Una nación al borde de la anarquía y en conflicto permanente

Final feliz para un secuestro.

03 Enero 2008
Las matanzas y los saqueos forman parte del paisaje habitual de Somalia, una antigua colonia británico-italiana a la que difícilmente se pueda considerar Estado y que está desgarrada en luchas de múltiples clanes.
Somalia consiguió su independencia en 1960 y se organizó según un sistema democrático hasta que, en 1969, un golpe dirigido por Siyad Barre instaló un régimen militar. En 1975, el país libró una guerra con Etiopía por el territorio del Ogaden que saldó con una derrota con miles de muertos y refugiados. En 1990, Barre inició una apertura y dictó una constitución que autorizaba el multipartidismo. Un año después, una insurrección lo derrocó: hubo unos 300.000 muertos.
Una marea humana huyó hacia los países vecinos, especialmente a Kenia. Desde entonces, sus vidas no han mejorado: la Organización de las Naciones Unidas estima que, actualmente, un millón de somalíes se encuentran en situación crítica, según consigna el periódico español "El Mundo".
Ese fue el principio del caos en el país africano, donde clanes como Hawiye, Darod o Isak libran una guerra de todos contra todos para llenar el vacío de poder. La catástrofe humana hizo que Estados Unidos y la ONU decidiesen enviar soldados para pacificar la zona (operación "Restablecer la esperanza"). Las tropas estadounidenses, desconocedoras de la situación somalí, pronto se vieron envueltas en los combates. Murieron miles de personas. En poco tiempo, 28.000 marines abandonaron a su suerte a un país en el que, al parecer, EE.UU. no tenía intereses económicos.
La anarquía continuó. Regiones, como Somaliland (antigua Somalia Británica) o Puntland, proclamaron su independencia, aunque nunca han obtenido reconocimiento internacional.
En 2000, unos acuerdos de paz dieron paso al actual gobierno de transición, que no ha sido reconocido por los "señores de la guerra" y que, en la práctica, tiene un control bastante limitado sobre el territorio nacional.
Los atentados del 11 de septiembre sobre las Torres Gemelas también afectaron a este país, al que se acusó de ser refugio de activistas de Al-Qaeda. El 5 de julio de 2003, Somalia alcanzó un histórico acuerdo de paz que establecía la formación de un gobierno interino federal y un Parlamento de transición por cuatro años. Pero la paz no llegó. Desde entonces, los enfrentamientos internos y la inestabilidad política continuaron. La escalada de violencia que vive Mogadiscio causa constantes bajas civiles.

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