El incremento de los costos puede llegar por los servicios
Al borde de su capacidad instalada, la mayor parte de las industrias argentinas observa con preocupación los planteos sindicales por mejoras en las remuneraciones, muy superiores al costo de vida oficial. También inquieta las posibles restricciones energéticas que influirían negativamente en la producción y sus mayores costos.
17 Febrero 2008 Seguir en 
En la mayor parte de las empresas argentinas, en particular las de menor porte, los balances de 2007 dejaron algunos signos de interrogantes y cierto escenario de preocupación por el paulatino descenso de la rentabilidad. Ese escenario, señalan los expertos, no favorece la expansión de las inversiones, algo que la economía argentina sigue necesitando para sostener el ritmo de crecimiento de los últimos años, por la fuerte demanda interna. Más aún, varios sectores fabriles están trabajando al tope de su capacidad instalada.
En las proyecciones para este año, los empresarios tomaron en cuanta algunas situaciones aún no resueltas por las políticas oficiales. Por un lado, la acechanza de la crisis energética pone a más de un industrial entre la espada y la pared frente a la posibilidad de pasar un invierno con problemas para producir. Un poco más acá en el tiempo (marzo y abril), todos los sectores de la economía argentina deben acordar con los sindicatos la pauta de incremento salarial. Y, al mismo tiempo, deben estar pendientes de los contratos para la adquisición de insumos, que vienen subiendo paulatinamente.
Según el director de la consultora Exante, Aldo Abram, la reducción de los márgenes de ganancias en las empresas desde hace tres años. En particular, esa pérdida de rentabilidad se observa con mayor fuerza en empresas que producen bienes importables que compiten con las otras que tienen un perfil exportador.
“Después de la devaluación de 2002, los precios que más subieron son los de los bienes pero ahora, con la recuperación de la economía, la taba comenzó a darse vuelta: los servicios son los que pretenden recuperar los valores y eso juega en contra de los bienes que tienen a aquellos como costos”, expresó el experto.
Problema de brújula
Una de las mayores preocupaciones empresariales la constituye la cuestión salarial. Respecto de este tema, hubo fuertes planteos de sectores sindicales para que los incrementos en las remuneraciones sean cercanos al 30% respecto del año pasado. Sin embargo, en la Casa Rosada, no quieren que la situación se desmadre. Por lo tanto, son proclives a que un 20% sea el techo del aumento salarial para este año.
“De acuerdo con la rentabilidad que pueda tener una actividad es la discusión salarial que tiene que dar cada sector”, advierte Gerónimo Venegas, secretario del Interior de la Confederación General del Trabajo (GCT).
“Seguramente el salario moverá la rentabilidad de las empresas, porque la lógica sostiene que debe haber una nueva recuperación del ingreso respecto de la inflación”, planteó Abram.
Sin embargo, el especialista señaló que en la Argentina existe un problema de brújula. “Creo que perdimos esa brújula para medir el punto medio del aumento salarial, porque no tenemos a nadie que nos diga, fehacientemente, si la inflación anual fue del 8,5% (como lo dicen las estadísticas oficiales), del 15% (como lo sostienen algunos empresarios) o del 18% (como lo señalan algunos estudios privados)”, fundamentó.
Otro factor que puede golpear con fuerza la productividad y la rentabilidad empresaria es la política energética. Según Abram, en la Argentina ya no se puede sostener la política de subsidios al sector y es casi inevitable que la actividad intente recuperar el precio de los servicios energéticos. “En la medida que esos valores se recuperen, serán toda una preocupación para los empresarios”, consideró el director de la consultora privada. En este contexto, Abram puntualizó que al empresariado se le planteará el dilema de decirle a los trabajadores que, tal vez la recuperación del salario no será del porcentaje que ellos piden por los altos costos que pagará en 2008.
En las proyecciones para este año, los empresarios tomaron en cuanta algunas situaciones aún no resueltas por las políticas oficiales. Por un lado, la acechanza de la crisis energética pone a más de un industrial entre la espada y la pared frente a la posibilidad de pasar un invierno con problemas para producir. Un poco más acá en el tiempo (marzo y abril), todos los sectores de la economía argentina deben acordar con los sindicatos la pauta de incremento salarial. Y, al mismo tiempo, deben estar pendientes de los contratos para la adquisición de insumos, que vienen subiendo paulatinamente.
Según el director de la consultora Exante, Aldo Abram, la reducción de los márgenes de ganancias en las empresas desde hace tres años. En particular, esa pérdida de rentabilidad se observa con mayor fuerza en empresas que producen bienes importables que compiten con las otras que tienen un perfil exportador.
“Después de la devaluación de 2002, los precios que más subieron son los de los bienes pero ahora, con la recuperación de la economía, la taba comenzó a darse vuelta: los servicios son los que pretenden recuperar los valores y eso juega en contra de los bienes que tienen a aquellos como costos”, expresó el experto.
Problema de brújula
Una de las mayores preocupaciones empresariales la constituye la cuestión salarial. Respecto de este tema, hubo fuertes planteos de sectores sindicales para que los incrementos en las remuneraciones sean cercanos al 30% respecto del año pasado. Sin embargo, en la Casa Rosada, no quieren que la situación se desmadre. Por lo tanto, son proclives a que un 20% sea el techo del aumento salarial para este año.
“De acuerdo con la rentabilidad que pueda tener una actividad es la discusión salarial que tiene que dar cada sector”, advierte Gerónimo Venegas, secretario del Interior de la Confederación General del Trabajo (GCT).
“Seguramente el salario moverá la rentabilidad de las empresas, porque la lógica sostiene que debe haber una nueva recuperación del ingreso respecto de la inflación”, planteó Abram.
Sin embargo, el especialista señaló que en la Argentina existe un problema de brújula. “Creo que perdimos esa brújula para medir el punto medio del aumento salarial, porque no tenemos a nadie que nos diga, fehacientemente, si la inflación anual fue del 8,5% (como lo dicen las estadísticas oficiales), del 15% (como lo sostienen algunos empresarios) o del 18% (como lo señalan algunos estudios privados)”, fundamentó.
Otro factor que puede golpear con fuerza la productividad y la rentabilidad empresaria es la política energética. Según Abram, en la Argentina ya no se puede sostener la política de subsidios al sector y es casi inevitable que la actividad intente recuperar el precio de los servicios energéticos. “En la medida que esos valores se recuperen, serán toda una preocupación para los empresarios”, consideró el director de la consultora privada. En este contexto, Abram puntualizó que al empresariado se le planteará el dilema de decirle a los trabajadores que, tal vez la recuperación del salario no será del porcentaje que ellos piden por los altos costos que pagará en 2008.
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