La anécdota sirve para graficar el estado de ánimo que el piloto cordobés, el mejor de los argentinos clasificados en el rally, tenía ayer, al término de la prueba. "Estoy más que contento; ya con haber llegado al final es un logro, imaginate lo que representó para mí concluir sexto y en las condiciones de carrera que soporté. Fue casi un triunfo", señaló.
Villagra admitió que, pese a contar con una amplia trayectoria en el rally, jamás le tocó correr con tanto barro. "Fue una odisea mantener el auto en los caminos. Por suerte terminé y sumé mucha experiencia arriba del Ford", aseveró.
El "Coyote", además de todos los problemas que sufrió en etapas anteriores, ayer sumó una doble dificultad con el largador electrónico, el último de ellos ya en el superespecial en el estadio mundialista. "El auto se quedó parado, asi que tuve que apagar el motor y encenderlo de vuelta. Logré zafar de la situación, pero quedé nervioso", aseguró.
La próxima carrera de la que participará Villagra en el Mundial, acompañado por Jorge Pérez Companc, será el Rally de Jordania, del 24 al 27 de abril.
Desde la ruta
Hasta el final. Finalmente, la lluvia acompañó durante las tres jornadas del rally. En la etapa que se cumplió ayer en las Altas Cumbres también aparecieron el frío y la niebla. Los caminos quedaron en pésimas condiciones y, no obstante ello, los pilotos y el público lograron sortearlos, algunos con muchísimo esfuerzo. Si bien desde la Policía cordobesa se apuntó que el operativo dispuesto impidió desbordes o complicaciones con el público, trascendió que un espectador agredió a un efectivo, arrojándole una piedra en la cara. El uniformado le había pedido que ocupara un lugar más seguro en la montaña.
Reutemann, en tres ruedas. Ayer todavía se comentaba una anécdota que pudo derivar en tragedia y que involucró al ex piloto de F-1, Carlos Reutemann. El santafesino, el sábado, se subió a un Citroën C4, que abría el camino a los pilotos. Pero entre Villa del Dique y Las Bajadas, el auto perdió la rueda delantera izquierda, cuando viajaba en quinta a fondo. Testigos apuntaron que "Lole" manejó la situación con maestría y que, tras detener la máquina, se bajó muy asustado.
Retorno en 2009. Miembros de la organización afirmaron que Argentina tiene asegurada su plaza para el campeonato del año que viene, pero no así la de 2010. "Aún se está a la espera de una definición con respecto a la rotación de las sedes. Nosotros aspiramos a quedar entre las ocho fechas inamovibles. Nuestro mayor punto a favor es la masividad de la competencia, que fue caratulada como la más popular del calendario. Espero que este año también consigamos una buena calificación" señaló Miguel Mattos, coordinador del área de prensa.
Carne en retirada. Las dificultades por el desabastecimiento en los negocios se hicieron sentir durante los días de competencia. Uno de los hechos más particulares fue que buena parte de los miles de asados que se hicieron esta vez fueron con carne de cabrito. Y que los sandwidches de jamón y queso cotizaron en alza. Eso sí, el fernet con coca fue el rey de las bebidas, sobre todo en los tramos corridos bajo intenso frío.
Vuelos reducidos. El mal tiempo trajo todo tipo de contratiempos. Uno de ellos fue que los helicópteros de la organización y de empresas auspiciantes casi no pudieron volar. La buena llegó para las carpas VIP instaladas en las sierras: con el aguacero, la gente las prefirió para guarecerse y pasarla bien, aunque a costos más que onerosos.
La sorpresa
Conrad Rautenbach, oriundo de Zimbawe, fue una de las grandes sorpresas de la prueba con su cuarto lugar en la general. De 23 años, hasta 2007 competía en el certamen Juniors. En esta temporada se sumó al WRC.
Austríaco talentoso
Otro destacado del rally fue el austríaco Andreas Aigner, de 23 años, casi desconocido para el público argentino. El ganador de la clase N-4, campeón de su país, nació en la ciudad de Loeben y fue hasta el año pasado piloto de la escudería checa Skoda.






