Genera dudas el testimonio de Virginia Mercado

A casi dos años del crimen de Paulina, se confirmó que una psicóloga forense de Gendarmería Nacional estimó que el relato de la estudiante salteña no es creíble. Los pesquisas buscan confirmar dos hipótesis.

EN SILENCIO. Virginia Mercado (al centro de la imagen) sale de Tribunales junto a su madre, después de participar de un rueda de reconocimiento. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
EN SILENCIO. Virginia Mercado (al centro de la imagen) sale de Tribunales junto a su madre, después de participar de un rueda de reconocimiento. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
24 Febrero 2008
"El testimonio no es creíble". Palabras más, palabras menos, esa fue la opinión de la psicóloga forense de Gendarmería Nacional que entrevistó a Virginia Mercado, testigo clave en el caso del crimen de Paulina Lebbos, desaparecida el 26 de febrero de 2005 y cuyo cuerpo fue hallado el 11 de marzo en Tapia, a la vera de la ruta que conduce a Raco.
La salteña fue la última persona que aseguró haber visto con vida a Paulina. Según su declaración, en la intersección de avenida Alem y pasaje Gutiérrez abordó junto con Paulina un remise Fiat Duna bordó con vidrios polarizados que la dejó en su casa, en La Rioja al 400, y que, supuestamente, debía haber llevado a Paulina a la casa de su novio, César Soto, en las proximidades del parque 9 de Julio.
Sobre la base de este dato, los pesquisas comenzaron a investigar la desaparición de la estudiante universitaria. Secuestraron decenas de remises -de ese y otros modelos- color bordó, pero Mercado afirmó, sistemáticamente, que no había subido a ninguno de ellos. También descartó que alguno de los dos hombres que le pidieron que identificara hubiera sido el chofer del vehículo.
"Su testimonio fue clave en los primeros días. El padre de la víctima la apoyaba, pero nosotros desconfiábamos. El tiempo nos dio la razón", aseguró el jefe de Policía, Hugo Sánchez.
El padre de Paulina, Alberto Lebbos, siguió atentamente el desarrollo de la investigación del caso y aseguró: "creo que Mercado no miente; no tiene necesidad de hacerlo. Ella dijo lo que pasó, pero hay detalles que no fueron tenidos en cuenta. Ella aportó datos que no fueron investigados. Su declaración, como la de otros testigos, fue clave, sólo que no hay ganas de investigar".
Todas las veces que fue interrogada, Mercado se mantuvo firme en sus declaraciones. Sin embargo, cayó en algunas contradicciones. Por ejemplo, cuando fue interrogada por el fiscal Carlos Albaca, que reemplazó a su par Alejandro Noguera, reconoció que el automóvil tenía taxímetro, por lo que se comenzó a dudar de que en realidad se hubiera subido a un remise.
En la misma declaración, la testigo cayó en una trampa. Por pedido de Albaca, describió una vez más con lujo de detalles cómo era el vehículo en el que se había subido varios meses antes. Sin embargo, no pudo contestar cómo era el ómnibus en el que había viajado pocas horas antes de declarar. "Eso consta en su declaración testimonial", aseguró una alta fuente judicial.
"Una joven que estuvo en un centro nocturno hasta el amanecer después de un día agotador y que consumió bebidas alcohólicas es poco probable que esté en condiciones de brindar tantos detalles de un vehículo en el que estuvo pocos minutos", expresó Sánchez.
Lebbos, en cambio, sostiene que no hay nada extraño en los dichos de la estudiante salteña. "No se trata de negligencia, sino de encubrimiento por parte del poder político. Todas la veces que se la indagó dio pruebas. Ella dice la verdad sobre lo que paso", señaló.

Partida
Mercado, después de que el caso se hizo público, regresó a su provincia de origen. Abandonó las dos carreras que cursaba en la Facultad de Filosofías y Letras de la UNT -Ciencias de la Educación y Ciencias de la Comunicación- y dejó de contactarse con sus amigos. Sólo regresó a Tucumán cuando la Justicia reclamó su presencia, y en varias oportunidades, demoró más de lo previsto y lo hizo acompañada por un abogado.
A pesar de que hasta el momento no está acusada de haber cometido algún delito, los pesquisas siguen tras sus pasos. Fuentes vinculadas al caso le confirmaron a LA GACETA que se procura confirmar dos hipótesis. La primera, si realmente la joven abordó el remise con Paulina. La segunda, si mintió sobre con quién estuvo Paulina esa noche. El motivo de su posible silencio es otro de los misterios que tratan de develar los investigadores.

Perfil de Paulina Alejandra Lebbos

Edad: 24 años.
Estado civil: soltera. Estaba de novia con César Soto, padre de su hija.
Profesión: estudiaba Ciencias de la Comunicación y trabajaba en la biblioteca municipal de Alderetes. Era beneficiaria de un plan social.



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