Hezbollah se puso en pie de guerra contra Israel
Se reforzaron las medidas de seguridad en las sedes diplomáticas israelíes de todo el mundo ante la posibilidad de atentados masivos. La organización radical libanesa quiere vengar la muerte de uno de sus jefes militares. Estados Unidos toma en serio la amenaza.
15 Febrero 2008 Seguir en 
JERUSALEN.- Israel, acusado por Hezbollah del asesinato de Imad Mughnieh, uno de los jefes militares de la organización, reforzó ayer la seguridad de sus embajadas de todo el mundo por temor a atentados, y puso al Ejército en estado de alerta máxima.
Ayer, ante una multitud que asistió en Beirut al funeral de Mughnieh, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, anunció que su facción prepara una guerra abierta contra Israel. “Sionistas, si quieren este tipo de guerra, que lo oiga todo el mundo: habrá una guerra abierta”, afirmó. “En todas las guerras del futuro no habrá un solo Imad o unos pocos miles de combatientes; hay decenas de miles de luchadores que desean morir como mártires”, aseguró el líder de la organización que cuenta con firme respaldo de Siria y de Irán.
Tropas hacia la frontera
Israel tomó con seriedad las declaraciones de Nasrallah y, además de poner en alerta a las sedes diplomáticas de todo el mundo, movilizó fuerzas terrestres, aéreas y navales hacia la zona norte de Israel, que limita con Líbano. También Estados Unidos consideró alarmante la advertencia de Hezbollah. “Cada vez que una organización terrorista profiere amenazas contra un miembro de Naciones Unidas, debería preocupar a cada nación civilizada del mundo”, advirtió un vocero de Washington.
El comandante de la Jihad Islámica -brazo armado de Hezbollah- figuraba en la lista de los terroristas más buscados por Israel, pero el gobierno de Ehud Olmert se apresuró el miércoles a negar su participación en el hecho. El jefe militar de Hezbollah murió el martes en Damasco, capital de Siria, al estallar una bomba colocada en su vehículo.
Mensaje de Teherán
Mughniyeh estaba sindicado por los servicios de inteligencia occidentales como el responsable de los atentados contra la Embajada de Estados Unidos en Beirut en 1982, donde murieron más de 60 personas. Además, la Justicia argentina había librado orden internacional de captura por considerarlo uno de los cerebros de los atentados contra la Embajada israelí en Buenos Aires, en 1992, y la mutual judía AMIA, en 1994, que causaron más de 100 muertos. El funeral del líder islamita, celebrado ayer en el sur de Beirut, se inició con las palabras del ministro de Exteriores iraní, Manuscher Mottaki, que asistió en representacion del presidente de su país, Mahmud Ahmadinejad. “Querido hermano, envío mis condolencias a usted, a la familia, a la juventud de Hezbollah, y a todos los libaneses por este gran mártir”, escribió a Nasrallah, por su parte, el guía supremo iraní, ayatollah Alí Jamenei. “Los criminales sionistas sedientos de sangre deben saber que la sangre pura de los mártires como Mughniyeh dará vida a centenares de hombres a su imagen y duplicará la resistencia a la corrupción y a las atrocidades”, señaló en la misiva el líder religioso.
Una ciudad de luto
Mientras se realizaba el funeral, en una zona céntrica de la capital libanesa, cientos de miles de personas convocadas por la mayoría parlamentaria antisiria conmemoraron el tercer aniversario del asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri. Una marea humana invadió la Plaza de los Mártires y las calles adyacentes. Hariri murió víctima de un atentado con coche bomba en Beirut, que causó también la muerte a otras 22 personas. El Consejo de Seguridad de la ONU y el gobierno libanés han aprobado la creación de un tribunal que investigue la muerte de Hariri.
Un equipo oficial de investigadores de la ONU se ha estado encargando de indagar sobre el asesinato, del que se culpa a Siria. Damasco niega rotundamente estas acusaciones. Según el ex investigador de la ONU que llevaba el caso, Detlev Mehlis, el asesinato todavía es “aclarable”, aunque lamentó que los escasos resultados obtenidos hasta ahora. La conmemoración se produce mientras el Líbano sigue sumido en una grave crisis, pues desde noviembre se encuentra sin presidente debido a las luchas políticas internas. (Reuter-DPA)
Ayer, ante una multitud que asistió en Beirut al funeral de Mughnieh, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, anunció que su facción prepara una guerra abierta contra Israel. “Sionistas, si quieren este tipo de guerra, que lo oiga todo el mundo: habrá una guerra abierta”, afirmó. “En todas las guerras del futuro no habrá un solo Imad o unos pocos miles de combatientes; hay decenas de miles de luchadores que desean morir como mártires”, aseguró el líder de la organización que cuenta con firme respaldo de Siria y de Irán.
Tropas hacia la frontera
Israel tomó con seriedad las declaraciones de Nasrallah y, además de poner en alerta a las sedes diplomáticas de todo el mundo, movilizó fuerzas terrestres, aéreas y navales hacia la zona norte de Israel, que limita con Líbano. También Estados Unidos consideró alarmante la advertencia de Hezbollah. “Cada vez que una organización terrorista profiere amenazas contra un miembro de Naciones Unidas, debería preocupar a cada nación civilizada del mundo”, advirtió un vocero de Washington.
El comandante de la Jihad Islámica -brazo armado de Hezbollah- figuraba en la lista de los terroristas más buscados por Israel, pero el gobierno de Ehud Olmert se apresuró el miércoles a negar su participación en el hecho. El jefe militar de Hezbollah murió el martes en Damasco, capital de Siria, al estallar una bomba colocada en su vehículo.
Mensaje de Teherán
Mughniyeh estaba sindicado por los servicios de inteligencia occidentales como el responsable de los atentados contra la Embajada de Estados Unidos en Beirut en 1982, donde murieron más de 60 personas. Además, la Justicia argentina había librado orden internacional de captura por considerarlo uno de los cerebros de los atentados contra la Embajada israelí en Buenos Aires, en 1992, y la mutual judía AMIA, en 1994, que causaron más de 100 muertos. El funeral del líder islamita, celebrado ayer en el sur de Beirut, se inició con las palabras del ministro de Exteriores iraní, Manuscher Mottaki, que asistió en representacion del presidente de su país, Mahmud Ahmadinejad. “Querido hermano, envío mis condolencias a usted, a la familia, a la juventud de Hezbollah, y a todos los libaneses por este gran mártir”, escribió a Nasrallah, por su parte, el guía supremo iraní, ayatollah Alí Jamenei. “Los criminales sionistas sedientos de sangre deben saber que la sangre pura de los mártires como Mughniyeh dará vida a centenares de hombres a su imagen y duplicará la resistencia a la corrupción y a las atrocidades”, señaló en la misiva el líder religioso.
Una ciudad de luto
Mientras se realizaba el funeral, en una zona céntrica de la capital libanesa, cientos de miles de personas convocadas por la mayoría parlamentaria antisiria conmemoraron el tercer aniversario del asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri. Una marea humana invadió la Plaza de los Mártires y las calles adyacentes. Hariri murió víctima de un atentado con coche bomba en Beirut, que causó también la muerte a otras 22 personas. El Consejo de Seguridad de la ONU y el gobierno libanés han aprobado la creación de un tribunal que investigue la muerte de Hariri.
Un equipo oficial de investigadores de la ONU se ha estado encargando de indagar sobre el asesinato, del que se culpa a Siria. Damasco niega rotundamente estas acusaciones. Según el ex investigador de la ONU que llevaba el caso, Detlev Mehlis, el asesinato todavía es “aclarable”, aunque lamentó que los escasos resultados obtenidos hasta ahora. La conmemoración se produce mientras el Líbano sigue sumido en una grave crisis, pues desde noviembre se encuentra sin presidente debido a las luchas políticas internas. (Reuter-DPA)







