04 Enero 2008 Seguir en 
La edición de LA GACETA estaba prácticamente cerrada cuando la noticia sacudió la redacción. La muerte del periodista y animador Mario Escobar y de sus familiares provocó un replanteo de la portada del diario y de páginas interiores. Se decidió retrasar el cierre de la edición para ofrecer una cobertura lo más amplia, detallada y rigurosa posible. De inmediato se dispuso la partida de un periodista y de un fotógrafo a Tapia, el lugar donde se produjo el accidente automovilístico, mientras los editores definían los temas que incluiría la cobertura. Por tratarse de una figura reconocida y apreciada en Tucumán, y por las características del hecho, la información se consignó en la parte superior de la tapa. Cuando el cronista y el fotoperiodista regresaron al diario se había avanzado considerablemente en la redacción de los textos y se había elaborado un perfil de Escobar, que trabajó en LA GACETA en la década de 1980. Las imágenes, impactantes a pesar de que fueron tomadas de noche y bajo la lluvia, ilustran la portada. Se trabajó mientras los teléfonos sonaban insistentemente, aparecían nuevos datos y se completaban las principales notas. Así, los lectores disponen hoy de los detalles de una tragedia de la que fue víctima una figura querida por los tucumanos.







