“Barreda”: la historia del hombre que asesinó a cuatro mujeres y se llevó la verdad a la tumba
La película que se estrenará este fin de semana revive el cuádruple femicidio de La Plata y las diferentes teorías sobre las razones que impulsaron una de las masacres familiares más impactantes de la historia argentina.
Resumen para apurados
- Una película sobre Ricardo Barreda se estrena este fin de semana en Argentina para revivir el cuádruple femicidio de La Plata y debatir los motivos del crimen.
- El caso reconstruye el asesinato de su esposa, hijas y suegra en 1992, explorando las diversas hipótesis que rodearon a uno de los crímenes más notorios del país.
- El estreno reabre la discusión pública y social sobre la violencia familiar y el tratamiento mediático de los femicidios en la cultura argentina.
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¿Quién fue Ricardo Barreda? ¿Cómo cometió un cuádruple femicidio? ¿Qué lo motivó a hacerlo? ¿Qué fue de su vida? Esas son algunas de las respuestas intentarán encontrar quienes decidan ver “Barreda”, la película sobre uno de los crímenes múltiples más impactantes de la historia policial argentina, que se estrenará el sábado por Prime Video.
Una vez más, como ocurrió con los casos de Nahir Galarza, Belén, María Marta García Belsunce y Yiya Murano, entre otros, un hecho de sangre dio origen a una producción audiovisual que muchos observarán con la expectativa de encontrar respuestas o descubrir detalles poco conocidos de una historia que conmocionó al país.
El 15 de noviembre de 1992, Barreda asesinó a su esposa, Gladys McDonald; a sus hijas, Cecilia y Adriana; y a su suegra, Elena Arreche, en una vivienda ubicada en el centro de La Plata. El odontólogo las acribilló con una escopeta. “Masacran a cuatro mujeres en La Plata”, tituló LA GACETA en su edición del 17 de noviembre de 1992.
Con el correr de los días, y a medida que se conocían detalles del caso, la opinión pública comenzó a debatir cuáles habrían sido los motivos del cuádruple crimen. En aquella época no existía la figura penal del femicidio ni se abordaban estos hechos desde una perspectiva de género. Barreda, de manera tan llamativa como preocupante, pasó de ser considerado un asesino múltiple a convertirse, para algunos sectores, en una suerte de justiciero.
Del robo al planteo de inimputabilidad
El odontólogo intentó instalar dos teorías para explicar la masacre. La primera consistió en sostener que desconocidos habían ingresado a su casa con fines de robo. Pero esa versión se derrumbó rápidamente. Los investigadores descubrieron que no faltaba ningún objeto de valor y que la habitación ocupada por el único sobreviviente había sido la única que los supuestos delincuentes no habían revisado.
Frente al peso de las pruebas, Barreda modificó su estrategia. Relató que las mujeres habían convertido su vida en un infierno debido a los constantes maltratos que sufría. Las llamaba “Las Amazonas” porque, según su relato, lo sometían y lo habían obligado a instalarse en una habitación acondicionada en el quincho de la vieja casona platense.
Durante el juicio, aseguró que aquel domingo, poco después del mediodía, le comentó a su esposa que iba a limpiar unas telarañas del techo. Según su versión, ella le respondió con sorna: “Andá a limpiar, que los trabajos de ‘conchita’ son los que mejor te quedan, es para lo que más servís”. Ese insulto, cuya existencia jamás pudo ser corroborada, fue utilizado por el acusado para sostener que había actuado bajo un estado de emoción violenta.
Sin embargo, varias pruebas incorporadas al expediente demolieron esa hipótesis. Se comprobó que, antes de cometer los asesinatos, había realizado una prueba de tiro con la escopeta utilizada en la masacre. También se acreditó que, después del ataque, fue a buscar a su amante para mantener un encuentro en un hotel alojamiento de la ciudad. Más tarde se reunió con otra amiga, a quien le confesó que “se había mandado una cagada”.
Las otras teorías del caso
“Lo que parecía un estallido repentino, en realidad se había gestado durante años. Era una mezcla de resentimiento, odio y una misoginia profunda”, sostuvo Virginia Messi, periodista de Clarín y una de las especialistas que más ha investigado y reconstruido casos policiales resonantes de la Argentina.
Miguel Maldonado, uno de los peritos que intervino en la causa, también aportó elementos para descartar la versión del acusado. “Él veía cómo su padre, un militar de carácter duro, maltrataba a su madre. También presenció episodios en los que la tomaba del cabello y le sumergía la cabeza en una especie de tina. Un hombre que mata a toda su familia es el resultado de una historia de vida compleja y no de un hecho aislado que desencadena un estallido”, explicó.
Gustavo Carabajal, periodista especializado en policiales de La Nación, planteó recientemente otra hipótesis. Según su reconstrucción, Barreda asesinó a su familia para quedarse con la casa.
“Él no quería abandonar el petit hotel donde desarrollaba su actividad profesional; su esposa, su suegra y sus hijas tampoco. Entonces, en 1990 comenzó a planificar la masacre. Para Barreda, era la única manera de evitar la división de bienes y conservar la propiedad”, sostuvo.
“Marcharse de ese lugar significaba modificar sus costumbres, alterar la vida social que mantenía con sus amantes y resignar parte de su nivel económico. En definitiva, implicaba una pérdida patrimonial y un deterioro de su calidad de vida”, agregó.
Lo único cierto es que durante el juicio que concluyó con su condena jamás se logró establecer con certeza cuál fue el verdadero móvil del cuádruple femicidio. Barreda se llevó a la tumba las razones que lo impulsaron a cometer aquella masacre que él mismo definió como una “locura”.
“Cuando uno revuelve mierda, sale mal olor”, solía responder cada vez que alguien intentaba preguntarle por los motivos del crimen.







