Tan cerca, tan lejos...

Un análisis de Guillermo Monti, prosecretario de Redacción LA GACETA.

05 Enero 2008
Que el mayor poeta de la historia del rock and roll se presente a 620 kilómetros de Tucumán impone una obligación. ¿Cómo no desandarlos y exprimir el bolsillo si un show de semejante calibre está al alcance de la mano? Al mismo tiempo, la presencia de Bob Dylan a sólo ocho horas de camino en ómnibus sugiere otro razonamiento: ¿cuándo nos tocará a nosotros? Córdoba se consolida como cabecera de la oferta cultural en el interior (en diciembre tocaron allí Soda Stereo y el combo Serrat-Sabina) y es lógico que así sea. El paso necesario ahora es subirse a esa tracción que ejercen los cordobeses y abrirles la puerta del norte a los artistas de relieve. Tal vez la chance de abaratar los costos era el empujón que estaban esperando los empresarios locales para jugar, de una vez, en Primera división. ¿Se imaginan a Bob Dylan en Tucumán? Si en Córdoba pueden y es negocio, ¿por qué aquí no?

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