido desde los Demócratas de Izquierda (DI), hubiera caído bastante mejor en la Casa Rosada. El DI está afiliado a la socialdemocracia, que es hacia donde Kirchner espera orientar al PJ.
NOTICIAS RELACIONADAS
Lo más popular
Ranking notas premium








