22 Febrero 2008 Seguir en 
En la pequeña oficina que poseen en el primer piso del palacio de Tribunales, los funcionarios judiciales se apretujaron ayer con tal de no perder la oportunidad de pronunciarse contra dos acordadas de la Corte Suprema de Justicia, que establecieron jerarquizaciones y aumentos salariales selectivos, además de asignaciones especiales por disponibilidad horaria (en este último caso para 21 personas).
A la asamblea extraordinaria la presidió el titular del Centro, Roque Medina, acompañado por Luis Antonio Suárez (tesorero). Casi por unanimidad, los participantes resolvieron que el martes, en señal de protesta, no ingresarán a trabajar ni firmarán la planilla de asistencia, aunque permanecerán en la plaza Yrigoyen, esperando los resultados de la reunión que la comisión directiva mantendrá, a las 12, con los vocales de la Corte. Bajo la consigna “si hay para algunos, que haya para todos”, esperan una recomposición salarial de movida, aunque ello implique -para la Corte- solicitar una ampliación del presupuesto. A modo de compensación, están dispuestos a trabajar el jueves entre las 7 y las 20.
“Es tan grave lo que nos hicieron, que urgen medidas drásticas. Hagamos algo que les haga sentir que estamos presentes”, expresó, con intención de arenga, uno de los funcionarios, que prefirió no dar su nombre. “La Corte se animó a hacer esto porque nosotros bajamos la cabeza.Y lo seguirán haciendo”, agregó -en reserva- otra funcionaria.
Medina fue contundente. “La entendemos como una norma inequitativa e injusta”, afirmó en relación con la acordada Nº 972. Inmediatamente aclaró: “no apuntamos al aumento de sueldo, sino a la rejerarquización de los funcionarios judiciales, que están al frente de un Juzgado o de una Secretaría, y que son los que trabajan en la prestación del servicio de justicia”.
Suárez también advirtió: “lo que no consigamos hoy, no lo conseguiremos nunca más”.
A la asamblea extraordinaria la presidió el titular del Centro, Roque Medina, acompañado por Luis Antonio Suárez (tesorero). Casi por unanimidad, los participantes resolvieron que el martes, en señal de protesta, no ingresarán a trabajar ni firmarán la planilla de asistencia, aunque permanecerán en la plaza Yrigoyen, esperando los resultados de la reunión que la comisión directiva mantendrá, a las 12, con los vocales de la Corte. Bajo la consigna “si hay para algunos, que haya para todos”, esperan una recomposición salarial de movida, aunque ello implique -para la Corte- solicitar una ampliación del presupuesto. A modo de compensación, están dispuestos a trabajar el jueves entre las 7 y las 20.
“Es tan grave lo que nos hicieron, que urgen medidas drásticas. Hagamos algo que les haga sentir que estamos presentes”, expresó, con intención de arenga, uno de los funcionarios, que prefirió no dar su nombre. “La Corte se animó a hacer esto porque nosotros bajamos la cabeza.Y lo seguirán haciendo”, agregó -en reserva- otra funcionaria.
Medina fue contundente. “La entendemos como una norma inequitativa e injusta”, afirmó en relación con la acordada Nº 972. Inmediatamente aclaró: “no apuntamos al aumento de sueldo, sino a la rejerarquización de los funcionarios judiciales, que están al frente de un Juzgado o de una Secretaría, y que son los que trabajan en la prestación del servicio de justicia”.
Suárez también advirtió: “lo que no consigamos hoy, no lo conseguiremos nunca más”.







