Es la técnica que se aplica a la comedia musical y lejos de oírse un melódico saxofón, un reproductor de discos sirve de parlante para la voz de Cher que retumba en la sala baja del Centro Cultural Virla. “El jazz es una técnica muy efectista que se implementa en el teatro, en comedias musicales, en espectáculos televisivos, en conciertos y en videos musicales. No tiene que ver con el género musical, lo único que comparten son las raíces africanas o negras pero el baile y la música que se utilizan para este jazz son muy enérgicos”, cuenta la profesora Jenny Benavente Elías.
Lucas (22) tiene asistencia perfecta a las clases. “Me fascina porque es el de las estrellas de Broadway. Es una danza para lucirse, los movimientos son exagerados y está llena de efectos que la hacen agradable a la vista y entretenida cuando la practicás”, opina.
Es el 5º año que se dicta jazz en los talleres de verano. “A la gente le gusta porque es algo distinto, nuevo. Los pasos no son los mismos que se usan en una fiesta, este es un baile para las tablas”, afirma la profesora.
“Me anoté porque parecía divertido. Se usa mucha música pop y eso me encanta. Es movido pero diferente a la salsa y el merengue”, dice Lucrecia (28). Esta danza moderna abarca desde rock hasta música electrónica, pasando por el blues o ritmos afroantillanos.
Esta danza implica una disciplina de trabajo corporal tan rigurosa como cualquier deporte que se practique seriamente, según la profesora, y un entrenamiento completo, exacto, que brinda al cuerpo un claro desarrollo muscular, flexibilidad y equilibrio.
Tiene la base de la danza clásica pero se fusiona con movimientos más impactantes. “Se usa la técnica de la clásica pero se combina con danza contemporánea. Hay mucha descolocación y posiciones cerradas. En este baile hay giros, saltos y figuras en el aire”, describe Benavente.