La suba de costos es la gran preocupación
El encarecimiento del suministro energético, la actualización salarial, el alza en los precios de las materias primas y de bienes y servicios que subieron a un ritmo mayor que la inflación oficial, como el caso de los alquileres, afectaron los balances empresarios.
17 Febrero 2008 Seguir en 
La evolución de las ganancias de las empresas, tanto por unidad como por ventas totales, preocupa al empresariado argentino, que viene perdiendo rentabilidad debido al incremento de los costos salariales y de los insumos, que fue más fuerte el último año.
Martín Apaz, gerente del departamento de Economía de la Consultora Deloitte, señala que las empresas sufrieron una importante caída en el margen por unidad vendida debido a diferentes factores, entre los que se destacan los aumentos salariales y los incrementos de insumos a nivel industrial. El encarecimiento del suministro energético, la actualización salarial, el alza en los precios de las materias primas y de bienes y servicios que subieron a un ritmo mayor que la inflación oficial, como el caso de los alquileres, afectaron los balances empresarios.
Los datos presentados en la Bolsa de Comercio en las últimas semanas confirmaron un escenario de desaceleración en los ratios de rentabilidad y flujo de caja de las empresas en un contexto de incremento en los costos de producción y comercialización.
Según los datos elaborados en la consultora Deloitte, la ganancia por unidad entre el tercer trimestre de 2001 e igual período de 2007, cayó un 45%. Además, se encuentra el índice de ganancias por unidades totales vendidas, que si bien está cayendo, lo hace en un nivel menor que llega al 13%, pero se mantiene un 83% arriba de los datos de 2001.
El sector servicios
Deloitte explica que una empresa puede ganar porque vende poco, pero gana mucho por unidad; o porque vende mucho y gana menos por unidad. Esto -según la consultora- es lo que sucede en este momento, cuando la industria gana pero no tanto por unidad de producto debido a que el aumento de los salarios fue mayor al de los precios. El gasto salarial fue incrementando mucho el costo de la empresa. Especialmente en 2007 fue muy alto, situándose por encima de la inflación, que cerró el año con un promedio de entre 16% y 18%, mientras que los salarios crecieron en torno al 22% y 23%.
El sector de servicios es el más afectado por la renegociación salarial ya que es más fuerte la incidencia de los costos laborales y no tienen margen para aumentar la productividad, mientras que en las empresas productoras de bienes se pueden afrontar los incrementos porque tienen margen para hacerlo.
Deloitte destaca que el sector servicios siempre fue mano de obra intensiva y en la estructura de costos el costo laboral es muy alto. "En cambio, en el sector industrial el costo de la mano de obra se pierde entre otros gastos importantes tanto de insumos como de materia prima", recalcó. Otro tema es que el precio de los bienes aumentó desde la devaluación más que en los sectores productores de servicios, los que no han logrado recuperarse.
El transporte es un factor clave para la competitividad exportadora. "Para mejorar su competitividad será necesario que la Argentina ponga especial atención en las políticas públicas que influyen sobre los costos del transporte", remarca un informe elaborado por Ieral Fundación Mediterránea delegación Rosario. En la actualidad, el costo del transporte en América latina y el Caribe es casi un 50% más que el promedio mundial, al tiempo que la Argentina paga casi 3% más de costos de fletes y seguros que el conjunto de esos países. En una región alejada como el NOA, esta situación de desventaja se potencia.
En los últimos trimestres de 2004 el mundo fue testigo de la convergencia de dos elementos que resultaron en una suba generalizada de los fletes y escasez de servicios. Esto es aún más relevante si se tiene en cuenta que los valores que paga el país por estos conceptos superan en cuatro puntos porcentuales a Brasil, el principal competidor y cliente en la región.
Un acuerdo
A escasos días del arranque de la cosecha gruesa, el Gobierno nacional autorizó un incremento de 24% promedio en las tarifas del transporte de cereales y oleaginosas, una medida que elevará los costos de los productores agropecuarios y podría impactar significativamente en el precio de los granos y generar complicaciones en el control de la inflación. La suba regirá en forma retroactiva al 1 de enero, era reclamada por las cámaras transportistas desde fines de 2007, pero recibió un espaldarazo crucial a partir de las gestiones del jefe de la CGT y titular del sindicato de Camioneros, Hugo Moyano, quien acompañó el pedido empresario por un ajuste tarifario que, a la vez, permitirá financiar la mejora salarial que su gremio negociará en las próximas paritarias.
La preocupación de los industriales pasa por le presión que dejó de ejercer, como venía haciendo, el Gobierno nacional sobre las negociaciones salariales. Esto a provocado que algunos dirigentes sindicales se sientan con más poder y pidan incrementos desmesurados. "La competitividad que se logró luego de la crisis de 2001 cambió. Incluso, podría decirse que nuestros costos aumentaron tanto como para ubicarse en niveles similares a los de la convertibilidad. Pero se puede seguir compitiendo. Eso sí, hay que mirar con lupa los gastos y tener mucho más cuidado con los números", reflexionó el presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Fernando Allena.
La actividad económica cerró el año último con un crecimiento de 8,4%, luego de finalizar diciembre último con una mejora del PBI de 8,5% respecto de igual mes de 2006, en términos desestacionalizados. "El buen desempeño económico del año estuvo signado por el fuerte impulso que tuvo el consumo, que corresponde habitualmente a años electorales", justifica un informe de la consultora Orlando Ferreres & Asociados.
Sin embargo, los crecientes costos neutralizan los avances económicos. Frente a esta situación, los empresarios piden la eliminación de impuestos regresivos: el de débitos bancarios y el de retenciones, que equivalen al superávit fiscal actual. Desde el ámbito industrial se reclama también un fomento a la capacitación técnica de la mano de obra, afectada por el proceso de producción, sobre todo si se desea que los productos argentinos para el mercado interno y externo incrementen su calidad y su valor agregado.
Martín Apaz, gerente del departamento de Economía de la Consultora Deloitte, señala que las empresas sufrieron una importante caída en el margen por unidad vendida debido a diferentes factores, entre los que se destacan los aumentos salariales y los incrementos de insumos a nivel industrial. El encarecimiento del suministro energético, la actualización salarial, el alza en los precios de las materias primas y de bienes y servicios que subieron a un ritmo mayor que la inflación oficial, como el caso de los alquileres, afectaron los balances empresarios.
Los datos presentados en la Bolsa de Comercio en las últimas semanas confirmaron un escenario de desaceleración en los ratios de rentabilidad y flujo de caja de las empresas en un contexto de incremento en los costos de producción y comercialización.
Según los datos elaborados en la consultora Deloitte, la ganancia por unidad entre el tercer trimestre de 2001 e igual período de 2007, cayó un 45%. Además, se encuentra el índice de ganancias por unidades totales vendidas, que si bien está cayendo, lo hace en un nivel menor que llega al 13%, pero se mantiene un 83% arriba de los datos de 2001.
El sector servicios
Deloitte explica que una empresa puede ganar porque vende poco, pero gana mucho por unidad; o porque vende mucho y gana menos por unidad. Esto -según la consultora- es lo que sucede en este momento, cuando la industria gana pero no tanto por unidad de producto debido a que el aumento de los salarios fue mayor al de los precios. El gasto salarial fue incrementando mucho el costo de la empresa. Especialmente en 2007 fue muy alto, situándose por encima de la inflación, que cerró el año con un promedio de entre 16% y 18%, mientras que los salarios crecieron en torno al 22% y 23%.
El sector de servicios es el más afectado por la renegociación salarial ya que es más fuerte la incidencia de los costos laborales y no tienen margen para aumentar la productividad, mientras que en las empresas productoras de bienes se pueden afrontar los incrementos porque tienen margen para hacerlo.
Deloitte destaca que el sector servicios siempre fue mano de obra intensiva y en la estructura de costos el costo laboral es muy alto. "En cambio, en el sector industrial el costo de la mano de obra se pierde entre otros gastos importantes tanto de insumos como de materia prima", recalcó. Otro tema es que el precio de los bienes aumentó desde la devaluación más que en los sectores productores de servicios, los que no han logrado recuperarse.
El transporte es un factor clave para la competitividad exportadora. "Para mejorar su competitividad será necesario que la Argentina ponga especial atención en las políticas públicas que influyen sobre los costos del transporte", remarca un informe elaborado por Ieral Fundación Mediterránea delegación Rosario. En la actualidad, el costo del transporte en América latina y el Caribe es casi un 50% más que el promedio mundial, al tiempo que la Argentina paga casi 3% más de costos de fletes y seguros que el conjunto de esos países. En una región alejada como el NOA, esta situación de desventaja se potencia.
En los últimos trimestres de 2004 el mundo fue testigo de la convergencia de dos elementos que resultaron en una suba generalizada de los fletes y escasez de servicios. Esto es aún más relevante si se tiene en cuenta que los valores que paga el país por estos conceptos superan en cuatro puntos porcentuales a Brasil, el principal competidor y cliente en la región.
Un acuerdo
A escasos días del arranque de la cosecha gruesa, el Gobierno nacional autorizó un incremento de 24% promedio en las tarifas del transporte de cereales y oleaginosas, una medida que elevará los costos de los productores agropecuarios y podría impactar significativamente en el precio de los granos y generar complicaciones en el control de la inflación. La suba regirá en forma retroactiva al 1 de enero, era reclamada por las cámaras transportistas desde fines de 2007, pero recibió un espaldarazo crucial a partir de las gestiones del jefe de la CGT y titular del sindicato de Camioneros, Hugo Moyano, quien acompañó el pedido empresario por un ajuste tarifario que, a la vez, permitirá financiar la mejora salarial que su gremio negociará en las próximas paritarias.
La preocupación de los industriales pasa por le presión que dejó de ejercer, como venía haciendo, el Gobierno nacional sobre las negociaciones salariales. Esto a provocado que algunos dirigentes sindicales se sientan con más poder y pidan incrementos desmesurados. "La competitividad que se logró luego de la crisis de 2001 cambió. Incluso, podría decirse que nuestros costos aumentaron tanto como para ubicarse en niveles similares a los de la convertibilidad. Pero se puede seguir compitiendo. Eso sí, hay que mirar con lupa los gastos y tener mucho más cuidado con los números", reflexionó el presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Fernando Allena.
Lo que los empresarios quieren
La actividad económica cerró el año último con un crecimiento de 8,4%, luego de finalizar diciembre último con una mejora del PBI de 8,5% respecto de igual mes de 2006, en términos desestacionalizados. "El buen desempeño económico del año estuvo signado por el fuerte impulso que tuvo el consumo, que corresponde habitualmente a años electorales", justifica un informe de la consultora Orlando Ferreres & Asociados.
Sin embargo, los crecientes costos neutralizan los avances económicos. Frente a esta situación, los empresarios piden la eliminación de impuestos regresivos: el de débitos bancarios y el de retenciones, que equivalen al superávit fiscal actual. Desde el ámbito industrial se reclama también un fomento a la capacitación técnica de la mano de obra, afectada por el proceso de producción, sobre todo si se desea que los productos argentinos para el mercado interno y externo incrementen su calidad y su valor agregado.
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