El incremento de los costos puede llegar por los servicios

Al borde de su capacidad instalada, la mayor parte de las industrias argentinas observa con preocupación los planteos sindicales por mejoras en las remuneraciones, muy superiores al costo de vida oficial. También inquieta las posibles restricciones energéticas que influirían negativamente en la producción y sus mayores costos.

COSTO DEL TRABAJO. Los gremios privados plantean un incremento salarial en torno al 30% en las paritarias.  LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
COSTO DEL TRABAJO. Los gremios privados plantean un incremento salarial en torno al 30% en las paritarias. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
17 Febrero 2008
En la ma­yor par­te de las em­pre­sas ar­gen­ti­nas, en par­ti­cu­lar las de me­nor por­te, los ba­lan­ces de 2007 de­ja­ron al­gu­nos sig­nos de in­te­rro­gan­tes y cier­to es­ce­na­rio de preo­cu­pa­ción por el pau­la­ti­no des­cen­so de la ren­ta­bi­li­dad. Ese es­ce­na­rio, se­ña­lan los ex­per­tos, no fa­vo­re­ce la ex­pan­sión de las in­ver­sio­nes, al­go que la eco­no­mía ar­gen­ti­na si­gue ne­ce­si­tan­do pa­ra sos­te­ner el rit­mo de cre­ci­mien­to de los úl­ti­mos años, por la fuer­te de­man­da in­ter­na. Más aún, va­rios sec­to­res fa­bri­les es­tán tra­ba­jan­do al to­pe de su ca­pa­ci­dad ins­ta­la­da.
En las pro­yec­cio­nes pa­ra es­te año, los em­pre­sa­rios to­ma­ron en cuan­ta al­gu­nas si­tua­cio­nes aún no re­suel­tas por las po­lí­ti­cas ofi­cia­les. Por un la­do, la ace­chan­za de la cri­sis ener­gé­ti­ca po­ne a más de un in­dus­trial en­tre la es­pa­da y la pa­red fren­te a la po­si­bi­li­dad de pa­sar un in­vier­no con pro­ble­mas pa­ra pro­du­cir. Un po­co más acá en el tiem­po (mar­zo y abril), to­dos los sec­to­res de la eco­no­mía ar­gen­ti­na de­ben acor­dar con los sin­di­ca­tos la pau­ta de in­cre­men­to sa­la­rial. Y, al mis­mo tiem­po, de­ben es­tar pen­dien­tes de los con­tra­tos pa­ra la ad­qui­si­ción de in­su­mos, que vie­nen su­bien­do pau­la­ti­na­men­te.
Se­gún el di­rec­tor de la con­sul­to­ra Exan­te, Al­do Abram, la re­duc­ción de los már­ge­nes de ga­nan­cias en las em­pre­sas des­de ha­ce tres años. En par­ti­cu­lar, esa pér­di­da de ren­ta­bi­li­dad se ob­ser­va con ma­yor fuer­za en em­pre­sas que pro­du­cen bie­nes im­por­ta­bles que com­pi­ten con las otras que tie­nen un per­fil ex­por­ta­dor.
“Des­pués de la de­va­lua­ción de 2002, los pre­cios que más su­bie­ron son los de los bie­nes pe­ro aho­ra, con la re­cu­pe­ra­ción de la eco­no­mía, la ta­ba co­men­zó a dar­se vuel­ta: los ser­vi­cios son los que pre­ten­den re­cu­pe­rar los va­lo­res y eso jue­ga en con­tra de los  bie­nes que tie­nen a aque­llos co­mo cos­tos”, ex­pre­só el ex­per­to.

Pro­ble­ma de brú­ju­la
Una de las ma­yo­res preo­cu­pa­cio­nes em­pre­sa­ria­les la cons­ti­tu­ye la cues­tión sa­la­rial. Res­pec­to de es­te te­ma, hu­bo fuer­tes plan­teos de sec­to­res sin­di­ca­les pa­ra que los in­cre­men­tos en las re­mu­ne­ra­cio­nes sean cer­ca­nos al 30% res­pec­to del año pa­sa­do. Sin em­bar­go, en la Ca­sa Ro­sa­da, no quie­ren que la si­tua­ción se des­ma­dre. Por lo tan­to, son pro­cli­ves a que un 20% sea el te­cho del au­men­to sa­la­rial pa­ra es­te año.
“De acuer­do con la ren­ta­bi­li­dad que pue­da te­ner una ac­ti­vi­dad es la dis­cu­sión sa­la­rial que tie­ne que dar ca­da sec­tor”, ad­vier­te Ge­ró­ni­mo Ve­ne­gas, se­cre­ta­rio del In­te­rior de la Con­fe­de­ra­ción Ge­ne­ral del Tra­ba­jo (GCT).
“Se­gu­ra­men­te el sa­la­rio mo­ve­rá la ren­ta­bi­li­dad de las em­pre­sas, por­que la ló­gi­ca sos­tie­ne que de­be ha­ber una nue­va re­cu­pe­ra­ción del in­gre­so res­pec­to de la in­fla­ción”, plan­teó Abram.
Sin em­bar­go, el es­pe­cia­lis­ta se­ña­ló que en la Ar­gen­ti­na exis­te un pro­ble­ma de brú­ju­la. “Creo que per­di­mos esa brú­ju­la pa­ra me­dir el pun­to me­dio del au­men­to sa­la­rial, por­que no te­ne­mos a na­die que nos di­ga, fe­ha­cien­te­men­te, si la in­fla­ción anual fue del 8,5% (co­mo lo di­cen las es­ta­dís­ti­cas ofi­cia­les), del 15% (co­mo lo sos­tie­nen al­gu­nos em­pre­sa­rios)  o del 18% (co­mo lo se­ña­lan al­gu­nos es­tu­dios pri­va­dos)”, fun­da­men­tó.
Otro fac­tor que pue­de gol­pear con fuer­za la pro­duc­ti­vi­dad y la ren­ta­bi­li­dad em­pre­sa­ria es la po­lí­ti­ca ener­gé­ti­ca. Se­gún Abram, en la Ar­gen­ti­na ya no se pue­de sos­te­ner la po­lí­ti­ca de sub­si­dios al sec­tor y es ca­si ine­vi­ta­ble que la ac­ti­vi­dad in­ten­te re­cu­pe­rar el pre­cio de los ser­vi­cios ener­gé­ti­cos. “En la me­di­da que esos va­lo­res se re­cu­pe­ren, se­rán to­da una preo­cu­pa­ción pa­ra los em­pre­sa­rios”, con­si­de­ró el di­rec­tor de la con­sul­to­ra pri­va­da. En es­te con­tex­to, Abram pun­tua­li­zó que al em­pre­sa­ria­do se le plan­tea­rá el di­le­ma de de­cir­le a los tra­ba­ja­do­res que, tal vez la re­cu­pe­ra­ción del sa­la­rio no se­rá del por­cen­ta­je que ellos pi­den por los al­tos cos­tos que pa­ga­rá en 2008.

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