Espesa jungla de partidos

Análisis. Por Hanns-Jochen Kaffsack - Agencia DPA.

31 Enero 2008
Italia se halla inmersa en un terrible panorama de fragmentación política: la crisis desencadenada hace diez días demuestra la urgencia con la que se necesita una completa reforma electoral que devuelva la capacidad de acción a un país que tuvo más de 60 gobiernos de posguerra.
Con nada menos que nueve partidos, Romano Prodi construyó hace 20 meses su gobierno. Débiles mayorías en el Senado y disputas internas hundieron el bote del primer ministro el 24 de enero. El pequeño partido Udeur dio un portazo a la coalición porque su jefe, Clemente Mastella, teme quedarse sin poder en caso de una reforma electoral con una cláusula de bloqueo y un bono a favor de los grandes partidos. El presidente, Giorgio Napolitano, tuvo que consultar a 20 líderes en la difícil búsqueda de una solución a la nueva crisis. Mientras tanto, el jefe de la oposición, Silvio Berlusconi, hace meses fundó el Partido del Pueblo para la Libertad junto a su actual Forza Italia, sin dejar claro cómo actuará con dos formaciones. Y el defensor de la reforma electoral, Walter Veltroni, plantó con su partido Democrático otro árbol en el paisaje de partidos. Esta jungla de agrupaciones políticas podría seguir impidiendo a Italia ser un país gobernable mientras no cambien las reglas de juego.

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