Las otras prioridades

Bergoglio aspira a un mayor compromiso de los laicos en la vida pública y no le interesa la "clericalización" de la política. Por Guillermo Villareal, columnista de la agencia DyN.

13 Enero 2008
La Iglesia sigue a distancia, aunque con preocupación, el enfrentamiento de Mauricio Macri con municipales por despidos de contratados e intervención de la obra social de los estatales porteños, conflicto al que consideró “una puja de poder, dinero e intereses sectoriales”.
Fuentes cercanas a la curia metropolitana revelaron a DyN que el cardenal Jorge Bergoglio sigue con atención, tanto los movimientos del jefe de gobierno como de gremios y legisladores para destrabarlo, aunque negaron que el purpurado tenga intención de asumir una posición mediadora entre las partes.
El primado no intervendrá porque -explicaron- no pretende una “clericalización” de la política, sino que aspira a un mayor compromiso de los laicos en la vida pública, máxime que “alentó” a ex colaboradores curiales a ingresar en la Legislatura.
Además porque -según las fuentes- “acompaña pastoralmente” a operadores de la Coalición Cívica, agrupación política a la que oportunamente el gobierno de Néstor Kirchner vinculó y hasta acusó de alentar como “líder moral de la oposición”.
Un portavoz oficioso dejó trascender que Bergoglio “no resta importancia” al conflicto Macri-Municipales, pero considera que Buenos Aires tiene otras prioridades para atender, sobre todo en lo que el primado denomina “extremos de la vida”. Es decir, niños y ancianos.
“El mismo empeño que los diputados tuvieron para aprobar la desregulación de la Obsba, deberían tenerlo para encarar cuestiones de extrema necesidad como son la atención de los chicos de la calle, la prostitución infantil o el hacinamiento de los abuelos en los geriátricos”, dijo a esta agencia un vocero seguro de interpretar la opinión de Bergoglio.
Al arzobispo porteño le preocupa, en primer lugar, como lo expresó en público en más de una oportunidad, la niñez desamparada en la ciudad, a la que percibe como víctima “fácil” de abusos, violencia familiar, abandono y adicciones.
Una realidad que, al entender de operadores de la curia, se agravó con la confirmación de que el Ministerio de Promoción Social mantiene demoras en subsidios que debe entregar a hogares para adolescentes en riesgo. Los atrasos en las partidas afectan a un millar de niños y, aunque se trate de un problema heredado de la administración de Jorge Telerman, se suma a la incertidumbre -tal los datos de una encuesta reciente- de casi 800 niños de entre 7 y 15 años en situación de calle.
“Si vamos a Amancio Alcorta, desde el fin de Pompeya hasta el comienzo de la villa 21, de día, se ven nenas de 11 a 14 años ofreciéndose a autos buenos, no “cualunques”. No a camioneros, porque tienen códigos, sí a autos buenos, generalmente conducidos por hombres de mi edad (más de 70 años) que las levantan. En el auto o en cualquier rincón, le dan tres pesos y la chica corre a la villa a comprar ‘paco’”, advirtió hace dos años el purpurado porteño.
Bergoglio -según sus allegados- insiste en que esos problemas subsisten e inclusive va más allá al alertar que “hay sarna de Buenos Aires” e interpelar a ocasionales dirigentes: “¿Por qué no hacen una ley para curar la sarna? Eso no está de moda. Pero la sarna está de moda en la ciudad”. Otras preocupaciones púrpuras son los niños de las villas que padecen leptospirosis por contacto con ratas en lugares de acumulación de basura, y los adolescentes que se drogan con ‘paco’ o ‘poxi’ en los subtes”.
Bergoglio reitera esos planteos en reuniones con agentes pastorales, ámbitos en los que además lamenta que no haya leyes que protejan a menores en riesgos y critica a los legisladores porteños por “dejar estos temas de lado”.

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