28 Marzo 2008 Seguir en 
Escuchó las dos campanas y luego pidió a los distintos actores sociales que sean capaces de generar un clima de serenidad que contribuya a pacificar los ánimos. Al igual que sus pares de otras provincias, el arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Héctor Villalba, pidió ayer que se abra el diálogo entre el Gobierno y el campo.
“Un diálogo abierto y franco sigue siendo el instrumento más apto para construir el bien común y consolidar una auténtica democracia”, dijo el dignatario de la Iglesia a través de un comunicado. El pronunciamiento fue elaborado luego de que monseñor Villalba escuchó a los productores en la sede del Arzobispado y luego al gobernador José Alperovich, en una reunión realizada en la sala vip del aeropuerto Teniente Benjamín Matienzo. “Lo ideal sería que el sector agrícola levantara el paro y que se sentaran a charlar con el Gobierno nacional. No costaría nada levantarlo por dos días”, había dicho Alperovich a la prensa antes del encuentro con el prelado.
El gobernador expresó que los sectores en pugna deben tomar como enseñanza la crisis terminal de fines de 2001. “No hay que desaprovechar esta oportunidad histórica”, puntualizó.
Comisión intersectorial
Por la mañana, una comisión de representantes de la Sociedad Rural, la Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT), la Federación Agraria y el Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán solicitó al arzobispo que intervenga como mediador a fin de que se gestione ante el Gobierno nacional y provincial el reclamo de los productores que ya lleva 15 días. “La iniciativa fue nuestra. Creemos que la Iglesia puede ayudarnos a encontrar una solución al conflicto”, dijo el productor, Miguel Pérez. El encuentro duró cerca de 40 minutos.
A su término, el presidente de UCIT, Sergio Fara, dijo que monseñor Villalba “es el interlocutor ideal para llamar a la reflexión a las autoridades”. En tanto, Humberto Gordillo (titular de Cactu), manifestó su preocupación por la tensión social desencadenada a causa del conflicto del campo y profundizada por el discurso de la Presidenta. “Hay que instalar el diálogo y encontrar una brecha entre tanto malestar“, afirmó.
Por su parte, Víctor Pereyra, presidente de la Sociedad Rural, manifestó su preocupación por la situación del campo y dijo que la mediación de la Iglesia era un camino para apaciguar los conflictos. El Arzobispo se comprometió a hacer todo lo posible por gestionar sus intereses, pero sin garantizar el éxito de las negociaciones.
“La Iglesia sabe que hay diversos intereses en juego, y respeta las manifestaciones en defensa de esos intereses. El problema está cuando en medio de esa defensa ocurren gestos de intolerancia, como los incidentes en las rutas y en Plaza de Mayo. Entonces, la Iglesia está llamada a buscar que se garantice la paz social y el bien común”, señaló el vicario general del Arzobispado, José Melitón Chávez, al término del encuentro.
“Un diálogo abierto y franco sigue siendo el instrumento más apto para construir el bien común y consolidar una auténtica democracia”, dijo el dignatario de la Iglesia a través de un comunicado. El pronunciamiento fue elaborado luego de que monseñor Villalba escuchó a los productores en la sede del Arzobispado y luego al gobernador José Alperovich, en una reunión realizada en la sala vip del aeropuerto Teniente Benjamín Matienzo. “Lo ideal sería que el sector agrícola levantara el paro y que se sentaran a charlar con el Gobierno nacional. No costaría nada levantarlo por dos días”, había dicho Alperovich a la prensa antes del encuentro con el prelado.
El gobernador expresó que los sectores en pugna deben tomar como enseñanza la crisis terminal de fines de 2001. “No hay que desaprovechar esta oportunidad histórica”, puntualizó.
Comisión intersectorial
Por la mañana, una comisión de representantes de la Sociedad Rural, la Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT), la Federación Agraria y el Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán solicitó al arzobispo que intervenga como mediador a fin de que se gestione ante el Gobierno nacional y provincial el reclamo de los productores que ya lleva 15 días. “La iniciativa fue nuestra. Creemos que la Iglesia puede ayudarnos a encontrar una solución al conflicto”, dijo el productor, Miguel Pérez. El encuentro duró cerca de 40 minutos.
A su término, el presidente de UCIT, Sergio Fara, dijo que monseñor Villalba “es el interlocutor ideal para llamar a la reflexión a las autoridades”. En tanto, Humberto Gordillo (titular de Cactu), manifestó su preocupación por la tensión social desencadenada a causa del conflicto del campo y profundizada por el discurso de la Presidenta. “Hay que instalar el diálogo y encontrar una brecha entre tanto malestar“, afirmó.
Por su parte, Víctor Pereyra, presidente de la Sociedad Rural, manifestó su preocupación por la situación del campo y dijo que la mediación de la Iglesia era un camino para apaciguar los conflictos. El Arzobispo se comprometió a hacer todo lo posible por gestionar sus intereses, pero sin garantizar el éxito de las negociaciones.
“La Iglesia sabe que hay diversos intereses en juego, y respeta las manifestaciones en defensa de esos intereses. El problema está cuando en medio de esa defensa ocurren gestos de intolerancia, como los incidentes en las rutas y en Plaza de Mayo. Entonces, la Iglesia está llamada a buscar que se garantice la paz social y el bien común”, señaló el vicario general del Arzobispado, José Melitón Chávez, al término del encuentro.







