14 Marzo 2008 Seguir en 
"Pido disculpas por el traslado; tenía miedo de perder al público". El temor y la necesidad de conocer lo que pasa con la economía del mundo llevó a cambiar el escenario de la charla que el doctor de Economía, Víctor Jorge Elías, dio anoche en la Federación Económica de Tucumán. Las señales de recesión de Estados Unidos sonaron más fuerte en el anfiteatro de la entidad que en la sala de reuniones, elegida en principio para la exposición.
La segunda frase que lanzó Elías enmudeció a un auditorio compuesto por empresarios, industriales, académicos, estudiantes, tributaristas y dirigentes de organizaciones civiles. "Por cuarto mes consecutivo (hasta enero), seis de los 10 sondeos que integran el indicador líder de EE UU están negativos y esa es una señal que se viene la recesión", dijo el economista. Y agregó que, a diferencia de los demás países emergentes (Argentina es uno de ellos), las mediciones se adelantan entre seis y siete meses "por lo que la recesión se daría en octubre". Sin embargo, Elías dijo que no se puede saber el tamaño de la caída económica, que también está avizorándose en Alemania, Gran Bretaña, Japón y Corea. "Todo indica que no será un desastre", estimó.
En principio, la crisis internacional no tendría un gran impacto en la economía argentina, como ocurrió en otras oportunidades. El problema será mayúsculo si esa crisis arrastra hacia la baja a los precios de las commodities. "Será un inconveniente para los exportadores y para el Estado, porque bajará los ingresos", dijo.
¿El país está preparado para resistir los efectos de la recesión norteamericana?, se le preguntó. Elías respondió: "la Argentina no tiene una gran historia de estar preparada (para soportar una crisis)". En todo caso, aprovechando el buen momento, el experto indicó que sea cual fuere el tamaño de la recesión norteamericana, "la Argentina debe prepararse para afrontar las señales que llegan". "Todo tiene sus costos y, por ende, habrá que sacrificar ingresos y tener buenas reservas", indicó.
Mientras el mundo está atento a lo que sucede con la economía de EE UU, Elías sugirió que no se pierda de vista los problemas domésticos. "Particularmente el intervencionismo del Estado, tanto en el mercado energético, en la relación con el campo y en la preservación de los indicadores para establecer cuál es la inflación real y la verdadera tasa de crecimiento del país".
La segunda frase que lanzó Elías enmudeció a un auditorio compuesto por empresarios, industriales, académicos, estudiantes, tributaristas y dirigentes de organizaciones civiles. "Por cuarto mes consecutivo (hasta enero), seis de los 10 sondeos que integran el indicador líder de EE UU están negativos y esa es una señal que se viene la recesión", dijo el economista. Y agregó que, a diferencia de los demás países emergentes (Argentina es uno de ellos), las mediciones se adelantan entre seis y siete meses "por lo que la recesión se daría en octubre". Sin embargo, Elías dijo que no se puede saber el tamaño de la caída económica, que también está avizorándose en Alemania, Gran Bretaña, Japón y Corea. "Todo indica que no será un desastre", estimó.
En principio, la crisis internacional no tendría un gran impacto en la economía argentina, como ocurrió en otras oportunidades. El problema será mayúsculo si esa crisis arrastra hacia la baja a los precios de las commodities. "Será un inconveniente para los exportadores y para el Estado, porque bajará los ingresos", dijo.
¿El país está preparado para resistir los efectos de la recesión norteamericana?, se le preguntó. Elías respondió: "la Argentina no tiene una gran historia de estar preparada (para soportar una crisis)". En todo caso, aprovechando el buen momento, el experto indicó que sea cual fuere el tamaño de la recesión norteamericana, "la Argentina debe prepararse para afrontar las señales que llegan". "Todo tiene sus costos y, por ende, habrá que sacrificar ingresos y tener buenas reservas", indicó.
Mientras el mundo está atento a lo que sucede con la economía de EE UU, Elías sugirió que no se pierda de vista los problemas domésticos. "Particularmente el intervencionismo del Estado, tanto en el mercado energético, en la relación con el campo y en la preservación de los indicadores para establecer cuál es la inflación real y la verdadera tasa de crecimiento del país".







