Con Mughniyeh se fue un mito de la organización

El asesinato fue resultado de un plan de gran envergadura, dijo un experto en seguridad.

15 Febrero 2008
BEI­RUT.- Con­si­de­ra­do una le­yen­da por sus se­gui­do­res, y un ce­re­bro te­rro­ris­ta por sus ene­mi­gos, Mugh­ni­yeh en­ca­be­zó la lis­ta es­ta­dou­ni­den­se de los más bus­ca­dos, an­tes de que Osa­ma bin La­den emer­gió co­mo prin­ci­pal ene­mi­go de Was­hing­ton.
Mugh­ni­yeh es­tu­vo ocul­to por más de dos dé­ca­das. Se mo­vía prin­ci­pal­men­te en­tre Bei­rut, Da­mas­co y Te­he­rán. Su pa­ra­de­ro y mo­vi­mien­tos eran man­te­ni­dos en se­cre­to in­clu­so a otros al­tos fun­cio­na­rios de Hez­bo­llah, lo que ter­mi­nó por trans­for­mar­lo en un mi­to vi­vien­te.
“Es una pér­di­da muy gran­de pa­ra Hez­bo­llah, pe­ro so­bre to­do es un gol­pe al pres­ti­gio de la organización”, opi­nó Ti­mur Gok­sel, pro­fe­sor de asun­tos de se­gu­ri­dad en la Ame­ri­can Uni­ver­sity de Bei­rut. Al­gu­nos sos­te­nían que se ha­bía so­me­ti­do a ci­ru­gías plás­ti­cas pa­ra cam­biar su ros­tro; otros, que no ha­bía si­do fo­to­gra­fia­do en 25 años. Una fo­to di­fun­di­da por Hez­bo­llah mos­tró a un hom­bre bar­bu­do de 45 años, con ca­be­llo gris y vis­tien­do ro­pas mi­li­ta­res.
Se­gún Gos­kel, el aten­ta­do fue re­sul­ta­do de una ope­ra­ción de gran en­ver­ga­du­ra. “Pe­ne­trar la se­gu­ri­dad si­ria, in­fil­trar­se en el en­tor­no del hom­bre, pla­near es­to y ha­cer­lo en Da­mas­co no es ta­rea de ama­teurs”, di­jo. “Es­te ti­po de ase­si­na­to es una es­pe­cia­li­dad de Is­rael; no de Es­ta­dos Uni­dos”, agre­gó. Mugh­ni­yeh fue el pri­mer lí­der de la red de se­gu­ri­dad de Hez­bo­llah. Se estima que lideró la Ji­had Is­lá­mi­ca, un gru­po pro-ira­ní que emer­gió a prin­ci­pios de la dé­ca­da de 1980 du­ran­te la gue­rra ci­vil de Lí­ba­no. (Reuter)

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