Mery Moreno Medina hace tres años que toma clases de folclore: “Disfruto de bailar y esta danza me gusta particularmente porque es nuestra”, dice. La música está fuerte y las caras sonrientes; se ven pañuelos en el aire y anchas polleras que giran sobre el suelo. “Así es la clase del profesor Nicolás Brizuela. Llena de buena onda, de rostros alegres y coreografías hermosas”, destaca Mercedes Herrera de 64 años. “Vengo a hacer gimnasia porque es la única actividad que tengo. Soy ama de casa y me gusta el folclore. Siempre tomo cursos y cuando puedo participo de presentaciones. Me siento cómoda porque no se necesita un cuerpo esbelto o joven. Todos pueden ponerla en práctica”, cuenta Mercedes.
Junto a la de tango, la clase del profesor Brizuela es la más concurrida de las que se dictan en la Facultad de Derecho. “Tiene más de 120 inscriptos que se dividen en 2 turnos de una hora y media cada uno. Está el curso básico y el nivel avanzado. Hay mucha gente que participa de los talleres de verano desde años anteriores, así que como ya tienen cierta experiencia toman las clases más exigentes”, detalló Héctor Sánchez, coordinador de los talleres que se dictan en esa Facultad.
“Vine la primera vez a ver porque me daba vergüenza y terminé animándome. Aquí todos somos iguales, los chicos, los grandes, hombre o mujer”, Francisco (17).