Pienso en esa “moda” de “farmear aura”, o sea repetir acciones para adquirir visibilidad. Aclaro que la juventud atraviesa momentos distópicos por falta de incentivos, de comunicación, de trabajo, de sueños, de reconocimiento. En primer lugar, el aura o el prestigio no se conquista sin trabajo, creatividad, esfuerzo; todo basado en un proyecto de vida con sentido. Ahora bien, este tipo de falsos relatos que prometen éxito o reconocimiento constituyen una especie de receta de vida. Como si otro nos dijera los pasos que debo realizar y repetidamente para ser alguien. Es doloroso que los protagonistas sean jóvenes. Por supuesto, no son los causantes sino las víctimas de un proceso de globalización perverso que impulsa a consumir y repetir acciones para tener visibilidad. Como sostiene Byung Chul Han, es esa necesidad de “ser positivo” desterrando la reflexión, la solidaridad, el diálogo con los diferentes. Este tema debiera ser objeto de discusión en las aulas de todo el sistema educativo, desde el preparatorio hasta los estudios superiores. No debemos tapar la cantidad de suicidios juveniles. Es un problema del mundo adulto. Nadie puede comprar una vida hecha, debemos hacerla. Debemos ser conscientes de que lo importante es ser uno mismo y no simular ser algo que no somos. Reitero: no son culpables los jóvenes sino los adultos y el modelo social.
Susana Maidana
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