17 Febrero 2008 Seguir en 
Los balances del tercer trimestre de 2007 de las empresas muestran un nuevo descenso en la rentabilidad, ganancias por debajo de lo esperado y costos que siguen en aumento.
La situación, que, según los analistas, refleja una tendencia que se dará en los balances finales del año, es un llamado de atención en un horizonte en donde la financiación a largo plazo para las empresas continúa sin aparecer -o al menos es escasa- y en donde la inversión no termina de despegar.
“Las compañías más relacionadas con el mercado doméstico y con el ciclo de negocios de la economía local vieron afectados sus resultados, como ser las vinculadas al sector energético, siderúrgico y sector financiero, principalmente debido al incremento en los costos tanto de las materias primas como de la mano de obra y por el aumento en los precios de los productos importados semielaborados que no pudieron ser absorbidos por los ingresos por ventas y/o servicios, ni trasladados parcialmente a los precios finales", analiza Cecilia Lazzari, del departamento de research de Arpenta.
La suba de costos impacta en el azúcar y en el citrus, al igual que en el resto de las actividades que componen la economía de Tucumán. Incrementos en los valores de los fertilizantes, de los agroquímicos, de los insecticidas, en el cobre, en los fletes, en bolsas o cajas de madera y cartón, en el gasoil y la energía en general, achicaron fuertemente los márgenes de rentabilidad en el azúcar y en el citrus. Uno de los rubros que mayor incidencia tuvo en el incremento de los costos es el salarial, según aseguran empresarios citrícolas y azucareros.
En general, la productividad de las empresas se vio afectada por la crisis energética, en un escenario en el que la demanda alcanzará picos en el consumo eléctrico por encima de la potencia que el sistema puede brindar, por lo menos hasta 2009, cuando entren en funcionamiento algunos proyectos que ya están en ejecución.
Un ejemplo reciente y cercano sobre pérdida de competitividad lo dio la empresa Papelera Tucumán, que el año pasado realizó una presentación ante el Gobierno provincial. La firma argumentó dificultades económicas por efecto del incremento de costos de producción y por problemas para transportar el papel, que derivaron en la pérdida de competitividad para exportar el producto.
La situación, que, según los analistas, refleja una tendencia que se dará en los balances finales del año, es un llamado de atención en un horizonte en donde la financiación a largo plazo para las empresas continúa sin aparecer -o al menos es escasa- y en donde la inversión no termina de despegar.
“Las compañías más relacionadas con el mercado doméstico y con el ciclo de negocios de la economía local vieron afectados sus resultados, como ser las vinculadas al sector energético, siderúrgico y sector financiero, principalmente debido al incremento en los costos tanto de las materias primas como de la mano de obra y por el aumento en los precios de los productos importados semielaborados que no pudieron ser absorbidos por los ingresos por ventas y/o servicios, ni trasladados parcialmente a los precios finales", analiza Cecilia Lazzari, del departamento de research de Arpenta.
La suba de costos impacta en el azúcar y en el citrus, al igual que en el resto de las actividades que componen la economía de Tucumán. Incrementos en los valores de los fertilizantes, de los agroquímicos, de los insecticidas, en el cobre, en los fletes, en bolsas o cajas de madera y cartón, en el gasoil y la energía en general, achicaron fuertemente los márgenes de rentabilidad en el azúcar y en el citrus. Uno de los rubros que mayor incidencia tuvo en el incremento de los costos es el salarial, según aseguran empresarios citrícolas y azucareros.
En general, la productividad de las empresas se vio afectada por la crisis energética, en un escenario en el que la demanda alcanzará picos en el consumo eléctrico por encima de la potencia que el sistema puede brindar, por lo menos hasta 2009, cuando entren en funcionamiento algunos proyectos que ya están en ejecución.
Un ejemplo reciente y cercano sobre pérdida de competitividad lo dio la empresa Papelera Tucumán, que el año pasado realizó una presentación ante el Gobierno provincial. La firma argumentó dificultades económicas por efecto del incremento de costos de producción y por problemas para transportar el papel, que derivaron en la pérdida de competitividad para exportar el producto.
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