El crudo estilo latinoamericano
Brasil envió a Venezuela a un asesor presidencial; la Argentina se jugó con el viaje de Kirchner y no le fue nada bien. La política exterior del Gobierno quedó afectada. Por Angel Anaya, columnista LA GACETA.
BUENOS AIRES.- Cualquiera que sea, una labor humanitaria cuyo trasfondo es un conflicto generalizado y con tan larga historia como el de la selva colombiana, merece la atención mundial, y más, en una circunstancia tan crítica como el Año Nuevo. Pero los hechos sirvieron tan sólo para exhibir ese estilo sui generis en que se desenvuelve buena parte de la comunidad latinoamericana, póngasele el linaje que se le quiera poner. La suma de acontecimientos de esa semana permitió observar cómo una de las partes de la negociación no advertía el alto grado de delincuencia de la contraparte y, si lo advirtió, prefirió liberarla de esa marca para descalificar al vecino político. Tal pareció la estrategia de Hugo Chávez con su colega colombiano Alvaro Uribe. Brasil, siempre más circunspecto, envió a la comisión de garantes de la negociación, a un asesor presidencial muy tangencial, pero nuestro Gobierno prefirió demostrar una solidaridad chavista que ha lamentado algo tarde. El ex presidente Kirchner no sólo regresó indignado, sino faltando a las habituales reglas de la diplomacia y echando responsabilidades sobre Uribe. La más elevada y numerosa comisión de garantes fue, por lo demás, la argentina, integrada nada menos que por 28 acompañantes, lo cual evidencia el alto grado de improvisación con que se dispuso. Este último aspecto, sin medición del claro riesgo de fracaso, es todo un testimonio de la ligereza y la escasa visión diplomática de expertos con que se dispuso el séquito, mientras la valija de Antonini Wilson se exhibe como una torpe muestra de la relación con el chavismo. Una misión a desgano
El canciller Jorge Taiana no era partidario de que Kirchner encabezara esa numerosa delegación; al menos, era una opinión muy extendida entre quienes forman su staff decisorio; pero una llamada de Hugo Chávez lo decidió al ex presidente, cuya partida no fue suficientemente satisfactoria para CFK. Conocido por su menguada paciencia para una tarea donde se cruzan demasiados puntos de vista, no era sin duda el personaje que pudiera contribuir a una agenda de Chávez. Para mayor abundamiento, Kirchner debió ser el encargado de anunciar el fracaso de las raras negociaciones por decisión del presidente venezolano, cuyo lanzamiento dio lugar al exordio de casi una hora con el que tantos lo dieron por asegurado. Todo indica que estos hechos han constituido el mayor tropiezo en las relaciones con Chávez y que ello se hará notar en el propósito de mejorarlas con Uribe, un firme aliado de Estados Unidos en la lucha contra la droga, donde nuestro país no ha dejado de estar presente. La política exterior es un punto clave de CFK, afectado al comenzar su mandato por su antecesor, si bien no podrá esta vez responsabilizarlo. (De nuestra Sucursal)







