10 Enero 2008 Seguir en 
Desde hace bastante tiempo, el Mercado del Norte es con frecuencia noticia por los operativos de la Dirección de Producción y Saneamiento Ambiental (Dipsa) y los consecuentes reclamos de los puesteros afectados. A fines de junio pasado, la Municipalidad ordenó la demolición de los puestos que fueron abandonados por los adjudicatarios o cuya concesión había caducado. En esa oportunidad, de los 40 locales desalojados se tiraron abajo 16 y el argumento de tal medida fue evitar que fueran ocupados de manera ilegal, ya que no se preveía su licitación.
El subsecretario municipal de Gobierno le dijo a nuestro diario en ese entonces que el intendente había decidido no renovar la concesión a los actuales ocupantes, cuando venciera el contrato en octubre de 2008. Tras aclarar que no había ningún proyecto en marcha de darle un nuevo destino al Mercado, el funcionario señaló que lo ideal era construir allí un shopping o galerías comerciales. Agregó que la cuestión fundamental era que el edificio necesita una importante inversión para desagotar el subterráneo que está inundado, para cambiar las cañerías de cloacas y agua potable y toda la instalación eléctrica, que es muy vieja y, por lo tanto, peligrosa. Afirmó que se trataba de un gasto que la Municipalidad no estaba en condiciones de realizar y que era necesario el aporte de capitales privados. En ese momento, uno de los puesteros dijo que la pretensión de estos era participar en la remodelación del edificio y que contaban con el dinero para hacer las inversiones necesarias, siempre y cuando siguiera siendo un mercado. El canon que pagaban oscilaba entre $ 200 y $ 400 mensuales según el tamaño del local, es decir 10 veces menos de lo que valía en junio pasado el alquiler de un local comercial en Maipú al 100 y al 200.
El Mercado del Norte, que se halla protegido por la ordenanza municipal 1773/91, se construyó en 1880 sobre los terrenos que ocupaba, desde mediados del siglo XIX, el Mercado del Algarrobo, y que pertenecían a la ciudad. A comienzos del siglo XX, el edificio no resultaba apto para el movimiento comercial de la zona y el intendente Roque Raúl Aragón decidió tirarlo abajo y construir otro. El edificio actual fue inaugurado el 9 de diciembre de 1939 por el entonces intendente José Lozano Muñoz. En esos momentos era uno de los mejores mercados de Sudamérica por sus cámaras frigoríficas y por otros adelantos tecnológicos y arquitectónicos. Tenía 250 puestos, de los cuales en la actualidad quedan menos de 100. La inauguración -según recuerda la crónica periodística- hizo madrugar a miles de tucumanos ansiosos por recorrer el moderno centro de abastecimiento.
Los operativos de la Dipsa se repitieron el lunes. Unas 200 personas tomaron el inmueble y quemaron cubiertas en el acceso de calle Junín. La Municipalidad demolió cuatro locales durante el fin de semana. En esta ocasión, el motivo fue que varios puesteros no tenían en regla sus papeles. El director del organismo municipal dijo que los desalojados tuvieron ocho meses para probar la tenencia legal del puesto y no habían cumplido con el plazo estipulado.
Si en octubre se vencen los contratos de las locaciones, es posible que los conflictos se renueven. Sería positivo que en el Gobierno hubiera reglas claras para evitar no sólo la incertidumbre de los puesteros, sino también de la ciudadanía, sobre qué es lo que se pretende hacer con el Mercado del Norte. Si la idea es demolerlo, se debería someter a debate público tal proyecto y otros que pudieren surgir en el afán de buscar el bienestar de la comunidad.
El subsecretario municipal de Gobierno le dijo a nuestro diario en ese entonces que el intendente había decidido no renovar la concesión a los actuales ocupantes, cuando venciera el contrato en octubre de 2008. Tras aclarar que no había ningún proyecto en marcha de darle un nuevo destino al Mercado, el funcionario señaló que lo ideal era construir allí un shopping o galerías comerciales. Agregó que la cuestión fundamental era que el edificio necesita una importante inversión para desagotar el subterráneo que está inundado, para cambiar las cañerías de cloacas y agua potable y toda la instalación eléctrica, que es muy vieja y, por lo tanto, peligrosa. Afirmó que se trataba de un gasto que la Municipalidad no estaba en condiciones de realizar y que era necesario el aporte de capitales privados. En ese momento, uno de los puesteros dijo que la pretensión de estos era participar en la remodelación del edificio y que contaban con el dinero para hacer las inversiones necesarias, siempre y cuando siguiera siendo un mercado. El canon que pagaban oscilaba entre $ 200 y $ 400 mensuales según el tamaño del local, es decir 10 veces menos de lo que valía en junio pasado el alquiler de un local comercial en Maipú al 100 y al 200.
El Mercado del Norte, que se halla protegido por la ordenanza municipal 1773/91, se construyó en 1880 sobre los terrenos que ocupaba, desde mediados del siglo XIX, el Mercado del Algarrobo, y que pertenecían a la ciudad. A comienzos del siglo XX, el edificio no resultaba apto para el movimiento comercial de la zona y el intendente Roque Raúl Aragón decidió tirarlo abajo y construir otro. El edificio actual fue inaugurado el 9 de diciembre de 1939 por el entonces intendente José Lozano Muñoz. En esos momentos era uno de los mejores mercados de Sudamérica por sus cámaras frigoríficas y por otros adelantos tecnológicos y arquitectónicos. Tenía 250 puestos, de los cuales en la actualidad quedan menos de 100. La inauguración -según recuerda la crónica periodística- hizo madrugar a miles de tucumanos ansiosos por recorrer el moderno centro de abastecimiento.
Los operativos de la Dipsa se repitieron el lunes. Unas 200 personas tomaron el inmueble y quemaron cubiertas en el acceso de calle Junín. La Municipalidad demolió cuatro locales durante el fin de semana. En esta ocasión, el motivo fue que varios puesteros no tenían en regla sus papeles. El director del organismo municipal dijo que los desalojados tuvieron ocho meses para probar la tenencia legal del puesto y no habían cumplido con el plazo estipulado.
Si en octubre se vencen los contratos de las locaciones, es posible que los conflictos se renueven. Sería positivo que en el Gobierno hubiera reglas claras para evitar no sólo la incertidumbre de los puesteros, sino también de la ciudadanía, sobre qué es lo que se pretende hacer con el Mercado del Norte. Si la idea es demolerlo, se debería someter a debate público tal proyecto y otros que pudieren surgir en el afán de buscar el bienestar de la comunidad.







