19 Enero 2008 Seguir en 
Para muchos, Tucumán en enero, es un horno húmedo y tedioso. Y está comprobado que, con tal de matar al aburrimiento, son muchos los sortilegios que dueños de pubs o jóvenes emprendedores son capaces de idear para darle a las noches locales un gusto diferente, un toque divertido.
Claro que, a la hora de divertirse, cualquiera es capaz de sacar a la luz al niño, al artista, al cantante, al bailarín y a todos los demás seres que habitan en su interior. Sin embargo, se necesita mucho más que alegría para mostrar al mundo su lado más sexy y atrevido. Ayer, cerca de las 2 de la mañana y frente a la animada concurrencia que colmaba Puebla (Corrientes al 400), David Martínez, micrófono en mano, largó la propuesta, desafiante y con un dejo de humor: "la señorita que se atreva a hacer el baile del caño y sacarse la remera, se llevará un premio".
La multitud, enardecida, respondió a los gritos al reto del animador y muchos subieron al escenario para jugar con el tubo cromado que se encontraba en el centro. Aunque, de todas formas, ninguna niña se animó a desprenderse de ninguna prenda de su atuendo. Los primeros en animarse a desplegar toda la sensualidad en el "pole dancing", como es llamada mundialmente esta popular danza, fueron Bruno y Julia que, sin pensarlo dos veces, calentaron las tablas con un bailoteo tan insinuante como divertido.
Bruno sí se animó a sacarse la remera, aunque no le sirvió de mucho porque todas las miradas estaban dirigidas a ella, que hipnotizaba a la platea masculina con un movimiento de caderas que hubiera dejado trinando de envidia a cualquier vedette argentina. De todas formas, el atrevimiento de Bruno tuvo su recompensa y (después de una larga ovación que incluyó audaces piropos y alegres gritos), los improvisados bailarines eróticos se llevaron a la mesa un vino espumante como premio.
Después de un breve intervalo en que se movieron mesas y sillas para dejar libre la pista de baile, comenzó a todo volumen el "reggaetón" y la electrónica. Chicos y chicas se arremolinaban como locos alrededor del cilíndrico invitado, que no dejó de tener compañía y que ha cobrado una inmensa popularidad desde que el empresario Marcelo Tinelli lo pusiera de moda, a mediados de 2007. La noche terminó, por ley, a las 4am, aunque la cita se repetirá el próximo jueves a la medianoche.
Claro que, a la hora de divertirse, cualquiera es capaz de sacar a la luz al niño, al artista, al cantante, al bailarín y a todos los demás seres que habitan en su interior. Sin embargo, se necesita mucho más que alegría para mostrar al mundo su lado más sexy y atrevido. Ayer, cerca de las 2 de la mañana y frente a la animada concurrencia que colmaba Puebla (Corrientes al 400), David Martínez, micrófono en mano, largó la propuesta, desafiante y con un dejo de humor: "la señorita que se atreva a hacer el baile del caño y sacarse la remera, se llevará un premio".
La multitud, enardecida, respondió a los gritos al reto del animador y muchos subieron al escenario para jugar con el tubo cromado que se encontraba en el centro. Aunque, de todas formas, ninguna niña se animó a desprenderse de ninguna prenda de su atuendo. Los primeros en animarse a desplegar toda la sensualidad en el "pole dancing", como es llamada mundialmente esta popular danza, fueron Bruno y Julia que, sin pensarlo dos veces, calentaron las tablas con un bailoteo tan insinuante como divertido.
Bruno sí se animó a sacarse la remera, aunque no le sirvió de mucho porque todas las miradas estaban dirigidas a ella, que hipnotizaba a la platea masculina con un movimiento de caderas que hubiera dejado trinando de envidia a cualquier vedette argentina. De todas formas, el atrevimiento de Bruno tuvo su recompensa y (después de una larga ovación que incluyó audaces piropos y alegres gritos), los improvisados bailarines eróticos se llevaron a la mesa un vino espumante como premio.
Después de un breve intervalo en que se movieron mesas y sillas para dejar libre la pista de baile, comenzó a todo volumen el "reggaetón" y la electrónica. Chicos y chicas se arremolinaban como locos alrededor del cilíndrico invitado, que no dejó de tener compañía y que ha cobrado una inmensa popularidad desde que el empresario Marcelo Tinelli lo pusiera de moda, a mediados de 2007. La noche terminó, por ley, a las 4am, aunque la cita se repetirá el próximo jueves a la medianoche.








