13 Marzo 2008 Seguir en 
Cuatro de cada 10 desocupados tienen menos de 25 años de edad; su tasa de desempleo más que duplica el promedio de la población económicamente activa. Sin embargo, hay una buena noticia: las oportunidades de empleo para los jóvenes han mejorado sensiblemente desde la salida de la crisis, dice un informe de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), elaborado sobre los datos del Indec.
En el segundo semestre de 2003, la proporción de menores de 25 años con un empleo de mercado era de 29,5%; en 2007 alcanzó a 34,3%, un incremento de casi cinco puntos porcentuales.
“Aunque comparados con los mayores de 25 años continúan en gran desventaja, los jóvenes están participando del progreso de la situación ocupacional”, puntualiza el diagnóstico de la consultora privada, dirigida por el sociólogo Ernesto Kritz. Sin embargo, alerta sobre una mala noticia: “al tiempo que más jóvenes consiguen un empleo, ha aumentado la proporción de los que están fuera del mercado laboral y tampoco estudian”.
En el segundo semestre de 2003, había en esta situación de marginalidad extrema 750.000 menores de 25 años; en 2007 su número creció a 850.000 casos. “Estos chicos que no estudian ni trabajan, constituyen el núcleo más problemático y extendido de la marginalidad urbana”, sostiene el diagnóstico al que tuvo acceso LA GACETA. En 2003, por cada joven menor de 25 años que buscaba empleo, había 0,8 al margen del mercado laboral y que tampoco estudiaba; en 2007, esa relación subió a 1,3.
El aumento de la marginalidad juvenil extrema en un contexto de fuerte recuperación del empleo incluso entre los jóvenes, sugiere que no se trata sólo de la disponibilidad de puestos. “Un primer factor reconocido, es que en su mayoría son desertores tempranos del sistema educativo. El 60% ha cursado estudios primarios únicamente, o a lo sumo un par de años de la escuela secundaria”, señala SEL Consultores. Hay una constante en este período: la gran mayoría de estos jóvenes pertenece a hogares en la parte inferior de la escala distributiva. “La mejora de las oportunidades para los jóvenes de la base de la pirámide social, comenzando por el desarrollo de sus competencias laborales, es una condición aún no suficiente, pero imprescindible, para reducir la preocupante marginalidad juvenil”, sugiere el informe.
“Los datos del Indec parecen de ficción. Los planes que el Gobierno instrumentó para los jóvenes resultan, a veces, discriminatorios. “Si tenés hijos, no te miran con buenos ojos, por la carga social que eso implica para los empleadores. Hay que ver cuántos son los jóvenes que se incorporan al mercado con un trabajo serio”. (Carlos Villalba, 34 años)
“No se real que haya bajado la desocupación. Mi viejo se quedó sin trabajo y cuando vas a buscar uno te piden cosas complicadas o directamente te pagan mal. Yo conseguí un reemplazo, pero no se puede estar pensando siempre que en algún momento dejaré de trabajar”. (Cecilia Sosa, 21 años)
“La franja entre 16 y 25 años es la más golpeada por la desocupación. Y eso se observa con las largas colas que se hacen cuando se ofrecen empleos. La carga horaria no te permite trabajar mucho. A veces pienso en dejar de estudiar para poder trabajar y llevar dinero a casa”. (Romina Gutiérrez, 22 años)
En el segundo semestre de 2003, la proporción de menores de 25 años con un empleo de mercado era de 29,5%; en 2007 alcanzó a 34,3%, un incremento de casi cinco puntos porcentuales.
“Aunque comparados con los mayores de 25 años continúan en gran desventaja, los jóvenes están participando del progreso de la situación ocupacional”, puntualiza el diagnóstico de la consultora privada, dirigida por el sociólogo Ernesto Kritz. Sin embargo, alerta sobre una mala noticia: “al tiempo que más jóvenes consiguen un empleo, ha aumentado la proporción de los que están fuera del mercado laboral y tampoco estudian”.
En el segundo semestre de 2003, había en esta situación de marginalidad extrema 750.000 menores de 25 años; en 2007 su número creció a 850.000 casos. “Estos chicos que no estudian ni trabajan, constituyen el núcleo más problemático y extendido de la marginalidad urbana”, sostiene el diagnóstico al que tuvo acceso LA GACETA. En 2003, por cada joven menor de 25 años que buscaba empleo, había 0,8 al margen del mercado laboral y que tampoco estudiaba; en 2007, esa relación subió a 1,3.
El aumento de la marginalidad juvenil extrema en un contexto de fuerte recuperación del empleo incluso entre los jóvenes, sugiere que no se trata sólo de la disponibilidad de puestos. “Un primer factor reconocido, es que en su mayoría son desertores tempranos del sistema educativo. El 60% ha cursado estudios primarios únicamente, o a lo sumo un par de años de la escuela secundaria”, señala SEL Consultores. Hay una constante en este período: la gran mayoría de estos jóvenes pertenece a hogares en la parte inferior de la escala distributiva. “La mejora de las oportunidades para los jóvenes de la base de la pirámide social, comenzando por el desarrollo de sus competencias laborales, es una condición aún no suficiente, pero imprescindible, para reducir la preocupante marginalidad juvenil”, sugiere el informe.
TESTIMONIOS TUCUMANOS
“Los datos del Indec parecen de ficción. Los planes que el Gobierno instrumentó para los jóvenes resultan, a veces, discriminatorios. “Si tenés hijos, no te miran con buenos ojos, por la carga social que eso implica para los empleadores. Hay que ver cuántos son los jóvenes que se incorporan al mercado con un trabajo serio”. (Carlos Villalba, 34 años)
“No se real que haya bajado la desocupación. Mi viejo se quedó sin trabajo y cuando vas a buscar uno te piden cosas complicadas o directamente te pagan mal. Yo conseguí un reemplazo, pero no se puede estar pensando siempre que en algún momento dejaré de trabajar”. (Cecilia Sosa, 21 años)
“La franja entre 16 y 25 años es la más golpeada por la desocupación. Y eso se observa con las largas colas que se hacen cuando se ofrecen empleos. La carga horaria no te permite trabajar mucho. A veces pienso en dejar de estudiar para poder trabajar y llevar dinero a casa”. (Romina Gutiérrez, 22 años)
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