Crisis, la palabra maldita

El Gobierno justifica los cortes de energía por la venta masiva de acondicionadores de aire. El macrismo ganó la primera batalla para intervenir la obra social municipal. Por Angel Anaya, columnista diario LA GACETA.

12 Enero 2008
BUENOS AIRES.- Cualquiera que sea el significado correcto de la palabra crisis, detrás de ella aparece invariablemente un estado o situación de incertidumbre. La política es por ello la más propensa a padecerla y el error más grave de un político es pretender superarla con la fragilidad de la retórica. "Somos víctimas de nuestro propio éxito", ha dicho el jefe del Gabinete al atribuir las decenas de miles de cortes de electricidad a la venta masiva de acondicionadores de aire. Alberto Fernández no hizo sino, en definitiva, aceptar que hay crisis en el sistema de energía, algo que CFK describió dramáticamente, pero sin mencionar la palabra maldita, adelantando un oscuro porvenir al filo de la cornisa. Lo único que la Presidenta no hizo fue dirigirse a los consumidores hogareños solicitándoles un ahorro severo de consumo, mientras el secretario Moreno procura indagar cuántos acondicionadores funcionan en el área metropolitana. Al otro lado de la Plaza de Mayo, el macrismo lograba imponerse en su propia batalla para intervenir la obra social de la Ciudad Autónoma, mientras la Casa Rosada trataba de ganar títulos, haciendo poco menos que suyo el rescate humanitario en la selva venezolana. Fue otra jornada política infernal, en la que lo único que cedió fue la ola de calor y que CFK aprovechó para el periódico vilipendio kirchnerista de la prensa, aludida como "los escribas", aunque, claro, sin referencia a los fariseos.

No habrá viajes de lujo
Tan intensa es la realidad en el ágora maya a pesar del estío, que la Presidenta resolvió no alejarse de ella, pues a cada tanto se produce fatalmente allí lo imprevisible, es decir, eso que con tanta precisión define la palabra crisis. Consecuentemente, CFK no irá a Madrid como invitada del rey Juan Carlos y de Rodríguez Zapatero, al foro de la Alianza de Civilizaciones, en representación de Latinoamérica. Tampoco concurrirá al tradicional Foro de Davos, que congrega anualmente en Suiza a figuras de gobierno, empresarios y sectores académicos para analizar la realidad internacional y cuyas conclusiones tienen resonancia mundial. Cristina debería resolver todavía algunas incógnitas de su gobierno, al que se observa desde los círculos internacionales más influyentes como la continuidad del de su esposo. El ex presidente también eludió las citas de Davos y en 2007 su gobierno tuvo un ausentismo total, supeditando nuevamente la política exterior a las necesidades internas.
La ausencia de Davos se producirá nuevamente, pues, en el período de enfriamiento de las relaciones con Estados Unidos y la necesidad de resolver la demorada deuda con el Club de París. Todavía no se ha resuelto quién concurrirá de la Casa Rosada al múltiple foro, pero en la Cancillería se observa que sería un error dejar la presencia del país librada a la oposición, entre quien se menciona a Roberto Lavagna, con amplias relaciones en el medio. (De nuestra Sucursal)

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