Fuerte queja por la "injusticia" en el palacio de la Justicia

Los empleados resolvieron que concretarán un quite de colaboración, entre las 8 y las 12. Con dureza fueron repudiadas dos acordadas de la Corte Suprema. Hubo momentos de tensión en la plaza Yrigoyen.

SUPERINTENDENTE. Pérez controló con la mirada a los manifestantes.  LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
SUPERINTENDENTE. Pérez controló con la mirada a los manifestantes. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
22 Febrero 2008
Con la característica puntualidad de los judiciales y con una considerable convocatoria, ayer, a las 13, frente al palacio de Tribunales, comenzó la protesta contra las acordadas por medio de las cuales la Corte Suprema de Justicia dispuso jerarquizaciones y aumentos salariales selectivos, además de asignaciones especiales por disponibilidad horaria (por $ 107.729) que beneficiaron a 21 personas.
Los partícipes recurrieron a todos los artilugios recomendados para una vistosa y ruidosa manifestación. Los solemnes claustros y los sobrios pasillos de Tribunales se vieron perturbados por el estruendo de bombas, incansables redoblantes, y estrepitosas bocinas. No se quedaron atrás los abucheos y cánticos de empleados y funcionarios, unidos en un mismo reclamo.
Las puertas del Palacio de Justicia se cerraron y fueron custodiadas por un grupo de 13 policías, la mitad de ellos armados. Desde adentro, la mirada celosa del secretario de Superintendencia de la Corte Suprema, Reyes Severiano Pérez, seguía los movimientos de los manifestantes.
Minutos antes de que comenzara la protesta, Pérez le había exigido a un empleado que se encontraba en la plaza Yrigoyen, acompañado por otras personas, que se retirara porque -según dijo- molestaban a los jueces con los ruidos. "No manifestamos dentro del palacio, precisamente, para evitar desórdenes", replicó Jorge Aguache, que hizo valer su derecho de permanecer en un lugar público. Pero el secretario se ofuscó y lo echó nuevamente, con la presión de los uniformados. "Son personas ajenas a Tribunales. No tienen nada que hacer aquí", se justificó Pérez en alusión a militantes de Pueblo Unido que colaboraron con el dirigente Gumersindo Parajón (jubilado judicial).

Un amplio abrazo
Hubo gritos y aplausos durante largo tiempo. Después, las más de 150 personas caminaron por las calles que rodean al edificio. "Injusticia en la Justicia", fue el cántico que se destacó por el paradójico juego de palabras. Una empleada arengaba a sus compañeros por medio de un megáfono y otros clamaban: "no hay que tener miedo".
Luego, sin distinción de jerarquías, se tomaron de las manos para consumar el abrazo simbólico al palacio y así expresar su compromiso con el Poder Judicial. Los empleados autoconvocados (no intervino el gremio) concretarán hoy un quite de colaboración entre las 8 y las 12. La lucha -advirtieron- sigue.

Comentarios