Las rehenes liberadas llegarían hoy a España

Final feliz para un secuestro. Los captores soltaron a la enfermera argentina y a la médica española, en buen estado de salud, en el noroeste del país africano. Cristina Fernández de Kirchner se comunicó con Pilar Bauzá por teléfono. "Está contenta". La diplomacia española niega que se haya pagado rescate alguno.

JOVEN ALTRUISTA. PIlar Bauzá, de 26 años, quiere reencontrarse con su familia.
JOVEN ALTRUISTA. PIlar Bauzá, de 26 años, quiere reencontrarse con su familia.
03 Enero 2008
MOGADISCIO, MADRID, BUENOS AIRES.- La médica española Mercedes García y la enfermera argentina Pilar Bauzá, que cooperan con Médicos sin Fronteras, fueron liberadas ayer, en buen estado de salud, en el noroeste de Somalia, a una semana de haber sido secuestradas en ese convulso país africano.
Ambas descansaron en un hotel de la ciudad de Bossaso, a la espera de emprender en la mañana de hoy el viaje de regreso a casa. Las acompañaron el embajador de España en Kenia, Nicolás Martín Cinto, y el cónsul argentino en Nairobi, Fernando Rolandelli.
Las profesionales fueron secuestradas el 26 de diciembre, cuando se dirigían a un centro de nutrición de Bossaso, donde Médicos sin Fronteras se ocupa de unos 7.000 niños menores de cinco años con algún grado de desnutrición.
La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y el canciller Jorge Taiana, se comunicaron por teléfono con Bauzá, de 26 años, quien les dijo que está bien y tranquila, y que desea volver a Buenos Aires para estar junto con su familia. "Está contenta, de buen ánimo y cansada, y extraña a su familia", dijo Taiana. Por su parte, el ministro de Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, habló con García, de 51 años, quien le comunicó su intención de regresar "cuanto antes" a Somalia, luego de ver a su familia en España.
La liberación de las dos trabajadoras se produjo después de lo que Moratinos describió como "un fin de semana de intensas negociaciones". El funcionario aseguró que el último día de 2007 vivió "una de las experiencias diplomáticas más intensas" de su vida.
Según el jefe de la diplomacia española, el grupo de secuestradores buscaba protagonismo social y político en Somalia. A la vez, negó que se le haya pagado rescate. "La liberación se ha conseguido trabajando con las autoridades somalíes y la Presidencia de (la región somalí de) Puntlandia", manifestó. Como se recordará, reportes de la prensa aseguraban los secuestradores habían exigido U$S 250.000 por la liberación de García y de Bauzá.
Fuentes oficiales somalíes indicaron, a su turno, que líderes tribales y políticos de Puntlandia mantuvieron largas negociaciones con los secuestradores y rechazaron también que se haya producido el pago de un rescate.
Las dos liberadas llegarían a España el jueves por la tarde. En Bossaso, el aeropuerto sólo permite el vuelo de pequeños helicópteros durante el día, de modo que las dos mujeres volarían primero a Kenia o a Etiopía y, desde allí, a España.
Para Médicos sin Fronteras, que lleva trabajando en Somalia desde hace más de 16 años, el secuestro de sus cooperantes supone, también, "el secuestro de la acción humanitaria independiente". La ONG se mostró indignada por el rapto y advirtió que acciones como esa hipotecan la asistencia humanitaria a las poblaciones más vulnerables.

Una chica religiosa del barrio de Belgrano
Pilar Bauzá Moreno, tiene 26 años y es soltera. Es oriunda del porteño barrio de Belgrano, pero su familia (incluidos sus seis hermanos) residen en Bella Vista, en la provincia de Buenos Aires.
"Es una persona muy religiosa, con muchos ideales y valores bien definidos", la describe Lourdes, una amiga de la joven que estuvo secuestrada durante una semana en Somalia, y que cursó con ella el secundario en el colegio católico Don Jaime, de Bella Vista, en una nota publicada por el matutino porteño "La Nación".
Pilar es licenciada en enfermería en la Universidad Austral, con especialización en pediatría. Trabajó en el Sanatorio Mater Dei y en el Hospital Universitario Austral. En 2006, decidió ingresar a Médicos sin Fronteras (MSF): viajó a España para realizar a un curso de capacitación. Después volvió a la Argentina a la espera de que le asignaran un destino: Somalia fue la primera misión. Estos datos fueron confirmados por Laura Colange, responsable de MSF en Buenos Aires, al diario "Clarín". "Sabíamos de qué se trataba. Preferíamos que siguiera trabajando en un hospital de acá, pero Pilar tiene una vocación muy definida y nos pareció correcto respetarla y apoyarla", dijo Matías, uno de sus hermanos.
Su vida en Somalia era rutinaria, ya que sólo se trasladaba desde su alojamiento hacia el centro sanitario. Allí, atendía a los pacientes, realizaba tareas burocráticas y luego regresaba a su residencia. Las medidas de seguridad no la dejaban ni siquiera visitar las playas, a escasos metros del puesto de trabajo.
Para mantenerse en contacto con los suyos, Pilar consiguió una precaria conexión a Internet. Según el diario "Perfil", la usó por última vez el 24 de diciembre. Ahora, podrá abrazarlos personalmente. (Especial-DPA)

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